La izquierdista Xiomara Castro le sacó veinte puntos al oficialista Nasry Asfura, alcalde de Tegucigalpa que buscaba la continuidad del gobierno de Juan Hernández, acusado de narcotráfico y corrupción. Un triunfo popular tras el golpe de 2009 contra Manuel Zelaya.

Tras doce años de devastación social y política, corrupción y narcotráfico luego del golpe del 28 de junio de 2009 contra Manuel Zelaya, y después de un gobierno violento y conservador que llegó al poder en elecciones muy cuestionadas y acusadas de fraude, las elecciones generales del domingo 28 en Honduras indican un cambio de rumbo que repercutirá en toda la región.

El triunfo de la izquierda implica una derrota contundente de la derecha golpista regional, que seguramente sumará a Honduras a los países del Eje del mal, atendiendo al diseño estadounidense. O sea: los pueblos acosados con sanciones, bloqueos, amenazas, y una injerencia desembozada de la mano de la Organización de Estados Americanos (OEA) y los EEUU.

Cuando todavía no se completó el escrutinio, la candidata por el partido Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, le sacaba veinte puntos al oficialista Nasry Asfura, actual alcalde de Tegucigalpa que buscaba la presidencia por el Partido Nacional, que está en el poder.

“La patria no está en venta y solo debe fomentar el privilegio para los niños, ancianos y sectores vulnerables, nunca para quienes se apropian de la riqueza nacional, imponiendo el modelo económico neoliberal”, señaló Castro con relación a su programa de gobierno.

La presidenta electa dijo además que su gobierno trabajará para “contrarrestar las migraciones forzadas, garantizando el derecho de las personas de vivir y/o retornar a un país y un lugar seguro, en condiciones de dignidad y libertad”, agregó, al tiempo que anunció que prevé trabajar con el gobierno de Joe Biden para encarar esta crisis.

Mujer y comunista

En una Centroamérica donde el machismo patriarcal es arrasador, Honduras tendrá por primera vez en su historia una presidenta mujer. Castro obtuvo una contundente victoria en las elecciones: ganó en diecisiete de dieciocho departamentos. “Comunista y encima mujer”, rumiaban los representantes de la derecha machista, autoritaria y retrógrada. Y no solo lo rumiaban sino que hacían declaraciones públicas (muy violentas) en ese sentido.

“La aplastante victoria de Xiomara Castro en las elecciones presidenciales de Honduras pone un broche de oro a un mes políticamente excepcional de Nuestra América. Queda aún pendiente el balotaje chileno, pero el triunfo de la candidata de LIBRE tiene un relieve y una trascendencia que excede con creces el ámbito centroamericano y se proyecta a escala continental. Su hazaña fue el premio a doce duros años de militancia en los cuales ella y su marido, el derrocado ex presidente Manuel Zelaya, militaron incansablemente para construir una alternativa a las marionetas que Washington se las ingenió para imponer en Honduras luego de la destitución de Zelaya”, analiza Atilio Borón en la nota publicada en Página 12, titulada Xiomara Castro inaugura una nueva era.

“Así las cosas hoy adquiere el mérito histórico de haber barrido con un aluvión de votos a la mafia política enquistada en Honduras con la bendición de la Casa Blanca. Y lo hizo en las elecciones con la mayor tasa de participación de la historia hondureña (unos tres millones y medio de votantes) que la convirtieron en la presidenta más votada de su país y, además, en la que atrajo a las urnas al desencantado voto juvenil, unos dos millones en total. Su arrollador avance liquidó también, ojalá que para siempre, el arcaico bipartidismo liberal-conservador que todavía agobia a Colombia, y puso fin a uno de los narcogobiernos más descarados de Latinoamérica y el Caribe, sostenido contra viento y marea por sucesivos presidentes norteamericanos”, consideró Borón.

Gran participación en las elecciones

Con una participación del 68 por ciento del padrón electoral, las y los hondureños se volcaron de forma masiva y desde muy temprano a los centros de votación, lo que terminó dándole la victoria a Xiomara por un 52 por ciento contra el 43 obtenido por Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional. Tercero quedó con 9 por ciento Yani Rosenthal (detenido hasta hace pocos meses en EEUU por lavado de activos) del tradicional Partido Liberal.

Tras el golpe contra Zelaya, Xiomara, con gran decisión y valentía, comenzó a crecer como dirigente organizando inmensas movilizaciones todos los meses: en esas marchas, los sectores campesinos, estudiantes, feministas y profesores, entre otros, se aglutinaron en el Frente Nacional de Resistencia Popular, germen del partido político Libre, que Zelaya fundó al regresa a su país tras el exilio forzado.

En el discurso donde se proclamó presidenta, Xiomara hizo hincapié en “la necesidad de acabar con el narcotráfico, la corrupción, la miseria y el odio en Honduras, respondiendo a la campaña que en los días previos a las elecciones la buscó desprestigiar por supuesta comunista y por mujer”. Además, prometió el uso de consultas populares para gobernar y revertir la prohibición a la pastilla anticonceptiva de emergencia, establecida después del golpe.

Foto: Luis Aacosta / AFP

Según el diario Página 12, “los nacionalistas que se instalaron en el gobierno posterior al golpe y que se sostuvieron en el poder con elecciones poco transparentes terminaron convirtiendo a Honduras en un narco Estado”, señala el diario argentino en la nota firmada por Ezequiel Sánchez desde Tegucigalpa. El corresponsal ofrece un dato muy revelador: Tony Hernández, hermano del actual presidente Juan Orlando Hernández, condenado a cadena perpetua en EEUU por narcotráfico a gran escala gozaba de tanta impunidad “que hasta le imprimía sus siglas TH a los paquetes de cocaína que producía”. También está tras las rejas norteamericanas el hijo del ex presidente Porfirio Lobo Sosa, quien gobernó entre el 2009 y 2013.

El final de una pesadilla

El sitio de noticias hondureño El Libertador hace referencia a la pesada herencia que recibirá Castro. De los 12 años consecutivos del Partido Nacional en el poder, Juan Hernández estuvo en el gobierno ocho. En sus dos temporadas de mandato el presidente ha sido vinculado con redes de narcotráfico que operan dentro y fuera del país, además de ser señalado de corrupción”, señala la nota “Honduras: ¿Cómo queda el país tras la salida Juan Hernández”, reproduciendo información del sitio francés France 24.

El sitio hondureño destaca “el carácter violento e intimidante de la campaña electoral” y enumera los muchos y gravísimo problemas sociales y políticos que deberá enfrentar la presidenta: un masivo éxodo de hondureños hacia EEUU, inseguridad, episodios de corrupción en el gobierno, narcotráfico e índices de pobreza en constante crecimiento.

“Pese a esto, el Gabinete de Gobernabilidad de Hernández presentó en el mes de noviembre un informe de rendición de cuentas sobre su mandato en el cual se presentan resultados positivos de su administración y se omiten varias verdades que organismos internacionales han señalado en repetidas ocasiones”, señala la nota de El Libertador, que brinda mucha información sobre un tema clave: la corrupción.

“Después de que la oposición calificara como «fraudulentas » las elecciones en las que ganó Hernández, su administración ha sido empañada por múltiples denuncias de corrupción.

Los señalamientos a su gobierno aumentaron luego de que el Parlamento hondureño no permitió la continuidad de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih) en enero de 2020, la cual estaba relacionada con un acuerdo entre el país y la OEA, informó el medio hondureño.

Corrupción y narcotráfico

La decisión del legislativo se presentó luego de que la Maccih dejó evidencia sobre la captura y el encarcelamiento en 2018 de la ex primera dama Rosa Elena Bonilla, esposa del ex presidente Porfirio Lobo (2010-2014), quien actualmente cuenta con un juicio en curso.

El Parlamento también fue salpicado por denuncias de corrupción de varios de sus diputados, la mayoría de ellos pertenecientes al Partido Nacional, el del presidente hondureño Hernández.

En su reciente rendición de cuentas, el mandatario aseguró que durante su administración “se derribaron imperios mal habidos” por medio de la incautación de bienes y la construcción de cárceles de seguridad. “Junto con la Policía Nacional hemos logrado sacar a más de 7.000 elementos que deshonraban esta institución y hemos logrado la creación de nuevas fuerzas de seguridad pública y de investigación para luchar contra la galopante impunidad”, afirmó Hernández.

Sin embargo, el índice de Estado de derecho de 2019, diseñado por el World Justice Proyect (WJP) ubicó a Honduras con un indicador del 0,4 posicionando al país como antepenúltimo en toda América Latina y donde la categoría de justicia penal se registró como su peor indicador.

Según informes oficiales, antes de su mandato en 2013, Honduras tenía una tasa de 77,4 asesinatos por cada 100 mil habitantes, una situación que mejoró con su llegada al poder al registrar 37,6 asesinatos por cada 100 mil habitantes en 2020.

“Sin embargo, los hondureños en la realidad viven en escenarios de crimen organizado en las calles con una cifra de al menos 10 muertos diarios en acciones violentas por bandas criminales”, señala la nota de El Libertador, que recuerda que desde el 2013, cuando Hernández era candidato a la presidencia, fue señalado por presuntamente haber aceptado un soborno monetario y el acceso al laboratorio de cocaína del narcotraficante Geovanny Fuentes Ramírez, a cambio de cubrir sus acciones ilícitas usando al Ejército Nacional. Declaraciones que también fueron respaldadas por fiscales estadounidenses durante varios años.

Hernández ha rechazado esas acusaciones y ha afirmado que no tiene ningún vínculo criminal. Hasta ahora, no ha sido acusado formalmente de ningún cargo.

En 2016, su hermano menor Juan Antonio Hernández fue hallado culpable de traficar toneladas de cocaína a EEUU y en marzo de 2020 fue condenado a cadena perpetua por este delito.

En los estrados, los narcotraficantes han hablado de sus vinculaciones con Hernández, sin embargo éste ha mencionado que solo son “mentiras que afirman ante las cortes de los EEUU, buscando que las condenas sean menores”.

Un país arrasado por el neoliberalismo, la pandemia y los huracanes

Honduras fue golpeada por los efectos del cambio climático y el azote de dos huracanes a finales de 2020. Esto provocó el desplazamiento de cientos de miles de personas y agravó las condiciones de vida en muchas regiones del país. La desesperante situación generó el éxodo masivo de sus ciudadanos, que constantemente llegan a la frontera de EEUU en busca de mejores oportunidades.

Castro heredará un país con un crecimiento entre el 8 y por ciento este año, también deberá afrontar una elevada deuda externa con una cifra de 2.074 millones de dólares que deberá pagar en 2022 según cifras del Banco Central.

“El nuevo gobierno heredará una situación en la que no estará vigente un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y eso implica que su prioridad será intentar suscribir uno nuevo. En el fondo, este va a definir también el conjunto de políticas públicas y en buena medida la manera para resolver los problemas financieros” explicó director del Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), Mauricio Díaz.

El nuevo gobierno enfrentará problemas para financiar el presupuesto nacional de 2022, que rondará los 12.790 millones de dólares, apuntó Díaz.

Mientras tanto, la tasa de pobreza en Honduras podría situarse al cierre de este año en el 80 por ciento y el número de desempleados superaría los dos millones de personas, según economistas y organizaciones obreras.

Xiomara asume sus cargos a finales de enero. Honduras es el segundo país más pobre del continente. La crisis provocada por la pandemia de la Covid-19 tuvo una nula reacción pública y agravó la situación de una población que desde 2018 huye de la violencia, el hambre y la falta de derechos. Honduras exporta mano de obra precarizada. Las remesas que envían quienes viven en el exterior superan en valor al 20 por ciento del Producto Bruto Interno, convirtiéndose en el mayor ingreso económico del país.

Según Página 12, Honduras es también el segundo país con mayor tasa de embarazos adolescentes y donde solo se resuelven el 5 por ciento de las denuncias que llegan al Ministerio Público, cifra que se achica aún más cuando son casos de femicidios o asesinatos a miembros de la comunidad LGTBQ+, periodistas, abogados o defensores de derechos humanos.

En 2016 asesinaron a Berta Cáceres, defensora de los recursos naturales. Sus hijas aún buscan justicia y que los autores intelectuales reciban su castigo. Quienes también reclaman el esclarecimiento de las muertes, son los familiares de los más de veinte asesinados en las protestas posteriores a las elecciones de 2017 por fuerzas del Estado, según declaró en su momento la Alta Comisionada por los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet.

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