Para el grupo rosarino Mate, el año que se fue, pandemia mediante, dejó indicadores económicos favorables, pero aún lejos de 2015. Mejoraron la actividad, el empleo y los salarios. El problema de la alta inflación y la incertidumbre por la actual crisis covid.

En plena tercera ola de coronavirus y sus variantes, con récord de contagios, en Argentina y en el mundo, con aplicación de terceras dosis más un plan de vacunación nacional afianzado, el contexto sanitario y, por consiguiente, socioeconómico, sigue siendo complejo. Hay algo seguro en este 2022 que comienza a despuntar y es que, tras dos años de pandemia antecedida por cuatro años de neoliberalismo macrista, con el 40 por ciento de la población viviendo en la pobreza medida por ingresos, persistirán con vigor las demandas económicas, salariales y laborales.

“Se viene recuperando lo perdido en la pandemia, falta lo perdido durante el gobierno de Macri. Vemos una buena recuperación económica, por encima del 10 por ciento, en un 2021 difícil. Hay que decir que los salarios siguen bajos en términos históricos y eso implica que todavía hay un montón de cosas por mejorar”, sostuvo el economista Lavih Abraham. “Uno de los temas centrales de la agenda económica tiene que ver con la inflación”, añadió el investigador del grupo rosarino Mirador de Actualidad del Trabajo y la Economía (Mate).

En efecto, las primeras iniciativas oficiales del año nuevo estuvieron orientadas a uno de los temas medulares que desafía al gobierno de Alberto Fernández y al equipo económico capitaneado por el ministro Martín Guzmán: el intento de contener la suba de precios, que marcha a la par de la necesidad de recomponer capacidad de compra de los ingresos. Aunque todo parece sujeto a lo que suceda con la crisis covid y el retraso de la tan ansiada pospandemia, será necesario sostener y apuntalar la recuperación económica y que esta se haga más palpable en el bolsillo de los trabajadorxs, sobre todo entre los informales.  

Por un lado, el Ministerio de Agricultura de la Nación liberó la exportación de carne vacuna de conserva (vaca vieja), al tiempo que dispuso la suspensión hasta fines de 2023 de la venta al exterior de siete cortes parrilleros de consumo interno. La carne, que no estaba alcanzada por el congelamiento de precios algo derretido, fue uno de los alimentos que más aumentó (alrededor del 70 por ciento anual), junto a las verduras, también fuera del plan Precios Cuidados.

Por otro, el equipo económico con Guzmán a la cabeza sentó a la mesa de negociaciones a ceos de empresas del rubro alimentos y bebidas y de bienes de primera necesidad, con el propósito de convenir un nuevo y ampliado acuerdo de precios en unos 1.300 productos de la canasta básica, con subas pautadas de alrededor del 2 por ciento mensual. Entre los Dioses de la inflación monopólica y los dueños de la comida estuvieron representantes de Unilever, Procter & Gamble (P&G), Quilmes, Coca Cola, Arcor, La Serenísima, Molinos Río de la Plata, corporaciones nucleadas en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), con poder de remarcar y recomponer rentabilidad en medio de la pandemia.

Cuadro de situación

El análisis que realiza todos los meses el equipo de investigación del grupo Mate pone énfasis en la economía real, enfocada en el trabajo y el empleo. En el último informe de coyuntura del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía se trazó una suerte de balance 2021, pasando revista por los principales indicadores. Entre ellos, se destacó que fue un año de alta inflación, que hubo un marco general de recuperación económica sostenida a nivel país; que, con vaivenes, se dio un avance del salario real pero todavía está lejos del nivel de compra de 2015; que la expansión del gasto público recién se verificó en la segunda mitad de 2021; que la recuperación del empleo se sostuvo en trabajadores autónomos, monotributistas y el sector público.

“En noviembre la inflación volvió a bajar pero sigue en un rango alto. Fue del 2,5 por ciento, el nivel más bajo del año. En doce meses, noviembre de 2021 contra noviembre de 2020, el acumulado inflacionario llega al 51 por ciento, cercano al valor que dejó el gobierno de Mauricio Macri, que fue del 54 por ciento. La diferencia está en que este es un momento de alta inflación pero con recuperación de la actividad, a diferencia del gobierno de Macri, con alta inflación y caída de la actividad o recesión”, comparó el economista Lavih Abraham al desglosar el último informe del Mate.

“Ahí hay una diferencia cualitativa importante”, añadió, y continuó: “Seguimos con alta inflación, peeero, en conjunto con otras medidas que generan que esto se pueda relativizar un poco. La inflación es un problema a resolver y en la agenda 2022 del gobierno está el intento de  bajarla. Se prevé para este año una inflación del 33 por ciento, hay que ver si se logra, porque en 2021 se preveía un 29 por ciento y, como dije, no se alcanzó ese objetivo”. Cabe señalar que el 2021 cerró, de punta a punta, con una devaluación del 22 por ciento. En rigor, el valor del dólar oficial trepó menos de la mitad en comparación con la escalada de los precios al consumidor.

Otro dato saliente del informe citado es que a la par de la acelerada inflacionaria se verificó, en promedio, una mejora en los salarios, después de una primera mitad de año complicada por el parate relacionado a las restricciones sanitarias y a la pérdida de empleo.

“Con la primera referencia de una pauta inflacionaria del 29 por ciento, las paritarias del primer semestre de 2021 se firmaron por ese monto. Y cuando se evidenció que el primer cálculo de inflación estaba superado, se reabrieron las negociaciones salariales y se revisaron al alza. Hubo una mejora en los salarios estatales, en general, en la segunda mitad del año. En el sector privado registrado, donde se lograron los mejores aumentos, por los menos con los datos que tenemos hasta octubre de 2021, los salarios crecieron un 5 por ciento por encima de los precios”, señaló el docente de la UNR.  

Y referenció: “Tomando un valor 100 del salario, al inicio del gobierno de Alberto Fernández, hoy el salario está, en términos reales, es decir, descontando la inflación, en 102. Quiere decir que la capacidad de compra del salario real se ubica dos puntos por encima cotejado con diciembre de 2019”.

También observó: “El salario tuvo muchos vaivenes: hubo una mejora al comienzo del gobierno, luego se derrumbó en un contexto de crisis sanitaria y económica, donde también hubo caída de empleo, en el 2020, pero mostró una recuperación durante la segunda parte del año 2021. Ahí el gobierno se decidió a gastar más, expandió el gasto. Los salarios en el sector público, que venían más retrasados que los del sector privado, tuvieron una mejora. Si el salario del sector privado está en 102, el del sector público está en 99, quiere decir que está prácticamente al mismo valor que en diciembre de 2019, pero en sendero de recuperación”.  

En declaraciones a El Eslabón, el economista del grupo Mate resaltó que, para equiparar con salarios reales de diciembre de 2015, al inicio del gobierno de Cambiemos, los ingresos en general deberían crecer, en promedio, un 33 por ciento más respecto al valor actual y sin suba de precios, para recuperar el poder de compra que tenían en el final del mandato de Cristina Fernández: 26 por ciento debería elevarse el salario privado, 35 el salario público y 57 por ciento el ingreso de los trabajadores informales. “Se empezó a recuperar lo perdido en la pandemia, no se recuperó lo perdido entre 2015 y 2019. La destrucción de puestos de trabajo va de la mano con la caída de los salarios”, indicó.

El reporte económico del Mate resaltó que en la actualidad “hay 60.210 trabajadores formales más que en diciembre de 2019, antes del comienzo de la pandemia”, aunque el empleo asalariado registrado en el sector privado sólo se recuperó parcialmente, ya que en la actualidad hay cien mil asalariados menos que en 2019. 

Abraham puntualizó: “Se dio una recuperación del empleo y una caída del desempleo. En el tercer trimestre de 2020, con pandemia y restricciones, hubo un aumento importante de la desocupación y a partir de ahí se vio una levantada. En el tercer trimestre de 2021, el desempleo fue del 8,2 por ciento, alto pero el más bajo de los últimos cinco años. También hay que decir que el empleo registrado cambió de calidad. Es lo que deja la pandemia. Creció el trabajo en el sector público, hubo un traslado de trabajadores privados a autónomos y monotributistas. Mucho autoempleo, registrado, pero autoempleo. En los últimos meses de 2021 se empezó a ver una recuperación del empleo en el sector privado”.

En el informe de coyuntura se resaltó que “la recuperación de los salarios, del empleo y de la actividad económica se potencian”. En este sentido, el economista Abraham analizó: “El crecimiento económico de 2021 fue de dos dígitos, más del 10 por ciento, comparado con 2020, que fue un año muy malo. El resultado superó las expectativas de consultoras privadas, bancarias y financieras de la city. Se recuperó lo perdido durante la pandemia, y si miramos el producto bruto, todo lo que produce la economía argentina, se espera que 2022 sea otro año de crecimiento y, muy probablemente, también 2023, con lo cual se encadenarían dos y hasta tres años de crecimiento, siempre y cuando la pandemia lo permita”.

En cuanto a los sectores que traccionaron el crecimiento interanual de las actividades económicas en 2021, siempre según el reporte mencionado, se destacan los que más aporte realizan al producto bruto interno: la industria manufacturera, el transporte, actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, el comercio, el rubro turismo con hoteles y restaurantes y la construcción. Todo en un contexto de tensiones con el Fondo Monetario Internacional por la reestructuración de la deuda-bomba que contrajo la gestión Macri.  

“Hay una apuesta del gobierno que le salió bien, que fue la recuperación del empleo industrial, que lidera el crecimiento del empleo y del empleo privado en general. Es clave para destrabar las discusiones sobre la distribución del ingreso. El crecimiento económico es clave para discutir salarios y distribución del ingreso, porque en otro contexto es muy difícil. Distribuir sin crecer implica una discusión políticamente mucho más dura porque hay que afectar a más sectores, y este gobierno ha elegido un camino de menos confrontación, de diálogo y consenso, y para eso es clave tener crecimiento económico”, reflexionó Abraham.

Para el economista, después de varios años de crisis, sobreviven buenas expectativas para el 2022. El investigador del Mate concluyó: “Los salarios siguen bajos en términos históricos y eso implica que todavía hay un montón de cosas por mejorar. Vemos una buena recuperación de la economía en un año difícil, como fue el 2021, que arrancó sin vacunas y terminó con mucha gente vacunada, con reactivación en el turismo y en el consumo”.

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