Vincenç Tuset es “un catalán nacido en Barcelona. Allí conocí a mi pareja y me mudé a Rosario hace más de 10 años”. El Eslabón habló con él para conocer más sobre Mirandolina, la obra del dramaturgo Carlo Goldoni, que llega al Cultural de Abajo.

Tuset conoció a Mirandolina como La Hostalera, en una puesta que fue muy conocida en los años 90 en Barcelona. La obra era dirigida por Sergi Belbel y convirtió a Goldoni en algo popular para el público catalán. “Se hicieron otros montajes después de eso, siempre me impresionó el texto y ese personaje femenino tan fuerte, tan extraño, en un panorama literario del teatro clásico en el que ese tipo de figuras o no aparece o aparecen en un segundo plano, no en un rol protagónico. Siempre tuve un enorme deseo de poder montar esa obra”, recuerda el director, y detalla: “Mirandolina trata de una mujer que vive en Florencia en el Siglo XVIII en un momento bastante particular, en el que cambian muchas cosas porque se está terminando el mundo aristocrático y está empezando el mundo capitalista. Hay nobles decadentes, nuevos ricos y también nuevos personajes que son esas mujeres que son capaces de emanciparse, de reclamar su propia independencia, y Mirandolina es una de ellas, tal vez la más característica del teatro universal. Una mujer que sabe lo que quiere. a la que le gusta que la admiren, que se sabe hermosa y deseada pero a su vez dueña de sí misma y que no quiere otros dueños”.

La comedia cuenta la historia de esa mujer que tiene un compromiso consigo misma y el cultivo de su libertad y autonomía, y su cruce con los personajes masculinos que la pretenden o desprecian.

“Es una comedia. Tiene un montón de juegos de comedia, de hermosos chistes, nos reímos mucho haciéndola. Pero también tiene sus momentos de tensión, tiene su dureza y en ese sentido es una obra rica, exuberante, que se impone. Es una obra que, en relación al original, está reducida, pasó de 8 a 5 personajes y tiene una duración de una hora y veinte”, señala el catalán, y cuenta que la trabajaron “con bastantes dificultades porque nos sorprendió la pandemia, ya que los ensayos empezaron en 2019”, pero concluye: “La verdad es que estamos muy contentos de haber sostenido el proyecto y haberlo podido estrenar”.

“En el sentido de la puesta y del trabajo de las actuaciones no queríamos una puesta arqueológica, ni que fuera una adaptación facilista o paternalista que diera por hecho que el público podía no entenderlo, o que si no se lo trasladaba a un contexto inmediatamente reconocible por el espectador no le iba a interesar. Nos movimos en un espacio intermedio, creímos siempre en la poética de esta obra, creímos que era una poética muy potente y que tenía suficiente potencia como para imponerse”, sentencia Tuset.

Para armar la obra, el grupo no tomó simplemente el texto de Goldoni sino que lo tradujo Julieta Yelin con indicaciones expresas de Tuset. “Yo soy de Barcelona, por lo tanto tengo dejes, acentos y vocabularios que no son los de acá, y estaba muy interesado en que el imaginario que propone Mirandolina, todo ese imaginario de la Florencia del siglo XVIII, los condes, los marqueses, los hostales, pudiera tomar una vida local”, explica, y continúa: “Pensaba que ese imaginario tiene algo de universal. Yo digo Florencia, digo el Siglo XVIII y algo se evoca, algo se le ocurre a alguien. Un poco la idea era explorar eso, qué es lo que hay de eso acá hoy en Rosario, explorar el imaginario desde un punto de vista local, sin tenerle miedo a traicionarlo en algunos puntos”.

Sin embargo, hay cosas del teatro del Siglo XVIII que sí quisieron rescatar, “como la proximidad del público, una jerarquía mucho más fluida entre público y actor”. “Hacemos una puesta un poco particular en que las butacas de los espectadores rodean al escenario. No hay una división clásica del tipo: de un lado los espectadores, del otro el evento. Hay una relación más fluida en ese sentido”, sostiene el director, y añade: “El hecho de que se proponga como una mujer independiente sin duda que tiene eco en problemáticas que son perfectamente actuales, eso no quiere decir que Mirandolina dé respuesta a esas problemáticas. Mirandolina también es una mujer de su época, una mujer que tendrá sus valores que no tienen porqué coincidir, y no baja línea. Es un personaje que está vivo y que lo que nos presenta es su vida, y esa vida tendrá muchas lecturas. La ambigüedad para nosotros es importante. El hecho también de poner al público en círculo implica que cada espectador tenga su perspectiva de la obra y eso nos gusta. Es curioso porque el mundo que evoca nos es muy distante y muy ajeno pero tal vez lo que sea más perenne de la obra sea esa búsqueda de la autonomía y la libertad individual. Mirandolina es una mujer y eso tiene un peso, no es la libertad en abstracto, y eso está clarísimo pero también se puede ver esa búsqueda de autonomía en términos más generales”.

Mirandolina. La obra se presenta los jueves y sábados de marzo en Cultural de Abajo. Actúan: Maru Lorenzo, Franco Perozzi, Juanchi Vidoletti, Mario Vidoletti y Federico Giusti. Dirige: Vincenç Tuset. Produce: Miranda Postiglione Martinetti. Guillermo Haddad se encarga de la escenografía y Lorena Fenoglio del vestuario y el maquillaje.

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