Los niveles extraídos sólo en enero de este año alcanzaron su máximo valor en una década, con 570 mil barriles diarios. Las empresas hidrocarburíferas se desplazan desde el gas hacia este sector haciendo prever un escenario energético complicado.

La extracción de petróleo de manera no convencional en Vaca Muerta sigue batiendo récords. Según un informe de Ejes (Enlace por la Justicia Energética y Socioambiental), los niveles extraídos sólo en enero de 2022 alcanzaron su máximo valor en una década y se continúa observando un desplazamiento del sector hidrocarburífero hacia el petróleo: de los 258 pozos no convencionales conectados en 2021, el 68 por ciento son pozos petrolíferos. Este panorama, sumado al aumento de los precios internacionales de la energía en el contexto de la guerra desatada en el este de Europa y a las dificultades infraestructurales para aumentar la producción de gas en Vaca Muerta, hacen prever un 2022 difícil en materia energética para un país cuya matriz es tan dependiente del gas.

“En los últimos años venimos observando un desplazamiento importante de las empresas desde el gas hacia el petróleo, es decir, las empresas hidrocarburíferas invierten más en pozos petrolíferos que en pozos gasíferos”, sintetizó el economista Marco Kofman. Este desplazamiento produjo un aumento importante en la cantidad de petróleo extraído, como consecuencia de un fuerte aumento del precio internacional de este hidrocarburo. Y ese aumento, claro está, repercute en las cuentas de las empresas, que empiezan a preferir esta producción a la del gas. “El precio internacional es un estímulo mucho más importante que cualquier programa que el gobierno pueda ofrecer”, clarificó el economista. 

El informe de Ejes puntualiza que las principales empresas del sector se han volcado en esta dirección: YPF, Shell, Pan American Energy y Vista. Por su parte, las empresas Tecpetrol y Pluspetrol siguen concentradas en gas, debido a las características de sus áreas de operación. Además, remarca que la empresa con control accionario estatal, YPF, ha ganado centralidad en los últimos dos años y, si bien priorizó la explotación petrolera, no dejó de conectar pozos gasíferos en el marco del PlanGasAr.

El escenario de faltante de producción de gas se presenta como un problema para la economía del país. “Argentina consume mucho gas: más del que produce. “Esa importación se lleva una cantidad de reservas todos los años. Es un problema a resolver”, explicó Kofman. “Este desplazamiento al petróleo tiene que ver con un debate acerca de qué sistema energético queremos: si es para la exportación o el consumo interno.  Ahí hay una contradicción, porque pensar un mercado para la exportación implica que los precios estén en dólares, cuando lo que estamos necesitando es empezar a pesificar la economía”. 

Producción récord en 10 años

En enero de este año, según informó el Ministerio de Economía de la Nación, la producción total de petróleo marcó un nuevo crecimiento, alcanzando el mayor número desde diciembre de 2011. Fueron en total 570 mil barriles diarios los que se contabilizaron, superando los 559 mil de diciembre de 2021. El segmento de no convencional –fracking– marcó un nuevo récord histórico: 224 mil barriles diarios.

El pasado diciembre la producción de petróleo total de Argentina había alcanzado los 559 mil barriles diarios convirtiéndose en la más alta desde octubre de 2012. Con los 570 mil barriles producidos en enero se confirma la tendencia de crecimiento en el sector, que ya produce un 8 por ciento más que en febrero del 2020 antes de la pandemia.

En sintonía con los números nacionales, la cuenca neuquina –donde está ubicada Vaca Muerta– también mostró un crecimiento en la producción de enero: un 4 por ciento con respecto al mes pasado y un 48 por ciento interanual. La no convencional, por su parte, lo hizo en un 5 y un 63 por ciento respectivamente.

Según detalló Kofman, la producción y el desplazamiento al petróleo está ligada directamente a la conexión de nuevos pozos en Vaca Muerta. Son pozos de petróleo no convencional, que rinden frutos muy rápido, que aumentan la producción muy rápido pero que de la misma manera caen. “Son pozos con vida corta y por eso necesitan de muchísima inversión para seguir produciendo. La incógnita es qué pasará si el precio del petróleo se estabiliza o en algún momento empieza a caer cuando se enfríe el conflicto bélico en Europa”. 

Políticas públicas y medio ambiente

La explotación de Vaca Muerta también implica otra advertencia: el impacto ambiental que conlleva la explotación de hidrocarburos. “En épocas en las que empiezan a discutirse las consecuencias del cambio climático y pensando en los compromisos que han asumido distintos países, es probable que de acá a diez o quince años estemos reviendo qué vamos a hacer con esa producción de gas y petróleo, si se van a seguir consumiendo hidrocarburos o se va a pasar a un sistema energético más limpio. Todas esas cosas juegan a la hora de pensar políticas públicas e imaginar el sistema energético de un país”, profundizó el economista.

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