Un conjunto de organizaciones internacionales exige a los gobiernos del mundo la introducción de modificaciones y excepciones dentro las leyes de propiedad intelectual para favorecer el desarrollo de “una educación inclusiva, equitativa y de calidad”.

Cada 26 de abril se celebra el Día Mundial de la Propiedad Intelectual y este año se focalizó en la juventud. Así lo dispuso la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi), el organismo especializado de Naciones Unidas creado en 1967 y dedicado a fomentar el uso y la protección de las obras del intelecto humano.

Según la Ompi, la celebración 2022 “se centra en la propiedad intelectual y en los jóvenes, que con su innovación construyen un futuro mejor”. A partir de esta premisa, un conjunto de organizaciones internacionales señaló, a través de un documento, “la necesidad de repensar algunos aspectos del derecho de autor en apoyo a la educación presencial y en línea”.

La Internacional de la Educación, Creative Commons y el Laboratorio de Datos y Sociedad (Datysoc) de Uruguay, entre otras, son algunas de las 18 entidades que impulsan este pedido. Se trata de organizaciones ligadas tanto a la enseñanza como al acceso a la cultura y el conocimiento.

Varias de estas organizaciones se enmarcan dentro de lo que se conoce como “cultura libre” –en inglés free culture–, que es “una corriente de pensamiento que promueve la libertad en la distribución y modificación de trabajos creativos basándose en el principio del contenido libre para distribuir o modificar trabajos y obras creativas”. El software libre, Wikipedia y sus derivados, así como otras iniciativas globales se incluyen como parte de este movimiento que cuestiona las medidas restrictivas de los derechos de autor a las que señalan como obstáculos a la creatividad.

Por ejemplo, Creative Commons –que en español se traduce como “Bienes Comunes Creativos”–, es una organización sin fines de lucro que ha desarrollado un conjunto de instrumentos jurídicos de carácter gratuito que facilitan usar y compartir tanto la creatividad como el conocimiento, las célebres licencias CC.

Como señalan varios investigadores existe una tensión entre el régimen de propiedad intelectual vigente y derechos universales como el derecho a la educación o el derecho a la salud. En este último caso se encuentra el debate por la liberación de las patentes de las vacunas, una discusión que hace poco –cuando la pandemia arreciaba– logró instalar el asunto dentro la agenda pública, aunque no por mucho tiempo.

El documento

“La juventud actual se enfrenta a considerables obstáculos para su integración a nivel político, económico y social (…) la pandemia de Covid-19 ha exacerbado los desafíos ya existentes, además de crear obstáculos adicionales que impiden progresar a jóvenes y estudiantes”, dice el artículo que se titula “Día de la Propiedad Intelectual: por un derecho de autor en apoyo a la educación”.

“El derecho a la educación incluye el acceso al conocimiento y, tal como subrayara la Comisión Internacional de la Unesco sobre el Futuro de la Educación, se trata de un derecho a lo largo de toda la vida, que abarca «el derecho a la información, a la cultura y a la ciencia»”, continúa el texto publicado en internet.

El artículo señala que existen “leyes de propiedad intelectual excesivamente restrictivas y anticuadas que han agravado la situación que afrontan docentes y estudiantes, añadiendo complejidad, confusión y costes innecesarios”, y hace un llamado a los gobiernos para “que contribuyan a empoderar a la juventud” a partir de una serie de medidas que se detallan a continuación.

  • Defender el derecho a la educación, introduciendo amplias y flexibles excepciones y limitaciones de los derechos de autor en el ámbito de la educación y la investigación, que se ajusten a las formas modernas de enseñanza y aprendizaje, y que permitan a docentes y estudiantes acceder y utilizar materiales educativos complementarios.
  • Consultar a docentes y personal de apoyo educativo, incluyendo jóvenes docentes, así como a estudiantes y sus sindicatos representativos, bibliotecarias/os, museos y otros colectivos involucrados en apoyar la educación respecto a las reformas de los derechos de autor.
  • Defender la libertad y autonomía académica y profesional de docentes, investigadores y estudiantes, así como de las personas bibliotecarias y otros colectivos de apoyo educativo, a la hora de escoger y adaptar materiales para la enseñanza y el aprendizaje.
  • Entablar discusiones en el marco de las reuniones de la Ompi con el objeto de negociar unas normas mínimas globales respecto a excepciones para la educación y la investigación, además de encontrar soluciones para la colaboración y los intercambios transfronterizos.

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