“Buen día para todos y todas. Hoy presentamos una nueva edición de Conti Noticias. Ver para creer, el noticiero más creíble de toda la región. Siempre estamos en el lugar exacto donde todo lo que brilla es oro”. El anuncio lo hace un estudiante de una escuela santafesina, simulando ser el presentador de un noticiero de televisión. Lo sigue otra estudiante que comienza a relatar las noticias del día. Hay un alto y la mirada gira hacia el detrás de la cámara, donde se habla de lo poco creíble de la información compartida. El trabajo es uno de los tantos que dieron pie al libro Alfabetización audiovisual. Desmontar la mirada ingenua, de Analía Moschini y Paula Valenzuela (Editorial Bonum).

La experiencia anterior se inspiró en el artículo 17 de la Convención de los Derechos del Niño, que reconoce –entre otros principios– “la importante función que desempeñan los medios de comunicación”, además de la necesidad de que los Estados garanticen que las infancias “tengan acceso a información y material procedentes de diversas fuentes” y formatos para promover su bienestar.

Esa referencia es un puntapié inicial en el que se apoya el trabajo de las autoras: la perspectiva de derechos de niñas, niños y adolescentes a expresarse y recibir información confiable.

Para ese fin, la escuela tiene un papel clave: desmontar la construcción de la información que ofrecen las imágenes. El nombre del libro remite de lleno a la propuesta pedagógica de alfabetizar, de conocer el antes, el durante y el después que hay en cada producción audiovisual: desde los videos que circulan en las redes hasta las fotografías que se publican en un periódico, todo cuenta. El camino propuesto por las autoras es aprender haciendo.

Alfabetización audiovisual. Desmontar la mirada ingenua se lanzó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. La idea de las autoras es presentarlo en Rosario pero con talleres, para experimentar la propuesta que se escribe en la obra.

“Empezamos hace 7 años, teniendo el ida y vuelta de lo que pasaba en las escuelas, de las falencias y de cómo superarlas, fuimos trabajando en terreno. No es un teórico de cómo debería ser, sino que tiene muchas ideas prácticas, con un sustento teórico. Es el compilado de un trabajo hecho. Fue volver a pensar, a mirar lo que hicimos, eso está en el libro con una mirada que antes no le habíamos dado”, repasa Analía Moschini la experiencia llevada adelante con Paula Valenzuela en escuelas santafesinas y ahora publicada. Las autoras tienen formación en el uso de recursos audiovisuales con fines comunicativos y pedagógicos.

Hacer preguntas y disfrutar

En charla con El Eslabón, la profesora Moschini habla de la importancia de no naturalizar las imágenes que rodean lo cotidiano de las personas, y de hecho la vida escolar. “Las imágenes están tan naturalizadas en nuestro entorno que parece que todos viéramos lo mismo y la verdad que no vemos lo mismo; que no podemos decodificar esas imágenes o esos sonidos de la misma manera. Esa mirada no se trabaja en la escuela”, advierte la educadora, y da sus razones: “De alguna manera todo lo que tiene que ver con la cultura digital no entra a la escuela como contenido ni como recurso pedagógico, o hay un uso muy escaso de ese recurso”.

Pone como ejemplo (y cuestiona) el uso más corriente que se hace en las aulas con los videos: ponerlos y mirar. “Por eso decimos «desmontar la mirada ingenua»: ¿qué hay más allá de la imagen?, ¿puede haber algo que no vea?”, invita a preguntarse Moschini.

La propuesta educativa reunida en el libro también lleva implícita la intención de disfrute y de aprovechar las oportunidades que el lenguaje audiovisual habilita. Además de invitar, con otros tiempos y espacios, a expresarse a las chicas y a los chicos que no participan de igual manera en las clases más tradicionales. Y hasta –como dice Moschini– ofrecer nuevas oportunidades: “Había chicos que en los talleres nos contaban que nunca habían ido al cine. Que tuvieran la posibilidad de verse en una pantalla grande, seguramente estábamos ampliando el horizonte”.

La idea del libro lleva implícita la intención de disfrute y de aprovechar las oportunidades que el lenguaje audiovisual habilita. Foto: Proyecto Alfabetización Audiovisual

—Las chicas y los chicos conocen y son usuarios de dispositivos portadores de todo tipo de imágenes. Saben usarlos, ¿qué papel tiene, le queda, a la escuela?

—A las y los docentes les cuesta abandonar el lugar del saber, y como tal vez desconocen el uso de determinados dispositivos y aplicaciones, hay ciertas actividades que no están muy dispuestos a encarar. Nosotras decimos en el libro, y lo hemos dicho en distintas plenarias en la provincia, que nuestros alumnos son usuarios, usan estas herramientas, pero el docente debe saber el por qué: «Vos sabes manejar el cómo, pero yo sé por qué vamos a trabajar en esto»; «Sabés hacer un video y subir a las redes, pero ¿qué estás diciendo de vos?, ¿cuál es el mensaje que querés dar? ¿De qué manera?». Esas preguntas, en general, los alumnos no se las hacen. Y cuando hablamos de cultura digital y de ciudadanía plena, la escuela no puede estar al margen de eso. Cómo construimos ciudadanía plena, cómo generamos usuarios responsables, ese es un papel que la escuela tiene que asumir en algún momento.

—A veces surge la respuesta de la falta de recursos para estas tareas.

—Te cuento una experiencia que hicimos en el 4to grado de una escuela de Funes, trabajando el tema del cuidado del ambiente y las abejas. Los chicos se convertían en eco narradores y podían narrar de distintas maneras. Uno de estos formatos era el de youtubers. Tenían que jugar a ser youtubers y hablar de las abejas. Practicamos en el salón y se daban cuenta allí que los youtubers no tienen un discurso espontáneo sino que están preparados. En esos ensayos les pasaban cosas, como ponerse nerviosos, algo que a los youtubers también les pasa, pero son las cosas detrás de cámara que no se ven. La tarea para la casa era mandar sus videos para luego mirarlos en una clase entre todos. Lo llamativo fue que muchos de los nenes aparecían con capuchas o casi tapándose los ojos. Preguntamos por qué y respondían que era porque sabían que los estaban viendo. Cuando les pregunté cuál era la diferencia con algún video que su familia subía a las redes y estaban ellos, que era porque «no vemos al otro». Es ahí donde enseñamos que siempre hay un otro. Para esta tarea necesitaron sólo un celular.

—En el libro abordan el tema de las noticias falsas, ¿por qué la relevancia de tratarlo en el aula?

—Muchas veces sobre una información que como adultos cuestionamos los chicos te dicen «pero tenía la foto, la vi en internet». La tarea es cómo empezamos a hacer esa otra lectura de que se trata de una construcción. Nuestra propuesta es invitarlos a escribir noticias falsas, a jugar con la idea, como, por ejemplo, aquella que escribieron de La mujer que se ató mil ruleros. Es crucial trabajar el tema, porque además de las noticias están las imágenes falsas. Hay un corto de Santa Fe, “No todo es lo que parece” (realizado por estudiantes de la Escuela Secundaria N°264) sobre un programa de televisión en el que se muestra cómo se construyen imágenes falsas. Eso es desmontar la mirada, la lectura ingenua. Hacerlo poniendo a los pibes en acción, no desde lo teórico sino desde el ¡hagamos! Es una de las pocas formas de empezar a mirar lo que nos rodea de otra manera. Buscamos sembrar la duda para no creer ciegamente todo lo que veo o leo.

Más sobre el libro y las autoras

Tapa del libro Alfabetización audiovisual.

“Este libro se propone desmontar la mirada ingenua sobre los consumos culturales y promover la reflexión crítica exponiendo las posibilidades que brinda el lenguaje audiovisual como recurso pedagógico”, se lee en la contratapa de la obra. Y se resalta que “las autoras ofrecen una propuesta metodológica que no requiere habilidades tecnológicas ni experiencia previa, no depende de la conectividad ni de equipamiento técnico sofisticado. Se puede llevar adelante en las escuelas de todos los niveles y modalidades e incluye conceptos, descripciones, análisis, ejemplos, sugerencias, materiales realizados, enlaces, documentos para descargar y compartir”.

A lo largo de los diferentes capítulos se abordan temas –entre muchos otros– como el lenguaje audiovisual y los aprendizajes, ciudadanía en entornos digitales, ciberconvivencia, riesgos en la red (ciberacoso, noticias falsas, entre otros), los usos del material audiovisual en el aula, realización integral de audiovisuales, proyectos interdisciplinarios, glosario y bibliografía sugerida.

Moschini es docente y actualmente trabaja en la Escuela N°1.380 Antonio Berni de Funes, donde tiene a su cargo la sala de aprendizajes basados en la tecnología y la comunicación, donde se abordan los contenidos curriculares mediados por la tecnología. Un espacio que –considera– todas las escuelas deberían disponer. También es diseñadora de recursos audiovisuales y espacios educativos multimediales. Tiene una acreditada experiencia en procesos de formación y producción integral en distintos niveles educativos, con más de cuarenta realizaciones publicadas; además de participación en festivales internacionales de educomunicación, cine para las infancias y adolescencias. Es profesora de inglés y especialista en traducción audiovisual.

Valenzuela tiene formación en comunicación social, es productora ejecutiva de televisión, profesora de Producción Periodística y Realización Audiovisual en el nivel superior. Además de productora general de más de treinta ciclos de diversos géneros y formatos para Señal Santa Fe. Ha coordinado proyectos audiovisuales educativos del Ministerio de Educación de Santa Fe y gestionó la implementación de la propuesta metodológica Alfabetización Audiovisual como política pública. Participa activamente en proyectos comunitarios de temática ambiental y huerta agroecológica.

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