Mal jugado y casi sin llegadas claras, las emociones del 0 a 0 entre la Lepra y el Ciclón pasaron por el par de decisiones que tomó el árbitro ayudado por la tecnología: desechó un penal para Newell’s y luego expulsó a Lema. Y hasta hubo un parate por corte de luz. Messi pegó el faltazo.

Todos los condimentos que tuvo el partido que abrió la segunda fecha del campeonato local en el estadio Marcelo Bielsa no fueron aportados por buenas jugadas ni emociones en los arcos –salvo un par de chances en tiempo de descuento–, sino por decisiones arbitrales a instancias del VAR. Lionel Messi, que había sido invitado por la dirigencia rojinegra, se salvó del bodrio.

El aburrido primer tiempo culminó casi sin situaciones de gol. Newell’s se adueñó del balón en los minutos iniciales, pero lejos de hacer prevalecer esa breve supremacía en el área. A excepción de un disparo lejano de Guillermo Balzi que pasó cerca, por encima del travesaño, no llevó peligro al arco defendido por Sebastián Torrico.

Pero ese predominio se fue diluyendo pronto. Para colmo, a los 15′ perdió a Pablo Pérez, por lesión. En su lugar ingresó Marcos Portillo. San Lorenzo emparejó el trámite, aunque tampoco lo hizo valer con llegadas claras. Un centro al área de Adam Bareiro que nadie pudo ni despejar ni empujar, fue el único riesgo que generó el Ciclón.

En el segundo tiempo lo que despertó el partido no fueron buenas jugadas sino las polémicas, con el VAR como protagonista. Es que en el inicio, el árbitro Silvio Trucco marcó penal para la Lepra y roja para el infractor Federico Gattoni. Pero ante el evidente error observado en la pantalla, dio marcha atrás con ambas decisiones.

Diez minutos después, el juez volvió a recurrir a la tecnología, llamado desde arriba. Se le había escapado una fuerte falta de Cristian Lema contra el ex Newell’s Jalil Elías. Más allá de las protestas, para el criterio de Trucco la infracción fue merecedora de expulsión, y mandó al zaguero a las duchas. Y así, desde los 18’ en adelante, el local jugó con uno menos.

Si a los equipos le faltaban luces, al estadio también: desde los 40’ hubo un apagón en un par de postes, lo que demoró el final. Pero la noche estaba fresca y se hacía tarde, así que los arqueros Sebastián Torrico y Ramiro Macagno decidieron jugar igual, incluso con algunos reflectores apagados.

Lo mejor (o lo único, bah) llegó en tiempo de descuento: un centro atrás encontró al delantero del Cuervo, Ezequiel Cerrutti, que mandó arriba una volea a la altura del punto penal. En la réplica, el ingresado Genaro Rossi metió un zapatazo en el ángulo. Y no hubo más tiempo. Se acordaron tarde.

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