Juanma Robles, vocalista de Gay Gay Guys, presenta su segundo disco solista, El emperador del Chaco, en el que homenajea a su abuelo –oriundo de esas tierras– y se permite revisitar sus raíces, no sólo musicales.

Juan Manuel Robles viene girando desde hace años en la escena local, como líder y cantante de la banda Gay Gay Guys y llevando adelante experiencias colectivas como el Festival Rock Villero que ya cuenta con varias ediciones. Pero sus inquietudes musicales lo llevaron a construir un proyecto solista, de esos que nunca terminan de ser del todo solistas, y al que decidió bautizar con el para nada individualista nombre de Los Robles.

“En 2018 saqué el primer disco de Los Robles, Niño, y después como que me dediqué más al grupo. Entonces, al depender de mí, el proyecto solista quedó bastante abandonado y como tampoco tuve una banda fija, porque cada vez que toco en vivo lo hago con amigos distintos, eso quedó varado”, cuenta de entrada el cantautor que en aquel entonces había decidido radicarse en Buenos Aires para ampliar las chances de poder vivir de la música, y amplía: “Cuando me agarró la pandemia, me vine de Buenos Aires y quedé varado en Rosario en mi casa natal, con mi mamá, y ahí fue que arrancó la idea de grabar un segundo material. Como el primer disco lo había grabado entero en esa casa de la calle Viamonte y yo solo, así arrancó también la grabación de éste”. 

Buena madera

A la hora de sentarse a planificar lo que sería su segundo álbum solista, Juanma decidió que quería tallar la figura del roble mayor, su abuelo. “El Coco ya había partido y se me ocurrió hacer un disco que tuviera en el nombre un homenaje a él, y no mucho más”, confiesa el también baterista de Penny Peligro, banda radicada en Capital Federal, y detalla: “La idea original iba a tener cuatro o cinco canciones pero cuando le comento la idea a mi viejo (Manolo, periodista y cofundador de la Cooperativa La Masa que edita este semanario), me salió con toda una propuesta conceptual que incluía sumarle algunas canciones como Romance de una canoa y el río, temas que tuvieran aires medios chamameceros para que aludieran también a la chaqueñada, y se le ocurrió también grabar a varios músicos chaqueños y hacer como una cruza: que los chaqueños graben la parte más trova, folk, rosarineada y rockera; y que los músicos rosarinos invitados graben la parte más chamamecera. Y así se empezó a gestar El emperador del Chaco”.

Más allá de que sus raíces provienen del Chaco, Juanma admite que la última vez que visitó esa provincia sintió algo muy especial. “Fuimos a Puerto Tirol, un pueblito de calles de tierra cerca de Resistencia que tiene una guitarra gigante en la entrada del pueblo y que debe tener más músicos que habitantes”, dice entre risas, y argumenta: “Me acuerdo que fuimos unas noches ahí y estaban todos guitarreando. Había mucho chamamé, pero chamamé roots (más risas), todos bailando y con todo el ritual de cortejo ese pero posta. El chamamé tomado en serio, y no abordado como desde la ciudad. Eso fue re flashero para mí y también para entender bien cómo se toca el chamamé, la cadencia, dónde van bien los acentos, la música, la orquestación. Yo cuando hablaba con los pibes chaqueños que viven acá, le quería meter un bombo legüero al chamamé. Y no me decían nada porque me quieren, pero me tendrían que haber mandado a la mierda porque no se toca bombo legüero en el chamamé. Todo eso, ver el chamamé en su lugar de origen, fue muy esclarecedor en términos musicales, porque en términos sentimentales voy desde que soy chiquito y tengo familiares y amigos allá, incluso fuimos a tocar con los Gay Gay Guys, así que me atraviesa muchísimo”.

La tierra es Chaco

El disco, que Juanma grabó junto a Sebastián Bosch durante toda la pandemia, se va a presentar el miércoles 15, a las 21, en Sala Lavardén, donde también tocará el dúo local Carmela y Ambrosia, integrado por las hermanas Camila y Lucía Depaoli. 

“Además de Sebastián, para el miércoles armé una banda con Camilo Pistol, que es el baterista de Bubis Vayins; Ezequiel Chávez, que grabó en el disco y toca el bajo y la guitarra y es un crack, y Santiago Lagar, que también estuvo en la grabación. Y después va a haber invitados e invitadas: Denise Avendaño, Camila Depaoli, Simón Merlo y Ernesto Quiti Rodríguez y del Chaco viene especialmente el Pin Figueroa, que es un guitarrista de los 70, un capo total que tenía una banda que se llamaba Roscanrol Trío. Voy a tocar el disco entero, tres temas del primer disco y después voy a meter un cover y algunos temas yo solo en el piano. En total serán 10 u 11 temas”, adelanta el Juanma.

Antes de despedirse, y al ser consultado sobre la necesidad de encarar un proyecto solista por fuera de Gay Gay Guys, Robles sentencia: “Si bien obviamente con los pibes puedo llevar lo que se me cante a la sala de ensayo, y seguramente no lo van a rechazar, creo que esto tiene que ver más con un nivel de intimidad. Fijate que en mi primer disco son todas fotos de mis viejos y yo, y fue para laburar el tema de la separación de ellos. Como que los discos me sirven para transitar cuestiones familiares, íntimas, intensas, que capaz que no las laburo en terapia  y entonces tengo que exorcizarlas con un disco. Por eso lo pienso siempre para hacerlo yo solo, porque ¿quién carajo se puede involucrar en algo que tiene que ver conmigo y con mi historia familiar? Pero por suerte en este disco se involucró un montón de gente con la mejor intención y la rompieron”.

Entradas. Quienes estén interesados en concurrir a la presentación de este miércoles, a las 21, en la Sala Lavardén (esquina de Mendoza y Sarmiento) pueden comprar sus entradas aquí.

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