La ministra de Educación de Santa Fe, Adriana Cantero, impulsa cambios para la escuela secundaria. Se trata de un modelo de “avance continuo” o de “trayectorias escolares continuas”, según lo ha definido públicamente. Esta novedad se conoció los primeros días de junio, a través de los medios. La otra noticia es que docentes y estudiantes se desayunaron de la propuesta al mismo tiempo, cuando se difundió mediáticamente.

Según explicó Cantero, el ministerio a su cargo trabaja en el rediseño de toda la trayectoria obligatoria, ya que se busca “fortalecer los recorridos que los chicos hacen” por la escuela. Desde 2006, con la ley de educación nacional (26.206), la escolaridad obligatoria va desde el nivel inicial hasta el secundario.

La idea es pensar en un secundario de continuidad, que “tenga un avance de convocatoria”, “de llamar al deseo de los chicos de aprender más y sostenerse en el recorrido”. “La repitencia como estrategia pedagógica está cuestionada por toda la academia mundial”, argumentó la ministra en declaraciones a Radio Sí (Estamos de vuelta, el jueves 1° de junio), razones que reiteró por diferentes medios.

Cantero recordaba que “un estudiante que aprueba siete materias y adeuda tres tiene que volver a rehacer todas las materias que aprobó” y que de alguna manera “eso no tiene ninguna explicación lógica en una trayectoria que siempre debe impulsar al avance”. Propone seguir el modelo del nivel superior, donde quien estudia una carrera “no vuelve a hacer materias que tiene aprobadas, en todo caso sigue avanzando”.

Agregó que estos cambios llevan un acompañamiento de “más recursos para las escuelas” y de una “fuerte función tutorial”. También consideró que este nuevo modelo en proyecto “prepara mejor para los estudios superiores, ya que gran parte del fracaso en la universidad” es por la ruptura que se da entre el formato de cómo funciona el secundario y cómo las aulas universitarias.

Foto: Ministerio de Educación de Santa Fe

Según señaló Cantero, la iniciativa se la acercó al titular de la cartera educativa de la Nación, Jaime Perczyk, durante un encuentro de ministras y ministros de Educación de la región, realizada en los últimos días de mayo. También la compartió con supervisoras del nivel.

Hasta aquí una síntesis de lo que la funcionaria de Perotti difundió por radios, canales y portales sobre lo que se cocina para la educación secundaria santafesina. Ideas más que atendibles porque miran a quienes aprenden desde la diversidad y en perspectiva de derechos. Igual que a los aprendizajes.

No es un buen comienzo para estos cambios que desde profesoras y profesores que trabajan en las escuelas secundarias hasta los sindicatos docentes se desayunen por la radio, la tele o los portales, de lo que se proyecta para la secundaria santafesina.

Siempre en agenda

La discusión por la escuela secundaria es uno de los temas clave que siempre está en la agenda de los gobiernos, de especialistas, las organizaciones sindicales del magisterio, la academia y las propias escuelas. Dos reuniones recientes también tomaron el tema como prioridad a discutir.

Una fue la III Reunión Ministerial de Educación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), organizada por el Ministerio de Educación de la Nación –a fines de mayo pasado–, en el marco de la Presidencia Argentina 2022 de ese organismo. Entre los puntos acordados en esa reunión regional está la necesidad de “transformar la escuela secundaria para hacer frente a los cambios constantes de la sociedad a través de la diversificación de los formatos institucionales y la actualización de sus contenidos”.

Otra fue el Encuentro Nacional de Educación Secundaria, realizado en Buenos Aires el 6 y 7 de este mes, en el que participaron referentes de las provincias para analizar la marcha de los programas vinculados a este nivel (como Volvé a la Escuela, Conectar Igualdad, Becas Progresar, entre otros).

En esa reunión se puso en agenda la realización “de un trabajo conjunto entre la Dirección Nacional de Educación Secundaria y las direcciones jurisdiccionales referido a las políticas educativas para el nivel y sus ejes de implementación, haciendo foco en los procesos de mejora de los aprendizajes, con énfasis en la dimensión pedagógico-curricular, en lengua, matemática y ciencias sociales”, según expresan desde Educación nacional. En las jornadas también hubo paneles con especialistas en los que se trataron temas sobre la mejora de los aprendizajes y el egreso efectivo.

Abrir el debate

No es la primera vez que la ministra de Educación de Santa Fe, Adriana Cantero, toma decisiones y las comunica por los medios antes que a las escuelas, o lo hace a través de resoluciones de impacto para el sistema educativo, que se difunden de un día para otro. Es esperable y es potestad de quienes gobiernan resolver sobre las políticas públicas, pero debates tan complejos, profundos y decisivos como qué educación secundaria requieren sumar confianza y apoyo, no darse de manera unilateral ni a través de simulacros de participación, de los famosos “como si” (de los cuales esta provincia tiene bastante experiencia).

En 2006, cuando Cantero estaba a cargo de la cartera educativa en el gobierno de Jorge Obeid, implementó el Régimen de Promoción Directa. Fue a través de la Resolución N°1637, firmada el 28 de diciembre de 2006, cuando las escuelas habían entregado libretas y anunciado a las familias quiénes pasaban de grado y quiénes debían repetir. Es decir, quitando autoridad a maestras y directivas. Ese régimen se llamó más tarde de “promoción directa y asistida” (decreto 489, del 3 de abril de 2007). En 2008, con el cambio de gobierno provincial, quedó sin efecto y se retomó en 2012.

La ausencia de debate, de consulta y de voluntad para sumar consensos sólo logró dar por tierra una discusión pedagógica tan rica como definitoria para el tiempo de alfabetización inicial, y dejarla reducida a titulares del estilo “Ya no se repite más primer grado”. Ahora pasó algo parecido, ya que los anuncios de Cantero sobre los cambios para la secundaria fueron simplificados mediáticamente en un “Impulsan eliminar la repitencia en el secundario”.

En 2007, casi un año después de aquella resolución sobre “promoción asistida” –que sólo cosechó rechazos–, la ministra mandaba a las escuelas unos “lineamientos generales” para debatir un proyecto de ley de educación para la provincia. Lo real es que ya tenía un borrador muy avanzado de esa norma. Lo demás era una ilusión de consulta.

Dejar afuera a la docencia de estas discusiones fundamentales, como lo es la escuela secundaria, es una práctica noventista, propia de cuando bajaban los programas enlatados para que maestras y maestros aplicaran en las escuelas. La capacitación oficial pasaba básicamente por amigar al magisterio con la terminología del momento, ligada a la economía y al mercado. Eran tiempos de la ley federal de educación.

Los años demostraron que sin las trabajadoras y los trabajadores de la educación los cambios profundos no son posibles. A la ley federal se la combatió, se logró derogarla y consensuar en una norma de educación nacional.

Convocar a la docencia y a las y los estudiantes a la discusión por la escuela secundaria es una necesidad y un derecho. En especial en una época en que los sectores liberales y de derecha golpean todo el tiempo y de cientos de formas a la educación pública (“¡¡Lo próximo será repartir títulos como planes!!”, comentó despectivamente un lector en un portal la noticia de los cambios). La experiencia muestra que abrir el debate es condición principal para no anular, antes de que empiece, un intercambio pedagógico tan valioso como es el de pensar una nueva escuela secundaria.

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