Se inauguró “El libro de los pájaros”, una exposición de Aid Herrera que reúne una selección de grabados en madera de la década de 1970 y que contó con la curaduría de Adriana Armando.

La obra de Aid Herrera (1905–1993) destaca por su frescura y espontaneidad. Sin embargo, luego de un primer acercamiento, pronto notamos una propuesta rigurosa y profundamente personal. Dentro del contexto del extenso repertorio iconográfico de esta artista los pájaros son uno de los motivos más recurrentes. En ellos advertimos actitudes de lo más variadas: los encontramos volando, descansando sobre ramas o jarrones o incluso conversando entre sí. Los pájaros de Aid a veces se encuentran solos y otras veces acompañados pero siempre demuestran comunión y armonía con aquello que los rodea. En sus obras las formas se mezclan y se diluyen en un todo de líneas, planos, texturas y colores. Las estampas que componen “El libro de los pájaros” ejemplifican claramente esta íntima solidaridad entre los seres expresada en una convivencia provechosa y llena de vitalidad.

Los grabados en madera terciada realizados durante la década de 1970 y reunidos en esta ocasión revelan un mundo de ensueño y fantasía desbordada. Un espacio donde la atención puesta en los juegos formales y las paletas cuidadosamente seleccionadas no limitan el afloramiento de un rico universo interior alucinante y en perpetua mutación. En ellos, Aid prueba, acierta, vuelve a intentar, juega y vuela junto a sus pájaros con la imaginación. Parece querer emprender la imposible tarea de agotar las infinitas variantes que pueden aplicarse a un mismo motivo. Sus copias “iluminadas” dan cuenta de esto. En ellas, la artista se propone aplicar cambios de paletas con sus lápices y crayones a cada una de sus copias impresas. Una instancia de su proceso creativo en la que va eligiendo qué zonas rellenar modificando el espacio de manera decisiva. El resultado es un conjunto de obras donde ciertos cambios sutiles dotan de autonomía y personalidad a cada uno de sus “xilocolor”. Esta es, quizás, una de las marcas más representativas del trabajo de Aid.

Fue el pintor Juan Grela, marido de la artista, quien ofició de mentor en la técnica de la xilografía. Ni bien notó su interés por el grabado no dudó en incorporarla a las clases de su taller como una alumna más. Esta formación inicial dejó huellas en todo su recorrido artístico. Sus enseñanzas se tradujeron en un sinfín de obras sobre múltiples formatos: dibujos, óleos, xilografías, aguafuertes. Su estilo inconfundible y sumamente original la convirtieron prácticamente en una artista de culto. Sus grabados, obras de fácil circulación y precios accesibles, maravillaron a varias generaciones de artistas. Su sensibilidad puede rastrearse, aún hoy y de diversas maneras, en la producción de muchos creadores de la ciudad. En los últimos años y con la concreción de muestras y rescates afectivos su figura fue adquiriendo mayor difusión. Esta muestra es una buena ocasión para celebrar y reencontrarse con una artista que nunca deja de sorprender.

“El libro de los pájaros” puede visitarse hasta el 8 de julio en Galería Subsuelo (Balcarce 238) de martes a viernes de 16 a 20 y sábados de 10 a 13.

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