La Liga Mixta, certamen que se disputa los lunes por la noche en unas canchitas de la populosa zona oeste rosarina, reúne a todos y todas las que quieran correr detrás de una pelota de fútbol.

El 2000 pegó duro en el país por la crisis económica, política y social que estalló en diciembre del año siguiente. Y el populoso Empalme Graneros no fue la excepción. Pero entre tanta malaria, la pelota siguió rodando en potreros y canchitas: un grupo de amigos de ese barrio de la zona oeste de Rosario creó un equipo amateur de fútbol 5, y lo bautizó Chelsea, como el poderoso club inglés, que en aquel inicio del nuevo milenio ingresaba por primera vez a la Champions League, que terminaría conquistando en 2012 y 2021.

El Chelsi de Empalme fue creciendo –aunque no tanto como el del magnate ruso Román Abramóvich, caído en desgracia desde la guerra con Ucrania– y 22 años después sigue vigente. En el medio se incorporó, producto de la época de avances feministas, un equipo de mujeres, que el año pasado se consagró campeón del torneo Loyal. Paula Chuca, integrante de ese plantel, mientras celebraba su cumpleaños 32 en febrero pasado decidió formar la rama mixta del equipo azul. Y envalentonada por un título en el debut, creó su propio torneo de esa modalidad: la Liga Mixta –tal el nombre del flamante certamen– se juega todos los lunes, de 20 a 22, en el complejo Megaestadium, de Servando Bayo 2480. 

Chicos y chicas quieren gol

Es lunes 13 de junio y el frío que cae desde las 20 en la zona oeste es más propio de la estación del año que atravesamos, el otoño, que de las jornadas invernales de días anteriores. Y las más de 8 canchas del Megaestadium, repletas de jugadores y jugadoras, hacen saber que es una linda noche para la práctica del fútbol.

Frente a una vitrina improvisada, con trofeos que sólo posan para las fotos porque serán entregados al final del campeonato, se juega en un par de canchas la quinta fecha de la Liga Mixta. “Nació la idea por un grupo de amigos que queríamos jugar juntos, queríamos organizar femenino y masculino por separado, y no completábamos. Entonces empezamos a organizar mixtos entre nosotros, como amistoso; después surgió la idea de arrancar un torneo pero al final no pudimos”, dice Paula. Tras continuar jugando entre ellos, ante la primera oportunidad que se les apareció, se anotaron: “Hace poco pudimos jugar uno, salimos campeones y después de eso decidimos armar uno propio, porque nos pareció una modalidad innovadora, porque había un montón de equipos que tenían ganas de jugar y querían, así que lo armamos y salió esto”.

Paula Chuca, organizadora de la Liga Mixta | Foto: Manuel Costa

Entre el aroma al tradicional choripán que sale de algún parrillero y la comida colombiana aportada por el buffet, unos 16 equipos miden fuerzas en el césped sintético: “Al principio arrancamos con 12 equipos, pero nos preguntaban tanto que tuvimos que agregar 4 más”.

En cuanto al formato, la organizadora cuenta que “cada equipo juega 15 partidos, porque son todos contra todos. Es por puntos. Los primeros 8 pasan a instancia de play off, de esos quedan 4 y así hasta llegar a la final. Hay premios para campeón y subcampeón, para el arquero con la valla menos vencida, para el goleador o goleadora. Todas las fechas hay premios”.

Así será de igual a igual

Brian Rolón es arquero de L’ Equipe, que jugó en el primer turno. Asegura que enseguida se copó con la idea de compartir plantel con mujeres. “Solíamos armar equipos mixtos. Y generalmente se juega mucho con las chicas. Es más, una recién hizo dos o tres goles”. Y le tira flores a las capacidades futbolísticas de su compañera de equipo Huilen Scarano, que –afirma– la rompe en la primera de Renato Cesarini. “Yo arranqué así –dice ella–, entrenando con chicos. Que es mejor, porque jugás con los hombres y después te metés a la cancha con las minas y ya es distinto, te da confianza”. Sostiene que generalmente no hay mucha pierna fuerte, aunque “tuvimos un par de partidos calientes en los que te entran un poco duro”.

Foto: Manuel Costa

Julieta Esquivel defiende los colores del Zona Oeste FC, y resalta que jugar con varones “me gusta porque aprendemos una banda, son rápidos y nos enseñan muchísimo. Además, como experiencia está linda”. Pero pide mesura en la fuerza de ellos: “Hay que jugar tranquilo porque nos pueden lesionar”.

Paula Chuca, que ahora mira todo desde afuera, admite que “al principio nos parecía un poco raro” la mixtura. “Cuando decidí armar mi equipo, que era el Chelsea Mixto, como capitana dispuse que lo único primordial era jugar en equipo, de igual a igual, nada de comerse la pelota los hombres, nada de no darnos los pases a nosotras. Que todos le toquen la pelota a todos”. Revela que para hacer respetar esa consigna se valió de su fuerte personalidad: “Las chicas que estamos somos de bastante carácter. El que no jugaba con las mujeres, tendría por lo menos un llamado de atención”. Y resalta: “La verdad, salió más que perfecto”.

Por último, la mandamás del certamen confiesa: “Me encantaría que esta modalidad se oficialice”. Argumenta que “cuando formamos el equipo y estábamos por participar en el primer torneo mixto que encontramos, lo primero que hicimos fue colgar en la página del Chelsea femenino que nos íbamos a inscribir, y que deseábamos que ese sea el puntapié para muchos más torneos de fútbol mixto”. Y cierra: “Incluye, iguala y pone a la vista un montón de cosas que cada uno por separado no se da”.

Pisarla y encarar

Julieta Esquivel es hincha de Newell’s y se enfermó de fútbol hace 3 años. “Hay muchas que lo hacen desde chiquitas, adolescentes. Pero yo comencé cuando me mudé a Fisherton y ahí hay muchos equipos de barrio, igual que en el 7 de Septiembre. Me invitaron y yo la veía cuadrada a la pelota”, acepta, entre risas. “Era de ir a la cancha. Pero después no miraba nada de fútbol. Ahora sigo todos los partidos, los equipos de mi papá, que es entrenador, los de mis hermanos. Hay partidos acá y me engancho. En la Liga, los domingos se lo dedicamos al fútbol. Desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde, que terminan todas las categorías”.

Foto: Manuel Costa

A Huilen Scarano –que ya dejó la entrevista y exhibe sus destrezas con la pelota– no hace falta preguntarle sobre sus simpatías futboleras porque la remera con escudo rojinegro que lleva puesta la deja en evidencia. Paula Chuca, en cambio, es de Boca y también fanática del deporte de la redonda: “Soy bastante seguidora del fútbol femenino, me gusta ir a mirar a las chicas que juegan futsal, me gusta ir a las canchas a mirar la Liga Rosarina y a ver a amigas en los torneos, las que juegan en Adiur, a veces voy al Federal y al Luchador a ver futsal. Me gusta mucho mirar, observar”.

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