Más allá de esperanzas futbolísticas, con el arribo de Tevez a Central el fantasma del macrismo sobrevuela Arroyito. Con el de Bragarnik, tiembla el patrimonio. Retegui –ex concejal kirchnerista– deshojó la margarita y eligió seguir como funcionario de Larreta.

Cuando Mauricio Macri se lanzó como candidato a presidente de la Nación, con el fin de abarcar al electorado más allá de la General Paz, exhibía más su gestión en Boca que en la Ciudad de Buenos Aires. Y no fueron pocos los que desearon que esa administración “exitosa” en la Ribera se trasladara a la Casa Rosada. Pero en su presidencia bostera, destacada en los resultados deportivos (eligió al ya consagrado Carlos Bianchi –campeón de América y del mundo con Vélez– por una encuesta a socios, y luego hizo lo posible para que se fuera) no se tradujo tanto como era posible a la tesorería del club, ya que tercerizó gran parte del negocio. “Viendo los balances –no leyendo lo que dicen los diarios– resulta que el Boca más exitoso de la historia no fue tan rentable como se podría suponer”, explica el periodista Ezequiel Fernández Moores en el libro Boquita, de Martín Caparrós, que se volvió a editar este año. “Como si se repitiera aquel modelo conocido, donde la ganancia va para los privados y al Estado (Boca) le quedan los gastos”. Atahualpa Yupanqui lo explicaría con El arriero: “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”. Y este es el temor grande, tan grande como el Gigante de Arroyito, que mantiene en vilo a hinchas y socios de Rosario Central con la llegada de Carlos Tevez y sus secuaces. No son, como Macri en Boca, la conducción de un club. Pero tampoco son un simple cuerpo técnico. Y en octubre hay elecciones.

Para el jugador del pueblo lo que es del pueblo

Con el Aporte Solidario a las Grandes Fortunas –un impuesto mínimo, por única vez, a los que más tienen– el gobierno nacional buscó paliar la crisis sanitaria y económica que produjo la pandemia. Legisladores del macrismo, creadores de la pandemia anterior al Covid, se opusieron al proyecto. Y Carlos Tevez, en sintonía, no quiso sacar la billetera, pero la Justicia le dijo lo siento, hay que pagar. “Tevez y Batistuta (NdA: otro de los alcanzados por el gravamen) tienen las vesículas inflamadas por tanta «persecución» confiscatoria. Deben saber que los tiempos han cambiado para mejor para las grandes fortunas. El poder económico, en complicidad con la política, aceleró de forma progresiva la jibarización de impuestos a los más adinerados”, escribió en Página 12 José Luis Lanao, campeón mundial juvenil con la Selección del 79. Y tras el fallo judicial, le recomienda que no se preocupe, porque “con la rueda de auxilio del Rolls Royce salda tanta prepotencia fiscal”. El Loco Hugo Gatti creció en una familia humilde, condición que perdió (en todos los sentidos) tras defender el arco Xeneize. En una entrevista con el escritor Rodolfo Braceli, confesó: “Cómo cuesta no ser una porquería teniendo guita”.

En su nota de este martes en La Nación, Fernández Moores nos recuerda que “todos los movimientos del Tevez-jugador tuvieron misterio. El fondo MSI, el agente iraní Kia Joorabchian, Arribas, China. Su carrera como DT no tenía por qué comenzar diferente”. En su momento, el crack de Boca pasó por una cifra récord en dólares ¡al Corinthians!, pese a tener destino de mercado europeo, y lo hizo a través de inversores iraníes vinculados a la mafia rusa. Ahora, a una semana de anunciar por la tele porteña sobre sus intenciones de ser DT, apareció el necesitado Central, fuente inagotable de recursos en su cantera. Christian Bragarnik, afila los colmillos. El empresario detrás de Tevez consolidó su emporio en el mundo de la redonda gracias a estrechos contactos con el zar mexicano de las apuestas deportivas y dueño de casinos, Jorge Hank Rhon. Su obra maestra fue Defensa y Justicia, donde desembarcó en 2009. Y por sus contactos aztecas, el populoso club de Florencio Varela fue vinculado con dinero proveniente del narcotráfico. El nombre de Hank Rhon apareció en los Wikileaks y en 2011 fue preso (sólo 10 días, que le sirvieron, según dijo, para “bajar ocho kilos”) acusado de complicidad en seis asesinatos. Además, le secuestraron un arsenal de 88 armas largas, 9 mil cartuchos dispuestos para ser usados y pieles de animales exóticos, según relata el periodista Mariano Hamilton en la agencia Noticias Argentinas, para consignar “con qué nenes trataba” el hoy dueño de la pelota del fútbol argentino (representa a 15 técnicos y más de 100 futbolistas). El cronista deportivo describe su proceder: “Pone entrenadores, esos técnicos piden como refuerzo a los jugadores que él representa, los cede a las instituciones con facilidades y a cambio consigue el pase para captar a los mejores prospectos de las inferiores. Por lo que pocos jugadores se resisten a la tentación de ingresar a la red Bragarnik, la que les garantiza contratos y, por qué no, alguna jugosa transferencia al exterior”. Y reflexiona: “El éxito llama al éxito y billetera mata galán”. 

Sobredosis de Tevez

Tras la explosiva salida de Leandro Somoza, el nombre que reinaba sobre la mesa chica de los dirigentes era el de Pablo Sánchez. Pero al parecer, el Canaya no necesita vitamina, sino un carlito. “Apenas se fue Somoza me llamó el Presidente para que vaya a darle una mano al club”, declaró en La Red Rosario el ex jugador de Central y de último paso como DT en Audax Italiano de Chile. El presidente es Rodolfo Di Pollina, a quien una indisposición cardíaca lo dejó fuera de las negociaciones. Al vice Ricardo Carloni, el directivo de más alta exposición y más cercano a la AFA, le quedó el camino allanado –según una nota del periodista y escritor Gustavo Veiga– para seguir las recomendaciones del amigo y socio de Tevez: su ex vecino del country de Cardales, Claudio Tapia, también presidente de la entidad de calle Viamonte. Y al igual que Carlos Retegui, el Chiqui también tiene el apoyo del jefe de Gobierno porteño, gracias a quien ocupa la vicepresidencia del Ceamse (una empresa pública que realiza la gestión integral de los residuos sólidos urbanos del Amba), haciendo “un fino equilibrio con el gobierno nacional”, dice el cronista de Página 12.

Foto: Prensa RC

Entre los tantos socios que pusieron el grito en el cielo ante el desembarco de este proyecto político-económico en el club emplazado a orillas del río Paraná, está el diputado provincial Carlos Del Frade. “Es una colonización grande la que se hace con Central, es una invasión”, me dice el legislador del Frente Social y Popular. “El patrimonio colectivo, sentimental y cultural profundo mayoritario que tiene Central, está siendo fagocitado por la filosofía del éxito y a partir de ello entregamos todo el patrimonio porque hasta ahora nadie nos mostró los límites de este convenio”, añade.

Ante esta amenaza, un grupo de socios –que en la semana se reunió en asamblea en la Sede Fundacional– presentará un recurso de amparo para conocer la letra chica del contrato de Tevez y compañía, según confirmó el médico Jorge Kohen. “De las tres incursiones de Bragarnik en Central, esta es totalmente diferente”, alerta Del Frade. Es que agarra al Canaya “con una debilidad institucional tan grande”, y a cuatro meses de las elecciones. “Central está en riesgo. Lo van a usar como una plataforma de negocios”, advirtió en Radio Nacional Rosario.

El acercamiento de este tipo de proyectos a las Sociedades Anónimas Deportivas –prohibidas en el país, tras un intento trunco del gobierno de Macri– hacen peligrar la condición de popular a la entidad parida por trabajadores ferroviarios en 1889.

Foto: Prensa RC

En uno de sus mejores momentos futbolísticos en Boca, Juan Román Riquelme le pidió un aumento al por entonces presidente Macri. Su tesorero y también ejecutivo de Socma, Osvaldo Salvestrini, le respondió –con mucha falta de tacto, gusto y vista– que no pagaría una entrada para verlo. Ahí nació el Topo Gigio del ídolo boquense. Otra muestra tajante de que “la empresa estaba por delante del club”, dice Juan Caparrós (en la continuidad del libro de su padre), ocurrió en 2001 con la llegada del japonés Naohiro Takahara, para captar la atención del mercado oriental. Macri se enojó con Bianchi porque no llevó al nipón a la final Intercontinental con el Bayern Munich. “Ni siquiera para meterlo en el banco. Con eso nada más teníamos a todo el estadio a favor. Pero no quiso, y ahí se puso a todo el estadio en contra”, confesó en Boquita, libro que cierra con un deseo: “Ojalá cada día seamos menos aquella empresa modelo, poderosa y excluyente que pervierte nuestra identidad bostera, que confunde al club más popular del continente con la marca Boca orgullosa de sus superávits”.  

El hombre que se atragantó con el bigote postizo en su casamiento cuando intentaba imitar a Freddie Mercury, también se tragó sus palabras cuando Bianchi –un tipo que le resultaba incómodo porque defendía los intereses de sus jugadores– lo dejó plantado en plena conferencia de prensa. Donald Trump, en el escenario de la Cumbre del G-20 en Buenos Aires, no fue el primero.

Central pierde Chapa

“Yo tengo una gratitud enorme por lo que hizo Cristina con el país. Puso a la Argentina de pie ante un panorama complicado”, decía el por entonces concejal del Frente para la Victoria, Carlos Retegui, en una nota con El Eslabón en diciembre de 2015, con el triunfo electoral de Mauricio Macri ya consumado. Y su apoyo al kirchnerismo no era para menos: el Chapa fue uno de los tantos “expulsados” del país en los 2000 por falta de trabajo. Y ya con la pilcha de edil opositor, lanzó: “Nosotros aportaremos para que el país esté mejor a pesar de que tenemos una ideología diferente”. Al parecer las diferencias no eran tantas, ya que a principios de este año asumió –con el apoyo de Martín Lousteau y Daniel Angelici– como Secretario de Deportes del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, quien le negó el permiso para secundar a Tevez en el banco auriazul.

Foto: Raúl Ferrari | Télam

El ex DT de hockey, quien supo desfilar por la mesa de 678, miró la derrota de Central ante Vélez desde uno de los palcos del José Amalfitani, y el propio Apache lo confirmó en su presentación: “Es parte de este proyecto. Va a estar con nosotros”, dijo. Ricardo Carloni también lo ratificó. Pero horas más tarde, el “amigo personal de Tevez, muy amigo de él y de la familia”, dijo por radio que no estará a su lado. Un amigo es una luz, que a veces se apaga. Y lejos de meter su cabeza en tácticas y estrategias para mejorar el presente centralista, tiró: “Estoy pensando en el hoy y en entregar mi informe de gestión”.

Las largas negociaciones y el “proyecto integral” del que habló Carloni –con más dudas que detalles– arrancó mal parido: en el primer día de laburo se bajó el colaborador principal, el dirigente dijo que Carlitos llegaba con refuerzos, desmentido por el propio ex jugador (“no pedí a nadie”), quien a su vez fue desmentido por Retegui (“es incompatible mi función y trabajar con Tevez”). Este viernes –ante Gimnasia, en el Gigante–, fue el plato fuerte: las luces estuvieron puestas en el debut de Tevez. Otros temas parecen cocinarse en las sombras.

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