La nueva ministra de Economía asumió con amplio respaldo, entre el agite interno del gobierno y gigantescos desafíos: domar la inflación, recuperar salarios e ingresos y aguantar ataques especulativos en un contexto político, socioeconómico y financiero turbulento.

De acuerdo a las primeras definiciones sobre trazos gruesos de gestión esbozados en declaraciones públicas, la nueva ministra de Economía de la Nación, Silvina Batakis, dijo que, en líneas generales, continuará con el programa económico que venía aplicando el renunciante Martín Guzmán, aunque con impronta propia, con una mirada más federal centrada en el trabajo y la producción, más abarcadora y conocedora de los principales problemas que padecen les argentines.

Si bien tendrá las mismas limitaciones que impone el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional por la mega deuda heredada del macrismo, un programa con recetas de ajuste que quizá merezca revisión, Batakis aceptó el gran desafío de guiar la economía sobre una arena política calentita, con posicionamientos internos y debates públicos en el gobernante Frente de Todos y con una oposición de derecha que se mueve y muestra sin tapujos en modo destituyente.

¿Habrá más cambios en el Gabinete? ¿Alcanza el chau Guzmán y el hola Batakis para aquietar las bravas aguas frentetodistas? ¿Hay plan B y giro en el rumbo económico? ¿Tiene margen para hacerlo?

Urgencias

La estadística muestra algunos números positivos, pero en general se percibe y se siente una situación socioeconómica crítica y de incertidumbre. La economía sigue en recuperación, con una tasa del 5 por ciento más arriba que la de un año atrás, pero empiezan a aparecer visos de amesetamiento. No obstante, la levantada de la actividad no logró traducirse en más y mejores beneficios para las grandes mayorías populares, las más afectadas por las consecuencias socioeconómicas que dejó la pandemia y por el frenético ritmo de aumento de precios.

Salarios e ingresos, sobre todo de trabajadores informales que no tienen paritarias, corren detrás de la inflación, que sube mensualmente entre 5 y 6 por ciento y se proyecta al 70 por ciento para todo 2022, en un contexto mundial de índices inflacionarios en niveles récord.

Según datos del Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (Cesyac), el índice inflacionario en Rosario durante el primer semestre del año aumentó poco más de 32 por ciento, y el interanual 60,3. La variación de precios de junio tuvo en esta ciudad un incremento del 5,3 por ciento. Así, el costo de vida se disparó y una familia rosarina de cuatro integrantes necesitó en junio para vivir 153 mil pesos.

Lo poco que compran los bolsillos y lo caro que cuestan las cosas, más que nada los alimentos, están en lo alto de las preocupaciones familiares. Lo que no pudo resolver Guzmán en treinta meses de gestión, como domar la suba de precios y recomponer poder adquisitivo de salarios, asoman como cuestiones urgentes en la era Batakis que ha comenzado. La ministra deberá transitar un segundo semestre con la compleja tarea de volantear en un camino sinuoso para tratar de ordenar la economía.

El bajo nivel de desempleo y el crecimiento económico coexisten con una pobreza por ingresos alarmante. Incluso muchos trabajadores formales están por debajo del índice de pobreza. En la red social del pajarito, Silvina Batakis tiene un tuit anclado de diciembre de 2019 que reza: “No hay pobreza digna. Es pobreza, y hay que combatirla. Se combate con un Estado que planifica e interviene, y con una sociedad que lo imponga como meta social”.

De la inflación, Batakis dijo: “Multicausal es una palabra linda, pero hay que identificar las causas”. Entre esas causas mencionó la inercia, “cuando la gente trata de preservar su poder adquisitivo contra la inflación”, pero diferenció la “inercia especulativa” y ejemplificó: “Como dijo un supermercadista (en referencia a Federico Braun de La Anónima), remarco, remarco y remarco”.

Sobre Precios Cuidados, programa poco cumplido por las grandes empresas, opinó que “es un elemento a tener en cuenta, pero por sí solo no frena la inflación”. Y aseguró: “Vamos a buscar un acuerdo con los formadores de precios pero lo fundamental es encontrar una solución. Hay una situación de incertidumbre y estamos trabajando con una nueva canasta de bienes y servicios”.

También resaltó que “los salarios no son la causa de la inflación”. La nueva ministra de Economía, que buscará estrategias antiinflacionarias heterodoxas, sostuvo que “no sólo hay que recuperar lo perdido sino también ganar” poder adquisitivo, aunque avisó que “llevará tiempo”.

El diputado nacional oficialista Hugo Yasky, secretario general de la CTA de los Trabajadores, demandó “un aumento general de salarios e ingresos por decreto”. Las organizaciones sociales y de la economía popular vienen pidiendo un salario básico universal como paliativo a la indigencia, diputados del oficialismo identificados con el Frente Patria Grande presentaron un proyecto de ley para impulsarlo en el Congreso, y la iniciativa pareció tomar mayor fuerza después del respaldo público que hizo CFK, que cree que hoy un salario básico sería una medida fuerte ante la crisis y su efecto positivo equivaldría al que tuvo la asignación universal por hijo en 2009, tras la pelea con las patronales ruralistas por la resolución 125 y en un contexto de crisis financiera global con repercusiones nativas.  

La economista Mercedes D’Alessandro, ex directora de Economía, Igualdad y Género en el Ministerio de Hacienda en la gestión Guzmám, destacó que sea una mujer la que ocupe esa silla caliente. D’Alessandro saludó la llegada de Batakis y tuiteó: “Un plan económico sostenible es con inclusión social, ampliación de derechos para trabajadores y trabajadoras (formales e informales), salarios dignos y un tejido productivo que nutra el bienestar social. Esas son las deudas más urgentes. Los demás son instrumentos para alcanzar metas”.

Agenda verde

“Seguramente habrá algunas modificaciones” en las próximas revisiones del acuerdo con el FMI, declaró Batakis, la segunda mujer en la historia del país en ocupar el cargo de ministra de Economía nacional, después de Felisa Miceli, quien estuvo en funciones entre 2005 y 2007, en el tramo final del gobierno de Néstor Kirchner.

“Ella (por Batakis) se comprometió con los objetivos del programa”, declaró a la prensa Kristalina Georgieva, directora del FMI, de buena relación con Guzmán, tras un primer contacto virtual con la ministra entrante. “Las tensiones van a existir pero tenemos que trabajar en forma conjunta para que el programa económico tenga los ajustes necesarios para que mejoren las condiciones de vida”, remarcó Batakis sobre el pacto con el Fondo.

La nueva ministra defendió la idea de equilibrio fiscal, indicó que el precio del dólar oficial es competitivo, que los pocos dólares que hay disponibles tienen que estar al servicio de la producción y del trabajo, descartó una devaluación y defendió las restricciones que rigen para acceder al billete estadounidense. Pidió a los exportadores que no frenen ventas al exterior y liquiden dólares. Argentina tiene saldo comercial exterior favorable, superávit, exporta más de lo que importa, pero no acumula reservas.

En otro orden, Batakis dijo que seguirá adelante con la segmentación de tarifas de servicios públicos, un tema que generó rispideces entre Guzmán y los funcionarios kirchneristas de Energía. Se suma la problemática del faltante de gasoil.

Aquí Batakis, allá Guzmán

Hasta antes de asumir, la nueva ministra era secretaria de Provincias en el Ministerio del Interior que comanda Wado de Pedro, ubicado en el cuadrante cristinista. De 2011 a 2015, durante la gestión de Daniel Scioli, fue ministra de Economía de la provincia de Buenos Aires. De hecho, la economista nacida en Río Grande, Tierra del Fuego, sonó como posible ministra de Economía en un hipotético gobierno nacional de Scioli, quien en noviembre de 2015 perdió en el balotaje presidencial contra Macri.  

A diferencia con su predecesor, que antes de ser ministro de Economía de la Argentina daba clases en la universidad estadounidense de Columbia, en Nueva York, Batakis asumió con amplio respaldo político, el mismo que Guzmán había perdido, especialmente pos firma del polémico acuerdo con el FMI. La designación de Batakis a la cartera más importante del Gabinete oxigenó al agitado Frente de Todos y contó con el okey de CFK, con quien tiene puntos de coincidencia en varios planteos económicos.

Algo similar había sucedido un mes atrás con el pedido de renuncia a Matías Kulfas al Ministerio de la Producción tras la polémica del off desatada con la vicepresidenta por la licitación del gasoducto Néstor Kirchner, tras el acto de celebración del centenario de YPF en Tecnópolis.

Kulfas, igual que Guzmán, ambos ubicados en el cuadrante albertista, era otro de los apuntados por el ala cristinista del gobierno, con tiros por elevación al presidente. “Funcionarios que no funcionan”, según CFK. Algunas medidas y proyectos con impulso de Guzmán, como la asistencia a empresas en plena pandemia (ATP), el IFE (ingreso familiar de emergencia) o, el más reciente y en discusión, impuesto a la renta inesperada, son acompañados por los diferentes sectores del FdT.

Tanto Kulfas como Guzmán dejaron cartas de renuncia/despedida con repasos autoelogiosos por sendas gestiones y casi nada de autocrítica. Todavía falta avistar si Scioli en Producción y Batakis en Economía logran mejor desempeño en la cancha, donde se ven los pingos, como dice el viejo refrán.

La idea fuerza de Guzmán fue “tranquilizar la economía”, después del huracán Mauricio, que dejó caída de la actividad, de salarios e ingresos, del consumo, miles y miles de cierres de empresas, desempleo y pobreza en alza, inflación al 55 por ciento y una monumental deuda externa gracias al préstamo más grande otorgado a un gobierno en la historia del FMI, al que había que hacerle frente. Después vino la pandemia y también estalló una guerra lejana con efectos globales. Guzmán se fue con una economía en crecimiento pero intranquila y en shock, crisis financiera, mini corrida cambiaria y presión devaluatoria.

La salida intempestiva de Guzmán tras su tuit de renuncia durante la tarde del sábado 2 de julio, mientras hablaba la vicepresidenta en un acto en homenaje a Perón, un día después de otro acto que encabezó AF en la CGT, causó especulaciones para hacer dulce, como la lluvia de memes de Julio (Iglesias) y (el mes de) julio a propósito de la llegada de Bata-kiss al Palacio de Hacienda.

La ida de Guzmán fue algo estridente. El momento elegido para hacer pública su renuncia, casi al mismo tiempo que CFK lo comparaba en su discurso con el economista liberal Carlos Melconián, y la forma en que se fue no armonizaron con el modo zen que mantuvo para comandar los tensos hilos de la economía y defender sus ideas.

La renuncia de Guzmán recalentó la disputa política hacia dentro del FdT y al mismo tiempo desembocó en una cumbre en Olivos y la vuelta al diálogo face to face entre el presidente Alberto Fernández y CFK, sin que por eso la interna oficialista se haya evaporado con miras a las urnas de 2023. Cristina parece seguir en modo campaña, muy crítica del rumbo económico del gobierno que ella mentó e integra.

Banca de (casi) Todos

Tras ser designada ministra de Economía, Batakis, militante peronista, cosechó elogios del FdT en pleno y de diferentes ámbitos políticos, sindicales y empresariales, que resaltaron su formación, preparación, experiencia y el roce político que trae. Otros sectores, en cambio, esperaban un o una reemplazante del discípulo de Joseph Stiglitz más mercado friendly, que le dé manija a la voracidad rentística.

Justamente, Losmer Cados y sus voceros políticos y mediáticos desaprobaron la llegada de Batakis, a quien asocian a CFK. Hubo (y seguirán) maniobras especulativas, corridita cambiaria con la disparada del lunes en la cotización mediatizada del dólar ilegal, estirando la brecha con el oficial a más del ciento por ciento, los bonos argentinos cayendo en Wall Street y salto del Riesgo País, que nadie sabe qué carajo es pero juega a la hora del pressing de los medios hegemónicos.

Toda esta movida financiera del establishment económico a la espera de “señales claras” con la entrada de la nueva ministra, más las restricciones para importar que se implementaron pocos días antes de la renuncia de Guzmán en un intento de acumular reservas en el Banco Central y administrar la escasez de dólares, trajo consecuencias en la economía real, donde grandes empresarios retienen mercadería y aumentan precios por las dudas en perjuicio de los consumidores.

Optimismo y cautela

Sobre la renuncia de Guzmán y las perspectivas económicas y políticas que se abren paso con el desembarco de Batakis a Hacienda, el economista Juan Valerdi consideró que generan “optimismo con cautela”. Para el docente universitario, Batakis está en “las antípodas de Martín Guzmán, quien parecía mucho más cercano a los libros y al FMI que a la gente y a la realidad cotidiana y la economía real, cosa que sí sucede con Batakis, quien además supo gestionar la cartera de una provincia muy complicada como lo es Buenos Aires”.

En declaraciones radiales, Valerdi se explayó: “Es necesario coordinar acciones en el equipo económico del gobierno para encadenar medidas detrás de un proyecto de país, donde se priorice mejorar el poder adquisitivo y combatir en serio la inflación. Otra cosa es tener un proyecto que priorice pagar la deuda con el FMI como quiere y en las condiciones que impone el FMI, acuerdo que hay que reestructurar”.

Para el economista, la llegada de Batakis “generó un cambio profundo porque tiene un proyecto que apunta a atender los problemas de la base electoral del Frente de Todos y para eso se necesita acompañamiento político. No le resultará fácil, seguirá la inestabilidad, porque los mercados, unos pocos facinerosos que mueven el dólar ilegal, van a tirarle con todo a Batakis y a Cristina para que no tomen ninguna medida que a ellos no les guste o convenga”.

“No tengo la mínima duda de que en los próximos días el poder financiero y el sector económico más concentrado intentarán torcerle el brazo a Batakis. Se van a poner picantes con el dólar y con las formas que tiene el poder de distorsionar a los ministros. Va a haber mucha presión”, intuyó Valerdi, e insistió que una de las primeras políticas de la nueva ministra tiene que apuntar a “controlar la inflación a cara de perro”.

Después de un fin de semana salvaje y días de alto voltaje político, quedan interrogantes: ¿Habrá mejoras en las políticas distributivas? ¿Podrá Batakis corregir la desigualdad? ¿Logrará bajar la inflación y mejorar las condiciones de vida? Traigan respuestas, que preguntas sobran.

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