Aquiles Pelanda y Leandro Doti presentan La Moribunda en la Sala Lavardén. En esta comedia del escritor, actor y guionista Alejandro Urdapilleta, dos hermanas cuidan a la mayor, que agoniza al otro lado de la casa.

La obra fue presentada originalmente por el propio Urdapilleta junto a Humberto Tortonese, en el mítico Parakultural, a fines de los años 80. La pieza tenía bastante de improvisación por lo que la dramaturgia se reconstruyó a partir de transcripciones que se pudieron hacer a través de registros en video de los espectadores.
Aquiles Pelanda y Leandro Doti conocieron la obra de Urdapilleta a través de su formación. Leandro destaca que fue “a partir de tallerizar sobre todo con un maestro que compartimos con Aquiles, mi compañero, en el taller de Oscar Medina. Allí, Oscar siempre se ocupaba de educarnos en ese sentido, de contarnos historias, obviamente por una cuestión de edad no tuvimos oportunidad de ver en teatro a Urdapilleta o a Tortonese en esta obra pero también tenemos mucho trajín de ver mucho del laburo de Urdapilleta en la tele con Tortonese y a partir de lo que ellos mostraban ahí”. Así pudieron rescatar la sensación de lo que esos actores se encargaban de “llevar adelante en el Parakultural, en el under porteño durante los 80 y 90 de ese teatro argentino”. Desde ese conocimiento y a través de la lectura y de “saber algunos detalles o el detrás de escena de esta producción, y de cómo se fue haciendo”, la obra los fue tentando. También hay algo del orden de lo mítico, de lo que puede o no ser verdad, que rodean a la obra. Se ha dicho, por ejemplo, “que la moribunda es Batato Barea y que esto era un homenaje a Batato Barea”.

A través de La Moribunda, se ofrecen la ternura y el humor que rodean momentos terribles de vidas en suspenso. “Mientras esperan su muerte, las hermanas se permiten jugar con el tiempo, detenerlo, modificar las estaciones, en medio de una realidad que las espanta”. Se trata de “una tragedia hilarante. Una comedia terrible. Una historia sobre el amor y la muerte”.

Al principio, Aquiles y Leandro hacían “un pedacito de esta obra en el taller de Oscar Medina”, pero su deseo “siempre fue llevarla adelante como se merecía” y “convertirla en nuestra propia puesta en escena y en nuestra propia versión de esta obra”. A través del estudio y la lectura de la obra fueron armando la estructura, pero jugó un papel fundamental conocer algunas “cuestiones paralelas a la obra, como descubrir que Alejandro Urdapilleta llevaba adelante un diario íntimo del personaje que él encarnaba, que es el diario de Karen”. A partir de eso, eligieron “incorporar algunos de esos textos que, si nos guiamos por el texto original, no se encuentran. Ellos los usaban para improvisar un poco y los metían, pero nosotros elegimos darle como una entidad propia y un momento de profundidad a la obra a partir de esos textos. Un momento de profundidad, de oscuridad y de ternura”.

La obra pasó por muchas etapas previas a los ensayos de esta versión: la pandemia, la escena, los ensayos de nuevo, y aún ahora. En realidad la obra sigue siendo la misma y lo que se transforma un poco es lo que nos pasa a nosotros cuando la hacemos. Siempre hay algo de mucho disfrute, de mucha confianza entre Aquiles y yo porque nos conocemos mucho. Ya habíamos laburado juntos, pero más en áreas técnicas, nunca llevando algo a escena juntos. Salvo por aquella escena en el taller”.

En el hacer teatral, y en su sostenimiento, fue esencial “el disfrute de nosotros trabajando juntos y que nos divertimos. Hay algo de eso que si bien tenemos determinados cuidados con nuestra versión de esta obra no olvidamos aquello que caracterizaba a la lógica de cómo hacían teatro ellos, algo que tiene que ver con la improvisación y con dejar que suceda aquello que no está ensayado. Entonces la transformación tiene que ver con eso. Todo lo ensayado está dentro de lo que ve el espectador pero después hay un montón de cosas que a nosotros nos pasan y dejamos que sucedan en escena”.

Respecto a la obra de Urdapilleta, Leandro confiesa que “ama sus textos”. “Tuve la experiencia de haber actuado y producido la obra Humo, dirigida por Mauro Lemaire que está basada en algunos de los textos de Vagones transportan humo de Alejandro Urdapilleta”.

Para la puesta en escena, el grupo tomó “una clara elección de cómo hacerla. Nosotros pensamos que hay una lógica de cómo hacían teatro Tortonese y Urdapilleta juntos, hay algo de lo marginal que siempre recorría sus textos y sus obras en cuanto a lo estético. Nosotros tuvimos una clara elección de elevar lo bello de la obra en lo estético y hacer nuestra propia mirada y traer un poco hacia arriba algunos fragmentos, iluminar un poco y llevar adelante la ternura con un personaje particular”. También en pos de darle cierta “delicadeza”, le dieron vida a una canción, un tema original, “que fue creado para esta producción”.

La obra la estrenaron en noviembre del año pasado y el jueves 21 de julio ofrecerán una función especial en Lavardén “que es super importante para nosotros”. Las entradas se pueden conseguir en el propio teatro (Sarmiento y Mendoza) y en su portal web.

Más notas relacionadas
Más por Diego Roth
  • El cine y las infancias

    Del 18 al 21 de agosto se realiza en Rosario el 11° Festival Internacional Ojo al Piojo: c
  • El origen del vuelo

    El trío folclórico Colibríes, que componen Elisa Molina, Daniel Godoy y Bernardo Daluicio,
  • Hacia el otro lado

    El museo Castagnino inauguró “Trance y otras pinturas”, un recorrido por las obras recient
Más en Cultura

Dejá un comentario

Sugerencia

Cuando pase el temblor

Yo no sé, no. Una mañana de un sábado de agosto íbamos seis en un bondi rumbo al Saladillo