Lula eligió la calle. Recorre ciudades con propuestas a favor de la democracia, la re-industrialización, la construcción de viviendas y el trabajo. Bolsonaro se mueve con más comodidad en el espacio virtual, con amenazas, demonizaciones y noticias falsas.

El eje fundamental del discurso de campaña del candidato Luiz Inácio Lula da Silva es preservar la democracia y las instituciones. Por eso cada día suma más apoyos al gran frente democrático que incluye a muchos de sus antiguos rivales. Mientras el líder del Partido de los Trabajadores (PT) recorre ciudades y toma contacto con la ciudadanía, incluso en lugares donde perdió la primera vuelta, el actual presidente Jair Bolsonaro prefiere el espacio virtual de las redes sociales, desde donde insiste con sus planteos: demonización del rival, noticias falsas y engañosas, amenazas concretas a las instituciones, alertas sobre el regreso de un “socialismo” fantasmático que hace recordar los momentos de menos lucidez del senador republicano estadounidense Joseph Raymond McCarthy, que junto con su equipo se hizo tristemente célebre por la persecución a personas que consideraba (sin pruebas) ser agentes soviéticos o simpatizantes del comunismo infiltrados en la administración pública o el ejército. El actual presidente de Brasil alerta contra el retorno del “socialismo” al que identifica con los actuales gobiernos de Argentina, Chile, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Honduras.

Lula anunció este lunes 10 que en caso de ser electo en ballotage retomará la construcción de viviendas populares y la industria de petróleo y gas con eje en el desarrollo de la estatal Petrobras para reactivar a la economía de Río de Janeiro. “Vamos a volver a hacer de Río de Janeiro uno de los motores de la economía de Brasil como hice en mi anterior gobierno”, afirmó el líder del Partido de los Trabajadores (PT) en una entrevista con Radio Tupí de esa ciudad, ubicada en el tercer estado más importante en caudal de votos, que se convirtió en un bastión para el ultraderechista.

“Vamos a retomar la industria naval y la construcción de sondas y plataformas con contenido nacional para el desarrollo de Petrobras”, afirmó Lula, quien también hizo referencia al cese de la política de construcción de viviendas desde que fue derrocada la presidenta Dilma Rousseff en 2016.

“Será importante para la generación de empleo y aumento de la calidad de vida la construcción de casas y el subsidio del Estado para que los más pobres tengan vivienda. Nuestro programa de cuatro millones de casas fue el más importante de la historia de Brasil”, señaló. 

“Sacaré a Río de Janeiro de las páginas policiales y lo colocaré en economía como un polo de atracción de inversiones”, prometió en el marco de una recorrida que incluirá al municipio de Belford Roxo, en la populosa Baixada Fluminense, sector suburbano que es considerado clave para recortar distancias con Bolsonaro en el estado de Río de Janeiro. 

Lula visitará también las favelas del Complexo do Alemão, en la zona norte, y la de Rocinha, considerada la mayor del país, en el barrio de Gávea, en el sur de la ciudad, informó el diario Página 12.

Democracia o neofascismo

Lula advirtió que Bolsonaro busca destruir las instituciones que garantizan la democracia. El actual presidente prometió que de ser reelegido aumentará los miembros de la corte para poner a cinco que le sean favorables y tener mayoría. A esto se suma su amenaza de no dejar gobernar a Lula a partir de las acciones de un Congreso claramente contrario a sus políticas y con una fuerte impronta de derecha y ultraderecha.

Bolsonaro y el vicepresidente Hamilton Mourao dijeron que en caso de reelección habrá una reformulación de la corte aprovechando la mayoría de la derecha y ultraderecha en el Senado, e incluso la destitución de actuales ministros del Supremo Tribunal Federal (STF), informó Télam.

“Hoy Brasil está peor que cuando asumí en 2003, hay una falta de credibilidad, ahora el presidente busca destruir las instituciones que garantizan la democracia, está prometiendo aumentar los miembros del Supremo Tribunal Federal para que sea favorable a él; yo designé a seis jueces y nunca les pedí un favor, no fueron designados para que me ayuden, sino para hacer su trabajo en la corte”, retrucó Lula.

“Somos la generación para sacar al país del atraso”, dijo Lula en la reunión de la que participaron tres ex presidentes del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), los ex senadores Zé Anibal y Aloysio Nunes Ferreira y el ex intendente de Belo Horizonte Pimenta da Veiga.

Según informó Télam, Lula les aclaró a los liberales y neoliberales que lo fueron a visitar en la reunión para darle el apoyo que “democracia no es apenas reclamar que uno tiene hambre, sino es dar de comer, no es permitir que se pida por un techo, sino es dar la vivienda al pueblo”.

En la nota firmada por Marcos Teruggi en Página 12 se hace referencia a que el candidato del Partido de los Trabajadores estuvo en Campinas junto a Fernando Haddad, que pelea por la gobernación. y Gerardo Alckmin, candidato a vicepresidente y antiguo rival político del Partido de la Social Democracia Brasileña. “Me voy a encontrar con mucha gente que otrora no votaba por mí y ahora quiere votar, porque ve la candidatura Lula-Alckmin como la posibilidad de recuperar la democracia de este país”, respondió Lula ante la pregunta de un periodista sobre la foto junto al ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

Lula junto a Fernando Haddad y Gerardo Alckmin, quienes lo apoyarán en la segunda vuelta.

“El respaldo recibido por Henrique Cardoso fue uno de los varios logrados durante la semana. Primero estuvo el del partido de Ciro Gomes, el Partido Democrático Laborista, y luego del mismo ex candidato presidencial que obtuvo 3,04 por ciento el pasado domingo. Simone Tebet, del Movimiento Democrático Brasileño, tercera en la contienda presidencial con 4,16 por ciento, también sumó su apoyo al candidato del PT. Lula trazó una gran línea de demarcación desde el inicio: democracia o Bolsonaro, y en el marco de ese clivaje político amplió alianzas, desde Alckmin hasta los más recientes apoyos, un gran frente democrático” afirma Teruggi al mismo tiempo que da cuenta de un encuentro que demuestra el pragmatismo de Lula.

“La amplitud política se combinó con pragmatismo: el martes, día de San Francisco de Asís, se reunió con frailes franciscanos y ratificó su creencia en Dios; luego el PT difundió un video con Lula manifestándose contrario al aborto con el cierre de «Lula está a favor de la vida». La moderación se articuló a la reivindicación de los logros alcanzados durante sus gobiernos entre el 2003 y el 2010, así como, por ejemplo, la defensa y orgullo de su procedencia del nordeste de Brasil ante las declaraciones de Bolsonaro que relacionó el alto desempeño de Lula en la región (66,7 por ciento entre los cinco estados) con la alta tasa de analfabetismo”, señala la nota de Página 12.

Mientras Lula recorría las calles y hablaba con la gente, Bolsonaro se dedicó a recibir a un grupo de cantores del ritmo musical sertanejo. Es el más escuchado de Brasil y domina las radios comerciales, empujado por el dinero del agronegocio, que financia a esta clase de artistas, muchos de ellos bolsonaristas como el famoso Gustavo Lima. Además, Bolsonaro se reunió con el pastor evangelista JB Carvalho, que también es un político que está buscando apoyos para el presidente.

Pero el terreno preferido del ultraderechista son las redes sociales. Bolsonaro tiene más de 9 millones de seguidores en Twitter, mientras que Lula no llega a 5 millones. El actual presidente suma más de 23 millones de seguidores en Instagram, contra 8 millones y medio del líder del PT. En cuanto a YouTube, Bolsonaro cuenta con casi cuatro millones, contra 693 mil de su rival. En Tik Tok, cerca de 4 millones para el ex militar contra 2,8 millones del líder del PT.

En el medio de denuncias de fake news por parte del bolsonarismo sobre un posible cierre de iglesias evangelistas en caso de una victoria de Lula, el coordinador de la campaña del ex presidente, el senador Randolfe Rodrigues, adelantó a Télam en San Pablo que se preparaba una carta al pueblo evangelista. “Es para desmentir las fake news y para mostrar lo que hizo Lula durante su gobierno”, explicó Rodrigues.

Un clásico de la derecha

Según informó el medio brasileño Estadao, Bolsonaro, dijo que, de resultar electo, enviaría un proyecto de ley al Congreso para reducir la edad de responsabilidad penal. “En entrevista con la prensa en la puerta del Palácio da Alvorada este domingo 9, el presidente volvió a afirmar que deja abierta la posibilidad de enviar a los parlamentarios una propuesta para aumentar el número de ministros del Supremo Tribunal Federal (STF)”, señala la nota titulada “Bolsonaro diz que reduzirá maioridade penal se reeleito” (“Bolsonaro dice que reducirá la edad de responsabilidad penal si es reelegido”).

“Yo creo que, después de las elecciones, porque tenemos una bancada grande en el Congreso, habrá equilibrio de fuerzas. No quiero confrontar a nadie, ni presentar una propuesta que moleste a ningún otro Poder. Esta no es nuestra idea. El Congreso está pacificado. Esta mayoría nos permite acelerar las propuestas. Y el poder judicial jugará su papel. Ya basta del problema, del conflicto. Las fricciones que ocurren en Brasilia son responsabilidad de la población”, deslizó Bolsonaro.

El actual presidente insistió en que su prioridad, de ser reelegido, será trabajar para aprobar en el Congreso una propuesta para reducir la edad de responsabilidad penal, actualmente en 18 años. Sin embargo, no dio detalles sobre el proyecto.

Más movilización, más confrontación

La investigadora brasileña y analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE), Juraima Almeida, recuerda que “Brasil es un país tremendamente desigual, con la mayoría de los trabajadores fuera del mercado formal, sin derechos laborales (ni ciudadanos), mal capacitados (por la exclusión educativa que brinda la precariedad de las escuelas públicas), mal informados (a través de las redes sociales y unos medios que no están para eso), sin tiempo para el ocio, embrutecidos por la dura batalla del día a día y sin perspectivas de futuro”. Para la analista, Brasil cuenta, además, con una colectividad fragmentada, marcada por un individualismo atroz, en la que existen escasos incentivos para establecer lazos de solidaridad.

En su nota titulada “Sin movilizar a las masas ni abandonar el culto al pasado, difícil será el triunfo de Lula”, Almeida asegura que en los últimos meses ha circulado por todo Brasil el fantasma de un golpe militar. Y agrega que entre 2006 y 2014 el lulismo logró neutralizar el crecimiento de la derecha, a precio de la desmovilización de sus bases sociales. “Hubo una suerte de adormecimiento deliberado del conservadurismo provocado por la política homeopática del lulismo, que buscó evitar la confrontación, señala André Singer, periodista y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de São Paulo y portavoz del primer gobierno de Lula”.

“Hoy desde las bases se señala que para que la historia no se repita hace falta mayor audacia, no menor confrontación. Para ganar, quizá Lula deberá movilizar a sus bases sociales en las principales ciudades, para hacer desaparecer el fantasma de un golpe, de otros cuatro años de fascistización, para defender (lo que aún queda de) la democracia”, señala la analista mientras el líder recorre con calles y suma apoyos.

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