Los presidentes de EEUU y China, Joe Biden y Xi Jinping, se reunieron en Indonesia antes del inicio del G20. Las diferencias en materia comercial, tecnológica y geopolítica son difíciles de reconciliar. La idea es buscar “consensos más allá de los conflictos”.

El comercio mundial. El cambio climático. La situación en Ucrania, Corea del Norte y Taiwán. Quedó claro que las diferencias son profundas y los intereses geopolíticos muy distantes y difíciles de reconciliar. Pero, haciendo uso de las ambigüedades y los eufemismos del lenguaje diplomático, los mandatarios de EEUU y China acordaron qué hacer con sus muchos desacuerdos: la idea es no permitir que se llegue a un “conflicto abierto”, y así evitar que la rivalidad desemboque en una “nueva Guerra Fría”.

Joe Biden y Xi Jinping se reunieron este lunes 14 en la isla de Bali, Indonesia. El encuentro, el primero entre los mandatarios, duró más de tres horas y se produjo antes del inicio oficial del G20. Los gobiernos chino y estadounidense ni siquiera coincidieron en los comunicados oficiales que emitieron tras la reunión bilateral. También allí se notaron las profundas diferencias entre las potencias que se disputan la hegemonía mundial.

Se habló de buscar un diálogo que permita mejorar la relación bilateral y mantener la cooperación y el consenso “por encima de las diferencias”. 

Más allá de todas las disputas, los mandatarios acordaron que el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, viaje a China para continuar las conversaciones. Sin embargo, no se dio a conocer la fecha de esta reunión, que tiene por objetivo profundizar el diálogo y lograr una buena comunicación, exenta de malos entendidos que pueden llevar a errores.

Según el comunicado del Ministerio de Exteriores de China, el mandatario de ese país le advirtió a su par estadounidense que Taiwán es el límite de la paciencia china: “La primera línea roja que no se debe cruzar”, señala el texto con relación a la isla cuya soberanía es reclamada por China. Xi pidió que EEUU “haga honor a su promesa de no apoyar la independencia de la isla”. 

Y Biden respondió con una conveniente ambigüedad: la política de su país hacia Taiwán no se modificó y sigue oponiéndose a cualquier “cambio unilateral” en el status quo.

El presidente de EEUU aseguró que continúa apoyando la idea de “una sola China”, es decir, que el único gobierno chino es el de Beijing, lo que implicaría no avalar las aspiraciones independentistas de Taiwán. 

El problema es la distancia entre las palabras y las acciones efectivas: Estados Unidos viene actuando en apoyo de Taiwán contra China. La situación viene de lejos: En 1979, EEUU firmó el Acta de Relaciones de Taiwán, en el que se dispone a “defender” a ese país. Y aquí, una vez más, la ambigüedad dice sin decir, y queda claro si eso incluye una acción de China contra el independentismo.

Biden reiteró su rechazo a “las acciones coercitivas y cada vez más agresivas” de Beijing, porque “ponen en peligro la paz y estabilidad» en toda la región 

En agosto se llegó a un máximo de tensión: el ejército chino realizó maniobras militares en la zona y, como respuesta, la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, viajó a Taipéi, la capital de la isla.

El mandatario chino fue contundente a la hora de señalar que cualquier acción como la que realizó Pelosi “es vista como una intromisión en su soberanía y es una cuestión grave”. 

Tampoco hubo acuerdo sobre la situación en Ucrania. Ni siquiera a la hora de buscar un término para describirla. Para China es una “crisis”. EEUU, en cambio, habla de “guerra”. El comunicado estadounidense asegura que los mandatarios coincidieron en rechazar el uso de armas nucleares. China reiteró su preocupación y su anhelo de paz, y además llamó a restablecer las negociaciones entre Ucrania y Rusia, así como los diálogos entre EEUU y la Organización del Tratado del Atlántico (Otan). El comunicado chino tras el encuentro destacó el problema de las relaciones comerciales. En este sentido, señala el texto oficial que Xi le dijo a Biden que “no sirve a los intereses de nadie” producir la guerra comercial y tecnológica que para muchos analistas ya comenzó hace mucho tiempo.

La Casa Blanca fustigó una vez más las medidas de China “que van contra la economía de mercado”. Pero no mencionó que el gobierno de Donald Trump impuso el aumento de aranceles a las importaciones chinas. Biden no sólo los mantuvo, sino que impuso nuevas restricciones. Quedó demostrado, una vez más, que en muchos temas demócratas y republicanos suelen decir cosas diferentes, pero hacen lo mismo.

Corea del Norte es otro motivo de tensión. Biden expresó sus preocupaciones sobre el comportamiento del gobierno de Kim Jong-un, que viene aumentando el lanzamiento de misiles y podría estar preparándose para realizar su primera prueba nuclear desde 2017. 

“Le dejé muy claro al presidente Xi Jinping que creo que tienen la obligación de dejarle claro a Corea del Norte que no deben realizar pruebas nucleares”, señaló el mandatario estadounidense en una conferencia de prensa tras el encuentro. Y agregó que su país está dispuesto a aumentar su presencia militar en esa región. Pero eso sí: “No hay necesidad de una nueva Guerra Fría”. 

“Esperamos que EEUU trabaje junto con China, manteniendo de manera apropiada las diferencias bajo control, promoviendo mutuamente una cooperación beneficiosa, y evitando malentendidos y errores de juicio, para impulsar las relaciones EEUU-China de vuelta al buen camino para un desarrollo estable y saludable», señaló la portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores, Mao Ning, según reproduce el sitio de noticias alemán DW.

“Al salir de la reunión, Biden dijo a periodistas que había sido abierto y sincero con Xi sobre la variedad de asuntos en los que Beijing y Washington no están de acuerdo. El mandatario puso en duda una inminente invasión de Taiwán, y parecía tener esperanza de que Xi haya recibido su mensaje sobre la necesidad de evitar un conflicto total”, señala el medio estadounidense CNN en español en la nota titulada “Biden y Xi intentan evitar una nueva Guerra Fría, pero no todo fue color de rosa en su reunión”.

CNN en español agrega que el presidente estadounidense “fue sincero al afirmar que él y Xi no llegaron ni de cerca a resolver la letanía de cuestiones” que han contribuido a llevar la relación entre EEUU y China a su punto más bajo en décadas. “No estoy sugiriendo que esto sea una canción de infantil. Pero no creo que haya necesidad de preocuparse, como uno de ustedes planteó (en) una pregunta legítima, de una nueva Guerra Fría”, respondió Biden en rueda de prensa.

“Él (Xi Jinping) fue claro, y yo fui claro en que defenderemos los intereses y valores estadounidenses, promoveremos los derechos humanos universales y defenderemos el orden internacional y trabajaremos al unísono con nuestros aliados y socios. Vamos a competir vigorosamente, pero no estoy buscando conflictos”, aseguró Biden.

Por su parte, su par chino señaló que “un estadista debe pensar y saber hacia dónde dirigir su país, y también debe pensar y saber cómo llevarse bien con otros países y con el mundo en general”.

“Las relaciones entre China y EEUU no deberían ser un juego de suma cero en el que tú pierdes y yo gano, tú asciendes y yo caigo”, agregó Xi Jinping.

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