Regular el reparto de publicidad oficial en favor de la democratización y federalización de las comunicaciones es uno de los objetivos fijados para el 2023 por la Confederación de Medios Cooperativos y Comunitarios, que dio otra muestra de crecimiento y unidad.

Impulsar regulaciones en favor de la pluralidad de voces y consolidar y ampliar la coordinación entre las experiencias ya existentes y por venir, son los objetivos fijados para el año que viene por la Confederación de Medios Cooperativos y Comunitarios (CMCC), al cabo de su primer plenario nacional realizado los días 12 y 13 de noviembre en las instalaciones de Radio Gráfica, en la ciudad de Buenos Aires. Unos días después, el sector pudo celebrar un logro en el plano normativo: el Presupuesto 2023 sancionado por el Congreso Nacional incluye la reducción de alícuotas del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para empresas periodísticas cooperativas y pymes. Si bien se trata de un avance, la medida no alcanza para responder a las expectativas y pretensiones de la Confederación, que persiste en gestionar ante las autoridades nacionales leyes y políticas con mayor impacto en un mapa mediático signado por la concentración y la extensión de un modelo de comunicación funcional a los intereses de las grandes corporaciones y cada vez más divorciado de los derechos a la información y la libertad de expresión de los pueblos. Así, lo que más se celebra es el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la CMCC que se pudo apreciar en el reciente plenario, a sólo un año de la creación y presentación pública de la organización que agrupa al Foro Argentino de Radios Comunitarias (Farco), la Red de Medios Digitales (RMD), la Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina (Fadiccra), la Asociación de Revistas Culturales Independientes de Argentina (Arecia) y la Coordinadora de Televisoras Argentinas (Conta).

Al tope de la agenda debatida y acordada en el encuentro del 12 y 13 de noviembre en la sede de Radio Gráfica, en el barrio porteño de Barracas, se ubican la sanción de una nueva ley y la recuperación de otra. La primera se refiere a la publicidad oficial. Y la propuesta es fijar criterios de distribución que, sin menoscabar la potestad de los gobiernos de ir decidiendo de acuerdo con lo que exijan las distintas coyunturas que se presentan a lo largo de una gestión, garanticen un reparto que, ante un mapa mediático signado por una enorme concentración en términos de mercado y también geográficos, contemple la promoción de la pluralidad, una cuestión clave si se concibe a la comunicación como un derecho ciudadano a garantizar y no sólo como un negocio. Además de una ley nacional, “se motorizarán iniciativas a niveles provinciales y municipales”, indicaron desde la Confederación, que convocó a accionar con esos fines “no sólo a los medios sino al conjunto de organizaciones, instituciones y sociedad en general”.

Ese amplio respaldo que se pide nuevamente fue fundamental, hace poco más de una década, para lograr la aprobación de la otra norma, la que se quiere recuperar. Se trata de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual –conocida como “ley de medios”–, sancionada a fines de 2009 y mutilada durante el gobierno macrista a través de reformas que desactivaron sus artículos que establecen límites a la monopolización. Vale como ejemplo al respecto que, si esos artículos estuvieran en vigencia, Rosario no estaría padeciendo que un mismo grupo económico hoy controle entre otros varios medios menos conocidos e influyentes Canal 3, Rosario 3, La Capital, Radio Dos y LT8.

A la vez, la CMCC reafirmó su “apoyo al decreto 690/20 por acceso universal e igualitario a la conectividad”, la aplicación en los medios de la Ley Micaela, el cupo laboral trans y la paridad de género y el fomento a la producción comunicacional y cultural nacional, a través de medidas tales como la aplicación de un gravamen a las nuevas plataformas que la obturan, entre las que Netflix es la más conocida.

Las redes y federaciones de la prensa cooperativa y comunitaria renovaron también sus reclamos de acceso equitativo al papel para diarios, la inclusión de los canales del sector en las grillas de los sistemas de TV por cable, y el cumplimiento del derecho de las audiencias al acceso a contenidos de interés relevante hoy privatizados, como por ejemplo las transmisiones de eventos deportivos.

“Asimismo, reivindicamos nuestro carácter de trabajadores y trabajadoras de la comunicación. Entendemos estratégico el trabajo y articulación con nuestros sindicatos y la elaboración de convenios y marcos específicos para el trabajo sin patrones y plenos derechos sociales y laborales para quienes lo ejercemos”, se expresó en otro tramo del comunicado difundido tras el plenario, en el que además “se avanzó en definiciones de espacios organizativos, de producción y formación comunes, tales como el impulso de producciones colaborativas y conjuntas, plataformas propias y espacios permanentes de encuentro, integración y formación”.

Finalmente, la Confederación definió realizar “un gran Encuentro Nacional en 2023, donde visibilicemos nuestro trabajo y producción en todo el territorio nacional, celebrando el Derecho a la Comunicación desde los pueblos en el marco de los 40 años de recuperación de la Democracia”.

El trabajo y la producción a visibilizar no son pocos. Las organizaciones que resolvieron confluir en la CMCC representan a medios de todo el país, incluidos rosarinos y provinciales, entre los que se cuentan los que ya exponen bastante trayectoria, como por ejemplo el portal Enredando, integrante de Arecia, que el 10 de noviembre pasado celebró sus primeros 20 años de trabajo. Persistencias similares a nivel local se pueden apreciar además en la FM Aire Libre, asociada a Farco e incluso este periódico, que forma parte de Fadiccra. También los hay igual o más longevos en cuanto a su presencia en el mapa de medios, pero más “nuevos” en lo que hace a su modo cooperativo de gestión, como el Correo de Firmat, fundado hace más de un siglo, cuyos trabajadores y trabajadoras también celebraron hace poco, al cumplir su primer lustro de autogestión.

Lo de celebrar permanencias y al mismo tiempo yugarla largo y parejo en condiciones muy adversas e injustas es denominador común en el ámbito del que se nutre la Confederación. El desafío es seguir la senda de la unidad y la organización suficientes para que las dificultades sean menos y los festejos más. Y el parecido con lo que viven y anhelan la gran mayoría de los argentinos y argentinas no es pura coincidencia.

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