Instituto La Salle Rosario

 

Más de 80 docentes que enseñan en el nivel superior del Instituto La Salle de Rosario se quedan sin trabajo. Es por la decisión que tomó la Asociación Educacionista Argentina (AEA) -la patronal de la obra lasallana- de cerrar en forma progresiva los profesorados y tecnicaturas que se dictan en la sede local. La noticia de la consecuente pérdida de trabajo, que afecta a tantas familias, mayormente a mujeres que son sostén de hogar llegó en diciembre, antes de la Navidad. Una decisión muy alejada de la prédica cristiana.

“Angustia, preocupación y llanto”, con estas palabras resume el profesor Julio Nogueira, docente del La Salle y delegado gremial por el Sadop Rosario, cómo se vive en la institución la situación laboral y educativa. La novedad llegó por una carta firmada por “los dueños del La Salle, los lasallanos, de la Asociación Educacionista Argentina (AEA), donde comunican que han decidido cerrar el nivel superior”.

A partir de esa notificación comienza una serie de negociaciones, en las que “el único apoyo y acompañamiento permanente es el sindical”, remarca Nogueira sobre el accionar del Sadop Rosario. Todo lo contrario a la postura del Ministerio de Educación de Santa Fe. “Es de un silencio de sepulcro, nos dejaron solos”, alerta el educador y delegado gremial sobre la actitud del Estado y agrega: “Tuvimos mesas de negociaciones con directivos, con el representante legal, pero la ministra (Adriana Cantero) nunca nos recibió; sí, la supervisora”.

La decisión de la patronal del La Salle se denunció ante el Ministerio de Trabajo de la provincia. Con las autoridades de este organismo gubernamental estaba prevista una audiencia para este martes.

Nogueira insiste en subrayar la situación de “angustia, dolor y de llantos permanentes de los compañeros”. “La mayoría -advierte- queda sin obra social. La mayoría son mujeres y sostén de hogar. La obra social significa seguridad, lo que se pierde es seguridad y eso da angustia y depresión”.

Son más de las y los 80 docentes que enseñan en los profesorados de educación primaria y de matemática, y en las tecnicaturas de biotecnología y producción y administración agropecuaria. “No faltan estudiantes, no les falta plata y tienen el 60 por ciento de subvención del Estado”, alerta Nogueiras.

¿Qué razones argumentan desde la patronal sobre la decisión de cerrar el terciario? “Que tienen otras prioridades”, dice el educador que les han acercado como respuesta.

La determinación de la AEA es concretar un “cierre progresivo de las carreras”; así en 2023 no se abrirá el primer año, al siguiente se cerrará el segundo y así de manera sucesiva.

“En mi caso (en 2023) pierdo horas en el primer año, pero no en tercero. Sin embargo, ¿con qué cara les enseño a mis alumnos las materias que dicto?”, comparte con dolor el profesor Nogueira, quien es profesor del La Salle en problemática de la educación; teoría del sujeto; ética de DDHH, trabajo docente y ciudadanía.

Las carreras del La Salle cuentan con una rica trayectoria educativa, sus docentes -resalta el educador- cuentan con maestrías y posgrados, y los estudiantes que egresan de estas formaciones tienen alta inserción laboral.

Campaña de firmas

Durante enero van a continuar con la campaña pública para reunir firmas y pedir el apoyo de la comunidad para que no se cierre el terciario de la institución local. “Vamos a seguir con estas acciones, con audiencias con el Ministerio de Trabajo, esperando que la congregación dé una respuesta a nuestro pedido y que el Ministerio de Educación dé la cara”, resume Nogueira de lo que viene.

Las y los docentes afectados también reúnen firmas de manera virtual. La petición es para “conservar la fuente de trabajo que es dignidad, comida, alquiler y obra social”.

En ese mensaje del petitorio  -al que se puede acceder en internet y acompañar solidariamente- , entre otros conceptos, se lee: “Que un despido sea legal no significa que sea justo y que una escuela privada tenga ciertas potestades no significa que se pueda manejar como una empresa. El 70 por ciento de las y los docentes que formamos somos sostén de hogar y la única obra social en el grupo familiar. En este contexto económico nacional y provincial quedamos sin ingresos para pagar alquileres, medicamentos, dar de comer a nuestros hijos e hijas. Hasta el momento el Ministerio de Educación en la Provincia de Santa Fe se manejó con acuerdos y complacencias entre funcionarios y los dueños del colegio La Salle. Trabajamos con ganas, en un muy buen clima y acompañando el proceso de los alumnos para que haya más docentes con calidad y excelentes técnicos reconocidos en el ámbito laboral. Se hará público que ofrecen una indemnización. No repara ni compensa, es una salida por la puerta de atrás”.

 

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