En el barrio Los Pumitas, la comunidad Qom dio el puntapié inicial a un proyecto para formar jóvenes a través del deporte: el Club Qadhuoqté, expresión originaria que significa “cimiento”.

El Club Social Comunitario Qadhuoqté es una institución recientemente fundada y para su referente, Oscar Talero, es otra muestra de la “construcción colectiva territorial” que vienen realizando desde hace tiempo en la zona de Empalme Graneros.

En el principio sólo había tierra, un poco de pasto y una pelota. Así se compone seguramente el recuerdo de muchos de los que hoy vemos destacarse como futbolistas profesionales. Corriendo como desaforados, jugando para divertirse con amigos y llevando consigo el sueño de, algún día, estar adentro de un campo de fútbol profesional. Pero no todos llegan a cumplir ese anhelo. Consagrarse como jugador requiere no sólo del talento, sino también del acompañamiento de un entorno familiar y de pequeñas instituciones deportivas que van forjando el camino de los que logran trascendencia.

En el barrio Los Pumitas, donde desde hace casi dos décadas se encuentra organizada la comunidad Qom en torno al Centro Comunitario Qadhuoqté, hay un descampado en el que cada fin de semana se juntan jóvenes y juegan por un rato a ser como sus ídolos adentro de una cancha, gambeteando las necesidades que los aquejan. Es ahí, en ese mismo descampado, donde pronto comenzará a funcionar el Club Social Comunitario que llevará el mismo nombre que el Centro: Qadhuoqté, una expresión originaria que significa “cimiento”. Y es eso lo que estas 300 familias de la comunidad Qom vienen levantando en cada proyecto que dan a conocer. Tanto la escuela primaria, como la secundaria, la Escuela de Enseñanza Media para Adultos (EEMPA), la radio FM y ahora el club, pretenden ser los cimientos sociales de una construcción barrial que forja sus propias herramientas para dar batalla a la falta de oportunidades que sufren los y las integrantes de esta comunidad.

Para su referente, Oscar Talero, la fundación de este nuevo club responde a una demanda de aquellas y aquellos jóvenes del barrio que tienen intenciones de practicar un deporte y no encuentran los espacios que los acompañen a lo largo de su recorrido. “Tenemos un sueño que, si se concreta a lo largo del tiempo, será el lugar desde donde podremos promover jugadores originarios en Primera División”, compartió Talero en diálogo con Enredando. Un sueño que, según el referente, “tiene mucho sentido” si se construyen las herramientas y los espacios como el que acaban de fundar juntos con las y los miembros de la comunidad. “Es un proyecto a largo plazo”, aseguró.

El Club Social Comunitario Qadhuoqté está en su fase inicial conformando lo que será su primera Comisión Directiva, pero ya cuenta con el espacio donde se van a desarrollar sus actividades. “Es el mismo campito donde todos los fines de semana, por las noches, los chicos vienen jugando y donde hace un tiempo logramos que tengan iluminación con unos reflectores”, explicó Talero al referirse a las tierras que están justo enfrente del Centro Comunitario. Se trata del mismo terreno que la propia comunidad ha defendido de diversos intentos de tomas por parte de personas que, según el referente, no pertenecían al barrio e intentaban hacerse del espacio verde con fines lucrativos.

La idea de que este proyecto se materialice en forma de club es también una manera de afianzar el compromiso de quienes tienen intenciones de acompañar a los jóvenes del barrio y un modo de organización que permitirá articular con otras instituciones deportivas de la ciudad. “Lo que queremos sembrar es una construcción colectiva territorial permanente”, afirmó Talero.

El evento que ofició de piedra basal fue un partido amistoso celebrado a finales de noviembre entre integrantes de la comunidad, músicos locales y ex combatientes de Malvinas que fueron a dar su apoyo a la iniciativa. “Siempre hacemos nexos con otros compañeros luchadores”, detalló Talero y agregó: “Se hicieron presentes para dar un marco al inicio de este nuevo proyecto”.

Para el referente de la comunidad Qom, el deporte es una de las cuestiones que el barrio tiene pendiente y es por esto que la reciente institución va a requerir del “acompañamiento de políticas territoriales de parte del Estado”.

En Los Pumitas, las y los integrantes de las familias de pueblos originarios sostienen espacios educativos donde acompañan desde muy pequeños a quienes crecen en este barrio. Pero pretenden también contener a quienes no logran sostener los trayectos educativos por las problemáticas del contexto, sobre todo en la adolescencia. “Tenemos una escuela primaria, la secundaria, un EEMPA, una radio FM y un Centro Comunitario, todo conducido por integrantes de pueblos originarios. Y este año empezamos a trabajar con la cancha de fútbol para fundar el club”, contó Talero, y agregó: “Vemos todo el tiempo a chicos que juegan muy bien hasta los 12 o los 14 años, pero por distintos motivos dejan la escuela y con el tema de la droga es ahí donde se termina todo”.

Talero es consciente de que la realidad que se vive en Los Pumitas no escapa a la situación presente en otros barrios de la ciudad, en cuanto a la amenaza latente de la narcoviolencia: “Somos parte de Rosario y aunque muchos nos ven como una zona roja, para nosotros este tipo de proyectos, como será tener un nuevo club, es una pelea que queremos dar para visibilizar que también que acá hay valores y talentos”.

Los espacios educativos que funcionan en Los Pumitas se sostienen a base de la autogestión que los y las integrantes de la comunidad vienen realizando a lo largo del año.

“La venimos peleando desde siempre. No tenemos un salón propio y salimos a pedir bancos, pizarrones y tizas por todos lados. Todo lo conseguimos nosotros. El Estado nos envía solamente a los docentes. Pero fuimos nosotros los que adecuamos con mucho sacrificio el lugar donde se dan las clases y buscamos la forma de cómo pagar un alquiler. Pero no nos importa, porque tenemos un pensamiento activo acerca de cómo promover a los pibes de nuestra comunidad. Y lo mismo haremos con el Club Social. Saldremos a buscar pelotas, conos, preparar equipos técnicos y, a partir de ahí, buscaremos la manera de promover jugadores de pueblos originarios. Ese es nuestro sueño”, indicó el referente y aseguró que no hay antecedentes de jugadores profesionales de fútbol que hayan surgido de instituciones íntegramente conformadas por familias de pueblos originarios. Este será uno de los elementos distintivos del Club Social Comunitario Qadhuoqté, poder acompañar en el crecimiento a aquellos jóvenes de la comunidad que encuentren en el deporte una posibilidad de forjar un futuro diferente.

Coincidiendo con la presentación en sociedad de este nuevo proyecto, Talero realizó un pequeño balance acerca de lo que fue el 2022 para la organización, pensando en las problemáticas que han aquejado a gran parte de los sectores vulnerables. En ese sentido, explicó que han tenido que “batallar” como lo vienen haciendo los últimos años y que no piensan en términos de “éxitos o fracasos” sino más bien en la continuidad de las propuestas que llevan adelante. “Siempre tenemos problemas en el barrio”, aseguró el referente y destacó la dificultad del acceso al agua como una de los problemas que más les preocupan de cara a las altas temperaturas que se viven en la ciudad. “Con las otras cuestiones las sobrellevamos como podemos, poniendo siempre mucho esfuerzo para que nadie en el barrio la pase tan mal. Pero el tema del agua es el más grave que tenemos”, fustigó.

Con la esperanza de que se materialicen los apoyos necesarios para que el Club Social Comunitario Qadhuoqté comience a tener vida propia como institución, esta comunidad originaria del barrio Los Pumitas decide seguir apostando a la construcción colectiva como un modo de hacer frente a las adversidades. Creyendo en el deporte como una alternativa posible para aquellas pibas y pibes a los que justamente no les resulta tan sencillo el acceso a las instituciones que cumplen un rol fundamental en la conformación de un entorno social que brinde contención y posibilidades de futuro. “Entendemos que acá nadie te regala nada y es por eso que seguimos peleando. Proponiendo siempre nuevas ideas y tratando de construirlas”, concluyó Talero.

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