Si tuvieran que organizar un Mundial éstos se funden como plomo.
Si tuvieran que organizar un Mundial éstos se funden como plomo.

Una mirada sobre un novedoso pero primitivo elemento de campaña pergeñado por los estrategas de la Tendencia Involucionaria que lleva a Eduardo Duhalde y a Mario Das Neves como candidatos a presidente y vice respectivamente: El Superclásico 2011.

Los estrategas de la fórmula presidencial que encabezan Duhalde y Das Neves idearon el jueguito on line y lo denominaron El Superclásico 2011. El videogame propone a los eventuales usuarios enfrentar, en una canchita de fútbol virtual, al kirchnerismo, antes de derrotarlo en las urnas el domingo 14 de agosto, si eso fuera posible, claro.

En la página de inicio se puede leer, como si se tratara de comentarios reales enviados vía twitter, un par que no pasarían un casting de originalidad. Uno reza: “Ojooooo, ojo que Moyano está pateando duro en el @superclasico11!!! ”, y el otro canta “ya jugaron el superclasico del año??? entrá y tirá magia con el equipo de Duhalde!!?”.

Lo cierto es que si alguien quiere jugar en el equipo “kirchnerista” NO puede hacerlo, porque el juego está pensado con calidad institucional made in San Vicente, donde mora el ex bañero del club Banfield, y sólo está configurado para enfrentar a la “Patota Oficialista”. Que Duhalde hable de “patotas” ya es toda una provocación, pero nada parece mucho en ese sector político.

Al entrar en el “juego” propiamente dicho, se ve en la pantalla simulada los logos de la TV Pública y de Fútbol para Todos, y a dos caricaturas de Orlando Barone y Marcelo Araujo. Una voz en off da la bienvenida a “una nueva edición de Fútbol para Todos en la televisión oficialista, y se despliega la formación del team de la Patota Oficialista, integrado por Cristina, Aníbal Fernández, Guillermo Moreno, Sergio Schoklender y Hugo Moyano. Del lado oscuro de la Luna electoral, surgen las caricaturas de Mauricio Macri, Miguel Del Sel, Eduardo Duhalde, Mario Das Neves y Carlos Reutemann, vistiendo camisetas color fucsia, una gama no muy vista en los actos peronistas ni nacionales y populares, como le gusta reivindicarse el Cabezón. La “Patota” viste de azul Francia, más cercano a los afiches del Frente para la Victoria. ¿No habrá un infiltrado en la Tendencia Involucionaria?

Como se djo, no se puede elegir jugar en el equipo K, y los movimientos de la “Patota Oficialista” son grotescos, siempre el rival recupera la pelota, y los jugadores de Cristina siempre tiran la pelota afuera. Por supuesto, los de Duhalde meta gol y jogo bonito. En los carteles de los costados de la cancha se lee “Tenemos con qué”, y la fórmula de los cabezones. Para más no dio.

Mientras se desarrolla el juego se escuchan publicidades en el “estadio”. Una de ellas pregona: “Transportes Moyano, se te llevan hasta el sueldo”. Otra, bien de época: “Planes sociales Alicia, para quedarte en tu casa y vivir del Estado”. Luego, la creatividad decae, y se suceden “Indec, te batimos la posta”, y un paupérrimo “6,7,8, el equipo oficialista”, en referencia al programa de Canal 7 que desvela a quienes se ven allí diciendo lo que nunca debieron decir.

El juego no dura mucho, y cuando no se mueven los jugadores de Duhalde, los de Cristina le meten un “¡Patadón!”, que el Araujo de pacotilla se encarga de exagerar a los gritos. Una primera conclusión. Si así se preparan para gobernar en lo que ellos denominan el “postkirchnerismo”, que hagan pretemporada en San Luis, al menos allí las autopistas son de verdad.

"Morenitos" y encapuchados

Pero hay más aproximaciones. En la tribuna, cada tanto se ve a un hincha bien morocho, de remera verde, con un pañuelo blanco que le cubre la mitad de la cara, como los viejos cow boys que entraban a robar un banco o como los llevan los militantes de Quebracho y unas pocas organizaciones, más bien emparentadas con los vidrios rotos que con las luchas sociales. También se ven algunas gorras verdes, al estilo de los camioneros de Moyano, pero la conjunción pañuelo blanco, rompedores de persianas y “negritos”, como Del Sel llamó a los más humildes de los santafesinos, no pasa para nada desapercibida.

El mismo Duhalde ya se encargó de denostar a las Madres de Plaza de Mayo que conduce Hebe de Bonafini, y la relación con Schoklender, a quien los “creativos” del Superclásico 2011 incluyeron en el equipo K, no es un dechado de sutileza.

Los “verdes” no son los únicos encapuchados, pero todos los encapuchados son bien morenos, un detalle que parece obsesionar a los duhaldistas. Cada tanto, en esa tribuna tan reveladora, aparecen “Guillermos Morenos”, algo desopilante, porque el verdadero Moreno está en la cancha, jugando y dando “patadones”. ¿Realismo mágico? ¿Metamensaje?

Por último. Los arqueros de cada equipo son Cristina y el propio Eduardo. Se entiende que el duhaldismo no quiera reconocerle a la Presidenta que es quien hace los goles de su gestión. Pero ¿Duhalde no va a hacer los goles de la suya, si le tocara en (mala) suerte ser electo? ¿No se puede interpretar como un claro síntoma de impotencia, un reconocimiento de que ya no puede dar ni una sola alegría y apenas se debe dedicar a atajar pelotazos?

Los creativos del Superclásico 2011 deberían pensar mejor sus clichés y simbología, salvo que se trate de infiltrados K, de la Kámpora, kretinos kristinistas dispuestos a impedir que llegue a la Patria la Justicia Social que el bañero no se cansa de predicar, en su desierto living de San Vicente. 

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