“La inflación es el resultado de los esfuerzos por crecer

Redacción Rosario conversó con el politólogo y economista, Diego Añaños, que actualmente trabaja en rectorado e integra la cátedra de Economía de la carrera de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR.

El economista Diego Añaños sostiene: “La realidad argentina avanza en un sentido prometedor. Aún estamos muy lejos, a veinte o treinta años de hacer lo que nosotros deseamos, pero no se puede hacer de otra manera que con tiempo”.

En diálogo con el profesional, Redacción Rosario le pidió que explique su postura esperanzadora con respecto a la política económica que lleva adelante el gobierno nacional. Y así lo hizo, sentado en un bar de Maipú y Córdoba: “En la Argentina hay un proceso inédito de aceleración del crecimiento de la economía. Nosotros hace muchos años crecemos a más del 8 por ciento anual, eso en términos internacionales es una monstruosidad, de hecho la rgentina nunca creció a este ritmo”.

Corrió Añaños la tasa del café con leche que había bebido, apoyó sus antebrazos sobre la mesa y se explayó sobre el punto de inflexión que significó la última dictadura militar: “No fue un
momento político en el cual buena parte del sistema político se ocupó de validar el asesinato de 30 mil tipos, eso es como el emergente de la cosa que fue más compleja y jodida, tuvo que ver con la destrucción del aparato productivo, la eliminación del empleo. Porque la teoría era que en el empleo industrial estaba el huevo de la serpiente comunista. Esto sirvió para eliminar esos riesgos, por un lado, y por el otro beneficiaba a otros grupos que tenían focalizada la reproducción del capital no en la validación productiva sino en la valorización financiera”.

El politólogo se detuvo unos segundos, pensó, y prosiguió: “A partir de la crisis del petróleo en el ‘73, cambió un poco el patrón de acumulación y tecnológico, por lo tanto modificó y puso en cuestión un montón de logros sociales anteriores, fundamentalmente lo que nosotros conocemos como Estado de Bienestar, Argentina estuvo embarcada en ese proceso”.

En ese sentido, reflexionó sobre esa experiencia: “Fue nefasto, porque el producto de la misma fueron once años seguidos sin crecimiento de la Argentina. Entre 1980 y 1991 el producto (PBi) no creció. No hay registro empírico de que esto haya ocurrido en algún país en el cual no haya habido una guerra, por ejemplo. Encima tuvimos una inflación altísima, con un piso de 40 por ciento anual y con picos de miles”.

Añaños continúo con la última etapa: “En los ‘90 hubo un proceso de crecimiento relativamente interesante, más lento, pero con un nivel de exclusión gigantesco. Las posibilidades de incorporarse a los mercados laboral y de consumo por parte del 30 ó el 40 por ciento de la población estuvieron absolutamente ocluidas, no había posibilidades de integración social. Fue un proceso que tiene un límite objetivo, vinculado a la política monetaria de tipo de cambio fijo. Eso involucraba la necesidad de que permanentemente estuvieran ingresando capitales por un chorro que cubría la presión. El chorro se cortó luego del tequilazo, la crisis de los países asiáticos del ’97, y todo lo que fue el proceso de reconstrucción de las economías del este. Y esa presión le explotó en las manos a (el ex presidente Fernando) De la rúa y (Eduardo) Duhalde con el tipo de cambio, cuando este último quiso devaluar a 1.40 peso por dólar y se le fue a 4 pesos en muy poquito tiempo”.

El profesor de la UNR habló de “procesos”, y con respecto al que protagonizó Néstor Kirchner y en la actualidad continúa Cristina Fernández, sostuvo: “Se registra un crecimiento un poco más armónico, con inclusión, cada vez hay más sectores que estuvieron excluidos que se arriman a la torta del ingreso todos podemos percibir que gente que no tenía laburo ahora lo tiene, que antes pensaba si iba a comer o no, ahora piensa si se va de vacaciones o cambia el auto. Como proceso de crecimiento y distribución es interesante”.

Añaños ubicó al país respecto de sus vecinos: “Argentina tiene el salario mínimo más alto de Latinoamérica, que es alrededor de 500 dólares y el coeficiente de Gini más bajo, lo cual es positivo, porque mide la distribución del ingreso, y cuanto más bajo es el coeficiente más justa es la distribución”. Y remató: “Si tenés el salario más alto y el Gini más bajo, y además tenés el PBi per cápita PPA o sea medido por paridad de poder adquisitivo más alto de Latinoamérica, te das cuenta que Argentina en el contexto latinoamericano es el que mejor está parado”.

Respecto a lo que falta por hacer, el economista afirmó que hay que tener en cuenta que no son procesos lineales, que Argentina tiene un salto gigantesco por pegar en términos de blanqueo de fuerza laboral. todavía el 30 por ciento del mercado de trabajo está en negro, pero en la década de los ‘90 tenía el 30 por ciento en blanco y el 70 en negro.

Además, consideró que el nivel de inversión, en relación al PBi en la Argentina, no es suficiente: “Es del 22 por ciento, y debería ser del 26 o 27”. Y agregó: “A mí me gustaría ser Corea, que tiene el 28 por ciento, y tenemos el 22, pero Brasil tiene el 18. tenemos 4 puntos más de inversión de nuestro PBi que Brasil. Digo, para tener en cuenta las realidades relacionales. El producto bruto per cápita medido por paridad de poder adquisitivo, en Brasil no llega a los 10 mil dólares, y acá es más de 15 mil. Es mucha la diferencia”.

“Hay algunos efectos que son previsibles en un crecimiento acelerado como este, como la inflación”, afirmó, al tiempo que explicó: “La inflación es el aumento continuo y generalizado de los bienes y servicios en una economía con cambio en los precios relativos, eso dice la teoría”, pero acto seguido señaló: “Argentina sufre una inflación de demanda, que se produce porque la demanda crece más rápido que la oferta.

Esto es natural, porque cuando vos metés gente en el mercado de consumo y de trabajo, le pagás y la gente mañana gasta. Mientras, el empresario no invierte a la misma velocidad”.
“Al empresario le llega la señal que la demandan crece, no invierte enseguida, espera que la demanda se sostenga. Si se sostiene empieza con el proceso de definición de la inversión, contrata un tipo que le haga el mercadeo, negocia con los bancos la paga, consigue la plata, contrata un arquitecto, le hacen el proyecto, etc. todo eso lleva tiempo, meses y a veces años, y en un sistema productivo las cosas son más veloces que en el mecanismo de la demanda”, detalló Añaños.

Luego se refirió a como se propaga la inflación: “Cuando arranca el fenómeno aparecen mecanismos de propagación, como la puja distributiva, y ahí entra otro fenómeno estructural que se llama inflación de costo, en el que los salarios empiezan a pelear con los precios y los salarios con los salarios y eso espiraliza la inflación, la acelera y la mantiene funcionando”.

“El problema principal de la inflación –continuó– es los cambios en los precios relativos, esto quiere decir que los precios de las cosas en una inflación evolucionan asincrónicamente y asimétricamente, o sea que avanzan en tiempos distintos y magnitudes distintas, por lo tanto unas cosas suben más que otras, eso produce incertidumbre y falta de señales, y en ese contexto buena parte de las actitudes de los agentes económicos es levantar los precios para cubrirse. Esto también espiraliza y autonomiza el crecimiento de los precios”.

Sin distraerse por la cantidad de gente que circulaba por la peatonal, el profesor aseguró: “La inflación es el resultado de los esfuerzos por crecer. Cada vez que un país emergente, como este, crece de manera acelerada, ciertos conflictos, contradicciones internas propias del sistema, comienzan a expresarse particularmente o se patentizan a través de las tensiones de precios. Esto es normal que ocurra”.

Sobre los empresarios, Añaños opinó que “lo que necesitan son mercados para poder vender lo que producen, y una manera de garantizar mercados es generar demanda, y eso se hace a través del empleo y, en algunos casos, de los subsidios y de la asistencia. Es necesario que aquello que se produzca se haga con trabajo, materia prima y servicios argentinos. Y que sea consumido por argentinos en primera instancia, porque se necesita fortalecer el mercado interno, diversificar la producción, e integrar la cadena de valor. Yo creo que los empresarios tienen las condiciones para invertir, la política de crédito está comenzando a ajustarse, también es un proceso lento”.

Finalmente, Añaños sostuvo estar de acuerdo con proteger a la industria nacional antes de exponerla a la competencia. “Estoy de acuerdo ideológicamente, y por la experiencia empírica también. Cuando vos ves cual es el derrotero que han seguido los países que hoy son desarrollados a lo largo de su historia, todos los procesos se dieron con niveles de protección altísimos.

Ninguno de los Estados que hoy son desarrollados fue ni libre cambista ni aperturista en sus inicios, porque no se puede hacer de ese modo. Si vos abrís las puertas lo único que conseguís es que la destruya la competencia y no que la fortalezca”.

Respecto de la crisis mundial, el profesor sostuvo: “Argentina es uno de los lugares que tiene menor vulnerabilidad ante cimbronazos externos por un conjunto de razones, porque no tiene ni está negociando préstamos, porque ha bajado el nivel de su deuda, porque tiene un alto nivel de reservas, porque está creciendo, porque los productos que vende son productos de una elasticidad de demanda muy baja, lo cual significa que pase lo que pase con los precios la demanda va a ser persistente. Los países que crecen hoy son emergentes, por lo tanto a la gente hay que darle de comer, esto implica que los precios se van a mantener, no sé si en 500 pero en un nivel interesante Lo cual garantiza que nosotros vamos a tener, por un buen tiempo, un buen flujo de ingreso por exportaciones, todavía. Sí se van a ver resentidos algunos sectores exportables de bienes transables, de bienes industriales”.

“Para mí lo que va a quedar en la historia de este gobierno es que dio un piso de discusión dos o tres escalones más arriba de los que teníamos antes, y eso no va para atrás”, concluyó.

Nota publicada en el eslabón.
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