Los trabajadores de Ramallo de la Aceitera Bunge iniciaron una huelga por tiempo indeterminado por incumplimiento del convenio colectivo de trabajo y «amenazas» a delegados gremiales. El conflicto podría extenderse al cordón industrial de Rosario.
Además se declararon en estado de alerta advirtiendo que de no hallarse soluciones la medida se podría extender afectando a todo el cordón industrial de la región.
Según expresó el secretario gremial, Diego Pasiarotti, el conflicto lleva más de dos años en la planta de Ramallo, sin embargo, “el desafuero gremial a un trabajador es la gota que rebalsó el vaso”, dijo.
“Es una huelga pacifica de los trabajadores de la planta, afuera de la fábrica” relató Pasiarotti desde Ramallo, en diálogo con Poné la Pava.
El conflicto gremial se originó con una serie de reclamos en torno a la seguridad laboral, “por protocolos internos de seguridad que no se respetan; los malos tratos hacia el personal de menor jerarquía y amenazas de suspensión y despido a los delegados”, enumeró Pasiarotti y añadió que otro de los puntos por los que reclaman es “el encuadramiento en el convenio de todos los trabajadores”.
De este modo, el sindicalista explicó: “Agotamos todas las vías administrativas en dos años y hasta el momento no hemos tenido respuesta de parte de la empresa salvo que quiere suspender la tutela sindical de uno de los representantes de los trabajadores. Repudiamos totalmente esa medida por eso estamos acá”, contó.
“Hasta el momento la huelga se suscribe a la planta de Ramallo, pero la medida de fuerza podría hacerse extensiva en otros establecimientos de la empresa”, dijo Pasiarotti al señalar que en la planta se presentaron representantes de otros establecimientos de Bunge, en solidaridad con la huelga.
Desde el Sindicato Aceitero de Rosario (Soear) anunciaron que, ante la negativa la empresa de de respetar el convenio colectivo 420/05 de la actividad aceitera, “los aceiteros nos declaramos en estado de alerta”, dijo Walter Nardi, integrante del Soear.
Nardi también anticipó que de profundizarse la medida afectaría a unos mil trabajadores que prestan servicio en todas las empresas aceiteras del cordón industrial adyacente a Rosario.