

Ante un seleccionado de la crema y nata del establishment, la ultraneoliberal entidad rosarina puso la mesa para que el presidente Mauricio Macri y el premio Nobel Mario Vargas Llosa, brinden por el “fin del del populismo” y la vuelta a los mercados.
Cuando Mauricio Macri dice lamentarse de los efectos no deseados de sus políticas y promueve la idea de que está tan preocupado por la situación social, los despidos y la inequidad que se profundizaron en los últimos cuatro meses largos, esconde que mientras eso ocurre, él y sus aliados ideológicos están haciendo negocios a diestra y siniestra, despojados de toda culpa.
Y el dispositivo que permite que esos negocios se hagan en el más riguroso de los silencios fue puesto al descubierto, en algún modo, durante un evento empresarial que se llevó adelante en Buenos Aires pero tiene mucha relación con el establishment rosarino. Lo que no se publica explica, muchas veces, lo que está pasando detrás de los cortinados del gobierno de Cambiemos.
La derecha en el poder
El miércoles de esta semana que se extingue Mauricio Macri se sentó a la mesa con amigos con quienes comparte algo más que una ideología. Luego de recibir a Mario Vargas Llosa, cenó con los referentes de la Fundación Libertad, muy conocida por los rosarinos por haber sido creada en 1988 por Gerardo Bongiovanni, hijo dilecto de la ciudad inmigrante con mayoría genovesa.
A las 21 del miércoles 4 de mayo, en el Goldencenter Eventos de Parque Norte, el jefe de Estado y el escritor fueron recibidos por el titular de la entidad.
El cubierto de esa cena tuvo un valor de entre siete mil y 250 mil pesos. La pregunta que muchos se hacen cada año es por qué resultaría necesario hacer beneficencia con una fundación que posee recursos suficientes y relaciones con el mundo de los negocios por demás estrechos. Algunas fuentes que prefieren preservarse de la indiscreción de los micrófonos abiertos señalan que la Fundación Libertad tiene entre sus benefactores a empresarios que figuran en los documentos denominados Panama Papers.
No sería de extrañar. Vargas Llosa es uno de los mencionados en esa investigación, pero mucho antes de hacerse pública la empresa en la que figuraba, había escrito: «Si un gobierno abruma con impuestos, los contribuyentes se ven tentados a evadir». Y él parece que no resistió la tentación.
Dijo La Nación, respecto de la cena: «Entre las figuras que llegaron para escuchar al presidente de la Nación y al premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa no hubo sorpresas». Y enumeró las presencias que le pareció importante citar: la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile; el de Transporte, Guillermo Dietrich; el de Trabajo, Jorge Triaca, y el de Cultura, Pablo Avelluto. Otros presentes, no menos significativos: el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti; el ex ministro de Justicia Ricardo Gil Lavedra, el presidente del Banco Nación, Carlos Melconian; el secretario de Comercio, Miguel Braun; el presidente de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi, y la ex diputada nacional Paula Bertol, que llegó junto al secretario de Seguridad Interior, Gerardo Milman, un socialista para nada culposo de mantener empatía con la derecha.
Los negocios de la Fundación Libertad se entremezclan con otras instituciones hermanas, todas ellas de pura cepa neoliberal y todas nucleadas en la denominada Red Liberal de América Latina (Relial). Las otras entidades de Relial en la Argentina son la Fundación Libertad y Progreso, Fundación Atlas 1853, Fundación Cívico Republicana, y Unión Por Todos. El presidente de Relial también es archiconocido por todos los argentinos: Ricardo López Murphy.
En su discurso, Macri hizo las delicias de los invitados. “Después de años de autoritarismo, de invasión, de intromisión, de intervencionismo, los estamos invitando a vivir con mayor libertad y eso significa mayor responsabilidad”, sostuvo, pronunciando cada palabra con deleite y fruición.
Además, no podía ser de otra manera, se quejó por haber recibido un “Estado sin planeamiento, desmantelado, cargado de corrupción”.
Uno de los que escuchaba atentamente el discurso presidencial –el diario de los Mitre no lo mencionó– es juez federal, se llama Claudio Bonadio, y no se sabe si asistió a Parque Norte munido de su pistola Glock 40.
Lo que sí se sabe lo relata el portal de noticias Kontrainfo: «Se pudo ver allí muy sonriente al juez en compañía de políticos que han construido su carrera destilando odio contra los Kirchner, como Fernando Iglesias. El único hilo conductor de los participantes de la cena fue su oposición al anterior gobierno. Éste es el juez que lleva adelante dos causas contra Cristina Kirchner. ¿Dónde queda la «imparcialidad» que todo juez debe tener?». Si Néstor Kirchner no quiso dejar sus ideales en las escalinatas de la Casa Rosada, Bonadio no tuvo empacho en dejar su ética como magistrado en los umbrales de Parque Norte.
También estaba presente Norma Morandini y el escritor Federico Andahazi, quien por estos días se ha constituido en la «pata culturosa» del macrismo, bastante huérfano de hombres y mujeres del mundo de la cultura.
Según narra la propia Fundación Libertad en su sitio web, le tocó el turno de hablar al «prestigioso escritor» Mario Vargas Llosa: “Llego a la Argentina en un momento histórico; Argentina está viviendo un momento excepcional y creo que no peco de exagerado si digo que los ojos del mundo están volcados sobre este país”, sostuvo, para agregar de inmediato que “se están tomando medidas muy valerosas para corregir lo que anda mal”.
Negocios en el éter
La agenda de Macri de ese día de miércoles no se agotó en la reunión con el escritor peruano en casa de gobierno ni en la cena anual en Parque Norte a beneficio de la fundación neoliberal. A primera hora de la tarde, Macri recibió a Lars Rebien Sorensen, el CEO de Novo Nordiska, una empresa mundial con sede en Dinamarca que es presentada con un edificante objetivo empresarial: «dedicada al cuidado de la salud».
Pero la frutilla del postre empresarial llegaría una hora más tarde, cuando ingresó al despacho presidencial de Olivos el cubano Rafael De la Vega, vicepresidente de AT&T Inc. y director ejecutivo de AT&T Business Solutions y AT&T Internacional. El tipo quiere quedarse con el negocio del 4G, y Macri está dispuesto a dárselo.
El portal La Política Online ya había adelantado algo de eso. «Mauricio Macri quiere que Daniel Vila y José Luis Manzano desistan definitivamente de meterse en el negocio de la telefonía celular, y habiliten al Gobierno a entregarle el espectro de 4G a la multinacional AT&T, que estaría interesada en convertirse en el cuarto actor del negocio». Eso fue publicado el 29 de abril de este año.
Cinco días más tarde, De la Vega visita a Macri y hablan de inversiones. En realidad hace rato que el mandatario argentino merodea la posibilidad de cerrar alguna inversión que le permita mostrar al menos un éxito de su gestión. En el Foro de Davos, Macri se reunió con su par mexicano, Enrique Peña Nieto, quien además de presentarle un puñado de empresarios, le contó al oído el pingüe negocio que AT&T había realizado en su país.
Es que el monstruo de las telecomunicaciones ya lleva dos años abriendo negocios en Latinoamérica, y la primera movida que hizo fue comprar la mexicana Lusacell.
Ahora quiere quedarse con los cientos de millones de dólares que sólo en el inicio le dejaría el 4G, que durante el gobierno de Cristina Kirchner fue adjudicada a Arlink, la empresa de Daniel Vila y José Luis Manzano.
Pero como hace siempre el dúo mendocino, nunca hicieron frente al costo de 506 millones de dólares de la licitación. Ahora la cuestión se dirime en un juzgado de Mendoza, donde el par de pícaros consiguió que un juez dicte una cautelar que les permitiría, llegado el caso, retener el espectro 4G que ya Macri quiere otorgarle a AT&T.
Cuando se reunió con Peña Nieto, ocasión en la que se podría decir que nació este negocio, Mauricio estuvo acompañado por tres personas: el Jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña; el Ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay; y el autoproclamado jefe de la oposición, el diputado Sergio Massa, quien prefiere ese tipo de enjuagues a tener que lidiar con leyes antidespidos.
Más rápido que De la Vega
“Los negocios se están moviendo más rápido que nunca y las empresas alrededor del mundo tienen que ser ágiles para adaptarse rápidamente a los cambios del mercado”, dijo Ralph de la Vega, vicepresidente de AT&T Inc. y CEO de AT&T Business Solutions y la división Internacional el pasado 21 de febrero en Barcelona, España.
El empresario, que quiere ganarle en velocidad a sus propios negocios: diagnosticó: “Nuestra red líder en la industria y nuestras plataformas innovadoras les dan las herramientas para hacer justamente eso, en el momento que quieran y de la forma que quieran, en todo el mundo”.
Los planes de inversión, en ese momento, incluían, sólo en México, integrar más de 6 mil kilómetros de fibra óptica que actualmente apoya las operaciones de telefonía móvil a la red de telefonía fija de AT&T; mejorar esos activos mediante la inversión en más nodos de la red global de AT&T y añadir cientos de vendedores enfocados en la comercialización de soluciones empresariales en México. «Esto se suma a los 3 mil millones de dólares anunciados en 2015 para extender nuestra red de alta velocidad, servicio de Internet móvil de México, cubriendo a 100 millones de consumidores y empresas en México para fines de 2018».
Con estos monos tienen que lidiar Daniel Vila y José Luis Manzano. Es claro por qué Macri ya optó por el águila yanqui, en desmedro de los patrañeros cóndores mendocinos.
Fuente: El Eslabón.
ana maría lanati
10/05/2016 en 21:43
Haciendo zapping llegué al canal que televisaba este evento. Lo toleré sólo unos minutos. Me produjo tanto asco ver los «sillones tronos» y sus ocupantes: Macri, vargas LLosa y Bongiovanni y escuchar el discurso presidencial que en bien de mi salud opté por seguir con el zapping.