Barack Obama. Foto: Pete Souza.
Barack Obama. Foto: Pete Souza.

El presidente de EEUU, Barack Obama, visitará la Argentina el 23 y 24 de marzo, luego de pasar por Cuba. Desde el gobierno nacional se promociona la presencia del mandatario estadounidense con bombos y platillos coloniales, como un reflejo del nuevo, reptante, posicionamiento geopolítico de la Argentina.

Muchos años antes, entre los 240 y 550 de nuestra era, en la India, Vatsiaiana escribió Los aforismos sobre la sexualidad, más conocido como Kamasutra, donde señala que hay ocho maneras básicas de hacer el amor y ocho posiciones principales, con un total de 64 “artes”. En el siglo X, un monje de nombre Teodoro dejó un manuscrito registrando las difíciles relaciones de los sacerdotes con el celibato. El libro de la almohada data del siglo XI. Su autora, Shei Shonagon, integraba la corte de la emperatriz Teishi. Es una obra sutil, exquisita, que va mucho más allá de la sexualidad, y contiene reflexiones sobre la sociedad japonesa de entonces. En el siglo XV, también en la India, Kalyana escribió otro manual de sexo, Barco en el bar del amor o Ananga Ranga.

En ninguna de esta obras asoma siquiera una clave para decodificar las declaraciones de la canciller argentina Susana Malcorra sobre el tipo de relación que mantendrá la Argentina con EEUU “maduras y serias”, dijo. El plantel completo de la cooperativa La Masa, (productora de El Eslabón y redaccionrosario.com) sigue inmerso en las páginas de estos manuales sin poder traducir la elusiva definición de Malcorra, que hizo todo lo posible para despegarse de la idea de “relaciones carnales”, que fue la definición del menemismo.

“Serio” y “maduro” son términos ambiguos, polisémicos, de esos que no dicen nada. O mejor: que dicen para no decir. Son significantes vacíos que se utilizan para encubrir el significado, una argucia típica del discurso PRO.

El presidente Mauricio Macri, en cambio, fue algo más claro, aunque igualmente cínico. Seguramente repitió algún libreto surgido de las mentes brillantes de sus asesores, de sus focus groups, o de sus orwellianas secretarías y subsecretarías encargadas de analizar cada sílaba que, no sin dificultad, farfulla el mandatario.

“Estamos alineados con EEUU en la defensa de los derechos humanos de la región” señaló Macri, para quien la visita de Barack Obama, “significa reconocer que el país cambió el rumbo en favor de relaciones maduras e inteligentes”.

Macri es coherente en su cinismo perverso. Estar alineados con EEUU en materia de derechos humanos es otra forma de decir que los derechos humanos “son un curro”.

La Bullrich y los guarimberos venezolanos

El presidente enseguida aclaró hacia dónde va el cambio de rumbo y qué significa la expresión “derechos humanos” en su dura boca: “Ambos compartimos los reclamos al gobierno de Venezuela por los abusos que están restringiendo la libertad a los opositores. Ambos compartimos la necesidad de trabajar contra el narcotráfico y contra el terrorismo”, consideró el presidente, que insiste en llamar “presos políticos” a los delincuentes comunes que en febrero de 2014 intentaron dar un violento golpe de Estado contra el gobierno de Nicolás Maduro, con un saldo de 43 muertos y más de 800 heridos.

En EEUU, quienes perpetraron esos crímenes serían considerados “terroristas”. Marbete que los hace pasibles de ser deportados a Guantánamo, ese campo de concentración ilegal que está más allá de las leyes internacionales y donde no se respetan los más básicos derechos humanos.

La intentona golpista contra Maduro incluyó la destrucción y la quema de edificios públicos. Es obvio que en cualquier país del mundo quienes perpetraron esos actos purgarían penas mucho más duras que en Venezuela.

Se las llamó “guarimbas” (barricadas) y la mayoría de las víctimas eran militantes chavistas. Uno de los organizadores de las acciones violentas, Leopoldo López, actualmente preso, es considerado por la derecha internacional, incluido Macri, “un preso político”. Ya en enero, en la reunión del Mercosur, el gobierno argentino dejó en claro que estaba dispuesto a hacer los deberes: criticar a Venezuela y la situación de los derechos humanos en ese país es el trámite previo para sacar el carnet de cipayo arrastrado ante el Imperio.

¿Y qué pasaría si se le aplicara a los guarimberos venezolanos el protocolo antipiquetes del gobierno de Macri, difundido por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich?

Bullrich dijo que se tolerarán cortes de cinco o diez minutos. “Después los sacamos”, dijo, como una suerte de Rambo. Las guarimbas venezolanas duraron días. Los atacantes, además, quemaron edificios, dispararon armas de fuego y tendieron cables para degollar a motociclistas.

Otra provocación: el Imperio en la ex ESMA

Si bien todavía no está confirmada “la agenda” de la visita de Obama, según se atajó el presidente Macri, se habló de una posible visita de Obama al espacio de la memoria que funciona en la ex Esma el 24 de marzo, cuando se cumplan 40 años del golpe de Estado.

Los organismos de derechos humanos y un amplio espectro de organizaciones políticas, sociales y estudiantiles pusieron el grito en el cielo ante esta nueva provocación de un gobierno de neto corte autoritario que todos los días ofrece una nueva afrenta.

EEUU tuvo un papel fundamental en todos los golpes de Estado perpetrados en la historia de América latina. Y el golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 no fue la excepción. El Imperio entrenó a los genocidas, brindó logística, financiamiento y manuales de tortura, entre otras contribuciones. Además, el golpe estuvo al servicio de los intereses de empresas nacionales y multinacionales alineados con el Imperio. La familia de Macri, además, se benefició con los contratos, negocios y negociados que realizó junto a la dictadura genocida.

La presencia de Macri y Obama en la ex Esma es una afrenta a la memoria de los que padecieron muerte y tortura allí y en otros centros ilegales de detención de la dictadura.

No pasarán. El pueblo les dirá “Go home”. A ambos.

Fuente: El Eslabón

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Un comentario

  1. Stella Moro

    29/02/2016 en 11:55

    Obama, nobel de la paz, ha defraudado a todos los que esperaban que un presidente nacido del corazón de una comunidad discriminada tuviera la sensibilidad social para cambiar el rumbo de la política estadounidense.
    Al contrario, Guantánamo y su permanente hacemos un desierto y lo llamamos paz sigue marcando la agenda de oprobio de EEUU.
    Excelente la nota, Pablo.

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