Rosario Central y River jugaron un partidazo: lo ganaba el local con dos de Ruben –uno de taco, otro de cabeza, que lo transformaron en el máximo goleador del club–, pero por dos zapatazos de Palavecino se le escapó la victoria. El Canaya terminó con uno menos, por la expulsión de Ojeda.

Canayas y Millonarios brindaron un lindo espectáculo a la vera del Paraná. Por la fecha 23 de la Liga Profesional, empataron 2 a 2 en el Gigante de Arroyito, que celebró la marca de Ruben, pero lamentó cómo el triunfo se les fue de las manos.

El partido tenía mucha dinámica y velocidad, pero con varios errores en los pases que no le permitía a ninguno ser dueño absoluto de la pelota. Las llegadas de River fueron más producto de fallas en Centra que virtudes propias. Emmanuel Ojeda no la pudo despejar y casi lo aprovecha Braian Romero con un remate que dio en el lado externo de la red; y en otra, un pase atrás al arquero Juan Pablo Romero lo puso en apuros, que resolvió con una arriesgada gambeta.

El Canaya insinuaba hasta el borde del área, pero la creatividad se apagaba ahí. Tuvo un cabezazo de Damián Martínez, desviado, y una de Alan Marinelli que quedó lejos del arco y desde una posición incómodo, por lo que Franco Armani no tuvo mayores inconvenientes que imponerse. 

El marcador se rompió a los 28’ con una genialidad de Emiliano Vecchio primero (arrancó la jugada, luego se sacó de encima a su marca con un caño), y con una mayor de Marco Ruben, que de taco definió entre las piernas de Armani y alcanzó en la cima de goleadores históricos del club a Waldino Aguirre, con 98 tantos. Pero la tarde le deparaba una sorpresa más al capitán.

El equipo dirigido por Cristian González cerró la primera etapa con una muy buena jugada colectiva, en la que triangularon Ruben, Ojeda y Vecchio. Éste último llegó a zona de definición, la quiso pinchar, pero el arquero casildense estaba ya muy cerca, y le ganó el duelo.

El complemento comenzó con un mano a mano de Julián Álvarez, que el juvenil Romero respondió muy bien. En el conjunto comandado por Marcelo Gallardo ya estaba en cancha el colombiano Jorge Carrascal, quien ingresó en lugar de Braian Romero.

Los de Arroyito habían empezado a adelantarse en el campo, y también estiraron la ventaja en el marcador, porque a los 12’, Ruben conectó de cabeza un preciso centro de Lautaro Blanco, que le venció las manos a Armani, y ahora sí, récord absoluto con 99 gritos.

Pero el Millonario nunca baja los brazos y difícilmente venda una derrota a tan bajo precio. Y aunque la tarde no daba indicios al respecto, en un abrir y cerrar de ojos, se lo empató, con dos de Agustín Palavecino, a los 22’ y a los 29’, ambos con remates fuertes desde afuera del área. 

Y para colmo de males, a los 33’ fue expulsado Ojeda por doble amonestación. La primera amarilla, en la etapa anterior, había sido correcta, pero el árbitro Pablo Echavarría se la mostró luego de ignorar una falta anterior contra Vecchio, lo que le da un marco de injusticia.

Para salvedad de Central, River intentó apretar el acelerador para quedarse con la victoria, pero no estuvo fino. El título de la tarde no fue el del Millonario, obtenido el pasado domingo, sino la marca que batió Marco Ruben, que lamentablemente no se pudo coronar con la victoria. «De chico sólo pensaba en jugar acá», le dice el goleador a la TV, para dimensionar su logro personal.

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