
El secretario general de la ONU, António Guterres, ofreció un diagnóstico desolador sobre la situación ambiental del planeta en el marco de una reunión patrocinada por una de las empresas más contaminantes del mundo.
Los efectos del cambio climático se hacen cada vez más evidentes. Las fuertes tormentas, los incendios forestales, las sequías, la subida del nivel del mar y las inundaciones son cada vez más frecuentes y más dañinas. Es probable que estos últimos ocho años, de 2015 a 2022, sean los más calurosos de la historia, señala un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
La Conferencia Climática de la ONU (COP 27) comenzó el 6 de noviembre en el exclusivo balneario de Sharm El Sheikh, en Egipto, y finaliza el 18. Las organizaciones ambientalistas se preguntan, tal como sucede ante cada reunión, si efectivamente esta vez se podrá avanzar en acciones concretas más allá de los diagnósticos y comentarios.
Más de 120 jefes de Estado y representantes de 200 países asisten al encuentro. La agenda de este año incluye por primera vez un acuerdo para debatir las compensaciones que los países ricos e industrializados, que generan la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, deben a las naciones más vulnerables que sufren los mayores impactos climáticos.
Esta reunión ofrece otro dato para la polémica: Coca Cola, una de las empresas más contaminantes del mundo (por el uso del plástico), apoya la cumbre.
“Habitualmente asociamos el problema del plástico de un solo uso a la contaminación de los mares (lo que es correcto porque, a nivel global, cada año terminan en los océanos 11 millones de toneladas métricas de residuos plásticos). Pero no es el único problema. A eso hay que sumarle que, desde su producción hasta el final de su vida útil, el plástico emite gases de efecto invernadero en cada etapa de su ciclo de vida”, señala el sitio de noticias de CNN en español.
El plástico está hecho a partir de combustibles fósiles extraídos de la tierra y refinados en instalaciones, en un proceso que además consume grandes cantidades de agua y energía, señala el medio estadounidense. El proceso de fabricación utiliza tanta energía que si la industria del plástico fuera un país, sería el quinto mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, según un informe de 2021 de Beyond Plastics (Más allá del plástico). El año pasado, Coca Cola fue designado por la organización Break Free From Plastic (Liberarse del plástico) como uno de los mayores contaminadores por cuarto año consecutivo.
“La empresa ha hecho compromisos públicos ambiciosos con respecto a su gestión de los envases, por ejemplo hacer que el 100 por ciento de sus empaques sean reciclables para 2025 y que al menos el 50 por ciento de los materiales que usa sean reciclados para 2030. Sin embargo, eso no la exime de críticas por lo que ya ha contaminado y contamina”, agrega el informe de CNN en español.
La humanidad se va al infierno
“La humanidad se dirige a toda velocidad al infierno climático”, advirtió el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, en la apertura de la Conferencia Climática COP27 en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij.
“Nuestro planeta se acerca rápidamente a un punto de inflexión que hará irreversible el caos climático. La humanidad tiene una opción: cooperar o perecer. Las temperaturas globales siguen aumentando. Estamos en la autopista hacia el infierno climático con el pie en el acelerador”, agregó, al tiempo que solicitó un pacto histórico entre las economías desarrolladas y emergentes, que incluya limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados, acelerar la entrega de fondos de los primeros a los segundos e impulsar la transición energética.
Guterres hizo también un firme alegato en favor de un fondo internacional por los daños y pérdidas del cambio climático, un punto incluido en la agenda de la COP27 y que promete arduas negociaciones entre los países más industrializados e históricamente contaminantes, y los países en desarrollo, que serían los receptores de esas ayudas.
“Como ha visto claramente la Organización Meteorológica Mundial, el cambio se está produciendo con una velocidad catastrófica, acabando con vidas y medios de subsistencia en todos los continentes. Debemos responder a la señal de socorro del planeta con acciones, acciones climáticas ambiciosas y creíbles. La COP 27 debe ser el lugar, y ahora debe ser el momento”, agregó.
El secretario general de la ONU hizo referencia al conflicto en Ucrania, pero lo diferenció de la problemática que implica el cambio climático. “Si bien el conflicto armado en Ucrania ha puesto de manifiesto los profundos riesgos de nuestra dependencia de los combustibles fósiles, el cambio climático está en una línea de tiempo y escala diferente. Las crisis urgentes de hoy no pueden ser una excusa para el retroceso o blanqueo ecológico”, consideró.
La distancia entre las palabras y los hechos
El informe elaborado por los profesores de la Universidad Complutense de Madrid, Sonia Quiroga y Enrique Andivia Muñoz (publicado en el sitio The Conversation y reproducido en Tiempo Argentino) aclara que el cambio climático no afecta por igual a todos los países: “Los impactos más negativos afectan a los países en vías de desarrollo. Incluso dentro de una misma ciudad los efectos negativos de, por ejemplo, las olas de calor varían en función del nivel socioeconómico de las personas”.
“Al reunir a un amplio conjunto de socios y partes interesadas, este tipo de encuentros pueden servir para acelerar la inversión pública y privada en proyectos concretos e iniciativas hacia la transición energética sostenible en todo el planeta y establecer acciones políticas decididas que reduzcan la actual brecha en los flujos económicos y financieros, abordando los desafíos existentes de financiamiento y deuda”, indica el artículo.
“Desde el punto de vista ambiental, los acuerdos que se alcanzan en muchas ocasiones resultan mínimos, insuficientes, dada la magnitud de la crisis climática. Además, estos acuerdos se producen tras largas y tensas negociaciones entre países. Todo ello contribuye a la sensación de que estas cumbres sirven para poco y que hay más palabras que hechos. No obstante, estos acuerdos tienen mucho valor ya que se producen en su mayoría por consenso y son vinculantes para todos los firmantes”, señalan Quiroga y Muñoz.
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