
A casi un mes del comienzo del conflicto armado, pequeñas y pequeños gazatíes mueren por las bombas o la sed, o pierden la salud mental. En los hospitales que quedaron en pie se hacen cirugías sin anestesia. El clamor mundial para frenar la barbarie es ignorado, censurado y reprimido por las “democracias europeas”.
A medida que el horror, la masacre y la crisis humanitaria en Gaza supera día a día los límites del espanto, son cada vez más las voces que se alzan en todo el mundo para denunciar crímenes de guerra, violaciones sistemáticas a los derechos humanos y acciones prohibidas por el derecho internacional y el derecho internacional humanitario. Pero nada causa más indignación que la sistemática aniquilación de niñas y niños en el marco de un castigo colectivo (a los más de 2 millones de habitantes de ese territorio ocupado) con el presunto objetivo de castigar a los miembros de Hamas (que se calculan 20 mil). Nada que tenga que ver con la legislación, los pactos, los tratados internacionales y las normas humanitarias que se aplican a los conflictos armados parece tener validez para el estado de Israel, que históricamente incumple con las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre otras.
Millones de ciudadanas y ciudadanos de decenas de países del mundo salieron a las calles a exigir que paren de matar niños y que se termine el criminal bloqueo que priva a los y las gazatíes de agua, energía, gas, alimentos y medicamentos. Los hospitales, refugios y escuelas son bombardeados, aunque pertenezcan a la ONU, la Media Luna Roja o alguno de los tantos organismos humanitarios cuyos agentes arriesgan y pierden la vida en esas tierras regadas de sangre. En los pocos centros asistenciales que quedan en pie, se hacen cirugías sin anestesia. Los chicos y las chicas que no mueren por las balas y las bombas, sufren una muerte más lenta: perecen de hambre o sed. Pero salir a la calle a pedir pacíficamente que dejen de matar pequeñas y pequeños está prohibido en las admiradas democracias de países como Francia, Alemania y Reino Unido.
A 28 días del ataque de Hamas, al cierre de esta edición, ya fueron asesinadas más de 9 mil personas: 1.400 israelíes y 7.600 palestinos. El 70 por ciento de los muertos palestinos son civiles no combatientes: 3.900 niñas y niños, más de 2 mil mujeres y 400 ancianas y ancianos.
El vocero del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), James Elder, denunció que, para las niñas y los niños, las amenazas “van más allá de las bombas y los morteros”, ya que sufren por ejemplo la falta de agua, alimentos y medicamentos. “La muerte de niños y niñas, especialmente lactantes, por deshidratación es una amenaza creciente”, aseguró Elder, al tiempo que agregó: “Rompe el corazón ver a los niños esforzarse por conseguir un vaso de agua limpia y no encontrarla”.
La portada del sitio oficial de esta agencia de la ONU ofrece en letras de gran tamaño “Los niños y niñas de Gaza necesitan ayuda de emergencia”.
“Cientos de miles de niños, niñas y familias se encuentran atrapados en una situación catastrófica. Según reportes, miles de niños y niñas han muerto y otros miles han resultado heridos desde el comienzo de la guerra. Tras la escalada de hostilidades, las familias de Gaza prácticamente se han visto privadas de agua, alimentos, medicinas y otros elementos esenciales, incluso de acceso seguro a hospitales. Unicef pide un alto al fuego inmediato y un acceso humanitario ininterrumpido para que la ayuda llegue a los niños, niñas y familias necesitadas, poder salvar vidas y evitar más sufrimiento. El tiempo se acaba. Los niños están muriendo a un ritmo alarmante y se les están negando sus derechos básicos”.
Por su parte, el comisionado general del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA por sus siglas en inglés), Philippe Lazzarini, dijo, con relación a Gaza: “Esta prisión se está convirtiendo en un cementerio de una población atrapada entre la guerra, el asedio y las privaciones”.

Según informó el sitio en línea del diario estadounidense Los Angeles Times, Lazzarini expresó su preocupación el lunes 30 de octubre, en el marco de una reunión de emergencia de la ONU. “Una tregua humanitaria inmediata se ha convertido en cuestión de vida o muerte para millones de personas”, dijo, y además “acusó a Israel de aplicar un castigo colectivo a palestinos, del desplazamiento forzado de civiles”.
El funcionario advirtió que un mayor deterioro del orden civil luego del saqueo de los almacenes de la agencia por parte de palestinos desesperados por encontrar alimentos y demás ayuda “hará que sea sumamente complicado, o incluso imposible, que la mayor agencia de la ONU en Gaza continúe operando”.
Por su parte, la directora ejecutiva de la Unicef, Catherine Russell, aseguró que “más de 420 niños mueren o resultan heridos a diario en Gaza, una cifra que debería estremecernos a todos hasta lo más profundo”.
“Esto rebasa el número de niños muertos anualmente en todas las zonas de conflicto a nivel mundial desde 2019”, añadió Lazzarini. “Esto no puede ser daño colateral”.
Los Angeles Times cuenta que muchos de los oradores en la reunión de la ONU condenaron el ataque de Hamás del 7 de octubre que dejó más de 1.400 muertos en Israel, y llamaron a la liberación de los cerca de 230 rehenes que tomaron los combatientes palestinos. Y aclara: “Prácticamente todos subrayaron también que Israel está obligado por las leyes humanitarias internacionales a proteger a los civiles y la infraestructura vital, como hospitales y escuelas. Igualmente se criticó a Israel por frenar el suministro de alimentos, agua, combustible y medicamentos hacia Gaza y por cortar las comunicaciones durante varios días”.
Según el diario de Los Ángeles, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, hizo un llamado a la unidad del dividido Consejo de Seguridad de la ONU y dijo que “la crisis humanitaria en Gaza cada día es más grave”.
Por su parte, Riyad Mansour, embajador palestino ante la ONU, instó al Consejo de Seguridad a seguir los pasos de la Asamblea General, poner fin a su parálisis y exigir “el fin de este derramamiento de sangre, que constituye una afrenta a la humanidad, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y un peligro claro e inminente para la paz y la seguridad regionales e internacionales”. “Salvemos a los que aún pueden ser salvados y enterremos dignamente a los que han perecido”, manifestó Mansour.
Mueren de sed, buscando agua potable
La ONG Médicos del Mundo denunció que los cirujanos en Gaza tienen que “operar en el suelo y practicar cesáreas o amputaciones sin anestesia” por falta de material.
En la portada del sitio de esta organización humanitaria internacional se publicó un texto titulado “Carta de un gazatí: No somos números”. Se trata del testimonio firmado por un integrante de esa organización de médicos que está en Palestina y que, acaso por miedo a las represalias, firmó con pseudónimo: Ismael.
“Las estructuras sanitarias, es decir hospitales, centros de salud, farmacias y ambulancias, no pueden considerarse objetivos militares y no pueden ser atacadas en virtud del derecho internacional humanitario”, escribió el médico desde el centro del horror.
La investigación de la Corte Penal Internacional
La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional solicitó a la Corte Penal Internacional de La Haya (Países Bajos) que retome y profundice las investigaciones (ya en marcha desde 2021) sobre las atrocidades cometidas en Gaza. “Amnistía Internacional ha documentado indicios de crímenes de guerra cometidos por las fuerzas israelíes y por Hamás y otros grupos armados. Un alto el fuego podría también permitir que se lleven a cabo investigaciones independientes sobre las violaciones de derechos humanos y los crímenes de guerra cometidos por todas las partes, unas investigaciones realizadas, entre otros, por la Corte Penal Internacional y la Comisión Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado. El trabajo de estos organismos investigadores es vital, ya que poner fin a la impunidad inveterada por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad y otorgar justicia y reparación a las víctimas es esencial para impedir que se repitan estas atrocidades y para abordar las causas fundamentales del conflicto, como el sistema de apartheid impuesto por Israel a toda la población palestina”, indica la página oficial del organismo.
La Corte Penal Internacional inició en 2021 una investigación sobre la situación en Palestina. Según indica la página oficial de este organismo, la indagación abarca crímenes, dentro de la jurisdicción de la Corte, presuntamente cometidos desde el 13 de junio de 2014. Esta actuación de la justicia internacional, que comenzó hace dos años e investiga hechos cometidos hace diez, sirve por estos días para poner el conflicto en su contexto histórico y como parte de un largo proceso.
“La decisión de abrir una investigación fue consecuencia de un minucioso examen preliminar realizado por mi Oficina que duró cerca de cinco años. Durante ese período, y de conformidad con nuestra práctica habitual, la Oficina interactuó con una amplia gama de partes interesadas, incluidas reuniones periódicas y productivas con representantes de los Gobiernos de Palestina e Israel, respectivamente”, indica la página de la Corte.
El organismo de justicia internacional informó que el 5 de febrero de 2021 se decidió, por mayoría, que la Corte puede ejercer su jurisdicción penal en la situación en Palestina, y que el alcance territorial de esta jurisdicción se extiende a Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental.
“Después de evaluar las presentaciones de Estados, organizaciones internacionales y otras partes interesadas, la Cámara fue unánime en su opinión de que Palestina es un Estado Parte en el Estatuto de Roma. La mayoría también dictaminó que la remisión de la situación por parte de Palestina obligaba a la Oficina a abrir una investigación, habiendo determinado la Oficina que existía una base razonable para hacerlo de conformidad con los criterios del Estatuto de Roma”, agrega la página del órgano judicial con referencia al acuerdo firmado en 1998 en la capital de Italia, que es el instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional.
Bolivia rompió relaciones
Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Israel por lo que considera una “agresiva y desproporcionada ofensiva militar” contra el pueblo palestino. El gobierno de Luis Arce, el primero en Latinoamérica en cortar vínculos con Israel desde que estalló el conflicto, anunció que enviará ayuda humanitaria a Gaza debido a que atraviesan una grave crisis sanitaria que amenaza a la vida de miles de personas.
Tras el ataque de las fuerzas israelíes al campo de refugiados de Jabalia, Chile y Colombia llamaron a consultas a sus embajadores en Israel, medida que, si bien no implica una ruptura de relaciones, expresa malestar y condena.
A través del boletín oficial de la Cancillería de Chile se informó que se llamó a consultas a su embajador en Tel Aviv por “las inaceptables violaciones del Derecho Internacional Humanitario en que ha incurrido Israel en la Franja de Gaza”.
Alto el fuego
Israel pidió la renuncia del secretario general de la ONU, Antonio Guterrez, y decidió negar el visado para ingresar a Israel a todos los miembros de ese organismo. Además, el primer día de noviembre bombardeó Jabalia, el mayor campo de refugiados de Gaza, matando a 145 personas.
La página oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel reproduce declaraciones del primer ministro, Benjamin Netanyahu, quien rechaza el alto el fuego: “Quiero dejar clara la posición de Israel con respecto a un alto el fuego. Así como los Estados Unidos no acordarían un alto el fuego tras el bombardeo a Pearl Harbor o después del atentado terrorista del 9/11, Israel no acordará con un cese de hostilidades con Hamás después de los horrendos ataques del 7 de octubre”, aseguró.
“Los llamamientos a un cese el fuego, son llamamientos para que Israel se rinda a Hamás, para que se rinda al terrorismo, para que se rinda a la barbarie. Eso no sucederá”, agregó.
“La Biblia señala que hay un tiempo para la paz y un tiempo para la guerra. Este es un tiempo para la guerra, una guerra por nuestro futuro común. Hoy trazamos una línea entre las fuerzas de la civilización y las fuerzas de la barbarie. Es momento para que cada uno decida de qué lado está. Israel estará contra las fuerzas de la barbarie hasta la victoria”, indicó.
“Espero y rezo que todas las naciones civilizadas respalden esta lucha, ya que la lucha de Israel es vuestra lucha. Porque si gana el eje del mal de Hamás e Irán, ustedes serán su próximo objetivo”, profetizó Netanyahu.
Nota publicada en la edición impresa del semanario El Eslabón del 04/11/23
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