En riesgosa y audaz jugada Trump cumple con su amenaza y en vez de liberar, refuerza el bloqueo al estrecho Ormuz para ahogar a Teherán. Hay 15 naves de guerra desplegadas. Tensión absoluta y negociaciones en stand by.
El bloqueo naval de Donald Trump para asfixiar a la República Islámica de Irán se convierte en realidad en el estrecho de Ormuz, abriendo un nuevo e incierto capítulo del conflicto en Medio Oriente.
Los buques estadounidenses —al menos 15, según el Wall Street Journal— desplegados para impedir que cualquier embarcación se acerque a puertos iraníes elevan la tensión y amenazan con romper definitivamente la frágil tregua.
De acuerdo con medios estadounidenses, el exmandatario evalúa retomar ataques limitados contra Irán como una vía adicional para destrabar el estancamiento en las negociaciones.
Sin embargo, también afirmó que Estados Unidos ha sido “contactado por las personas adecuadas” en Irán, que “quieren trabajar en un acuerdo”.
En cualquier caso, el líder republicano advirtió que si alguna de las lanchas rápidas se acerca al bloqueo, “será eliminada de inmediato con el mismo método que usamos contra los narcotraficantes: rápido y brutal”.
Desde Teherán, el régimen de los ayatolás respondió que cualquier amenaza a los puertos del país provocará una reacción regional más amplia que involucrará a todo el Golfo.
Por su parte, Benjamin Netanyahu, alineado con la medida, subrayó que el alto el fuego podría terminar “en muy poco tiempo”. En ese contexto, las Fuerzas de Defensa de Israel elevaron al máximo su nivel de alerta, al igual que las fuerzas armadas iraníes.
Según el Comando Central de Estados Unidos, el bloqueo se aplicará “a los buques de todas las naciones que entren o salgan de puertos y zonas costeras iraníes”.
Las embarcaciones sin autorización estarán sujetas a “intercepción, desvío y captura”. Al mismo tiempo, Washington aseguró que no obstaculizará la libre navegación de los barcos que transiten por el estrecho con destino a puertos no iraníes o provenientes de ello, publicó la agencia Ansa.
Las garantías, sin embargo, no logran calmar a los mercados: los precios del petróleo y del gas volvieron a subir. Tampoco tranquilizan a los armadores, que enfrentan nuevamente un escenario de incertidumbre.
Trump apuesta a que la presión económica logre quebrar a Teherán y forzar una rendición.
Algunos expertos consideran que podría tratarse de un error de cálculo sobre el nivel de resistencia iraní.
Desde Pekín hasta la Unión Europea y la Organización de las Naciones Unidas, aliados y rivales de Washington condenaron el bloqueo naval.


