La UES sumó su apoyo a la lucha del movimiento estudiantil trasandino.
La UES sumó su apoyo a la lucha del movimiento estudiantil trasandino.

Militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), con el apoyo de distintas organizaciones políticas y sociales, se congregaron este martes frente al consulado de Chile en Rosario para expresar su repudio a la represión que el gobierno de ese país ejerce sobre las protestas estudiantiles.

En el marco de una serie de demostraciones de apoyo y solidaridad para con los estudiantes chilenos que se vienen realizando en distintas ciudades del país y del extranjero, una centena de jóvenes estudiantes, militantes de diferentes organizaciones como la JP Evita y la Federación Juvenil Comunista (FJC), se concentraron en la plaza de la Cooperación, desde donde marcharon hacia el consulado chileno.

Una vez frente a la sede diplomática, los manifestantes dieron lectura a un documento cuyo contenido completo se reproduce a continuación:

Cuando Allende lograba hilvanar una realidad diferente, a Chile lo cubrió una oscura noche que descendía del lejano norte. La noche de las dictaduras que durmió el sueño colectivo de una América Latina libre, y despertó a las bestias que matan bajo la luna.

Una larga noche de torturas que no solo torturo el cuerpo sino también el pensamiento, echando raíces podridas en todos los sectores que conforman un gobierno: la cultura enajenada, la economía devastada, el trabajo acribillado y la educación en manos ensangrentadas.

Cuando Latinoamérica se levanta nadie debe quedar sentado. Cuando la educación pública por la que luchamos avanza debemos acompañar, y cuando la educación por la que luchamos en vez de educar, frena el pensamiento, es cuando como estudiantes debemos reclamar. Teniendo en cuenta los años oscuros de nuestra educación, podemos comprender el reclamo de los estudiantes hermanos. Sabiendo cómo vive un pueblo cuando sus jóvenes no son aceptados en las universidades, podemos comprender sus reclamos. Sabiendo que la educación es primordial para forjar el poder popular entendemos porqué y cómo hay que luchar.

Conocimos durante la dictadura cívico eclesiástico militar una educación asesina, y conocimos durante los largos años del modelo neoliberal una educación asesinada. Somos muchos de nosotros los frutos de una educación calcinada, del poco esfuerzo por educar, pero comprendemos también que no debemos volcar el rechazo a la escuela como institución, sino a la realidad que educa a los que deben educar.

Por eso el reclamo de los estudiantes chilenos es acertado, porque reclaman una reforma estructural. Porque se organizaron para educar a los que deben educar. Porque asumieron el rol de profesores del compromiso, de docentes políticos serios. Porque honraron las palabras de un allende que poco antes de su muerte decía: “Hay muchos médicos que no comprenden que la salud se compra y que hay miles y miles de hombres y mujeres en América Latina que no pueden comprarla, de la misma manera que hay maestros que no se inquietan de que haya también cientos de niños y jóvenes que no pueden ingresar en las escuelas. Para que termine esta realidad brutal, se requiere un profesional comprometido con el cambio social, se necesitan profesionales que no busquen engordar en los puestos públicos. La obligación del que estudió aquí, es no olvidar que es una universidad del estado que la pagan los contribuyentes, y que la inmensa mayoría de ellos son los trabajadores, que por desgracia en las facultades de mi patria la presencia de hijos de campesinos y obreros alcanza un bajo nivel todavía”.

Hoy los hijos de obreros reclaman educación accesible. Los futuros sostenes de Chile y América Latina reclaman educación popular. Ese canto no se puede callar porque dice la verdad. Las palabras de Allende no se pueden matar. La protesta no se debe frenar con la fuerza policial. Los compañeros chilenos están dando un glorioso ejemplo de resistencia e innovación, que a nosotros por tener otra realidad no nos toca dar, sino que nuestro deber es acompañar y acrecentar, sí, pero tenemos una educación que no es necesario abolir.

Cuidemos lo nuestro y hagamos eco, como hermanos estudiantes y compañeros hermanados de lo que pasa tras la cordillera. Sumémonos desde nuestro lugar a un reclamo que se debe generalizar, para que no se extienda en chile la larga noche liberal, resaca cruel de la peor noche dictatorial. Porque los verdaderos estudiantes hoy están tomando el compromiso de educar. Porque son la sangre nueva que liberara la educación chilena de una sangre vieja, de manos manchadas y cabezas avasalladas.

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