
Las coordinadoras de Hinchas y Derechos Humanos del Fútbol Argentino proponen que la versión femenina del máximo certamen continental de clubes, pase a denominarse “Copa Libertadoras de América”.
“Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”, cantaba el rosarino Lito Nebbia. Y si la historia la escribieron –en su inmensa mayoría– los hombres, eso quiere decir que hay otra historia que fue silenciada durante siglos. En este caso, la de las mujeres que lucharon por la independencia latinoamericana.
La copa es nuestra
La Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino nació en 2017, con el objetivo de contribuir a la lucha por Memoria, Verdad y Justicia con el deporte de la redonda como principal herramienta. Mariel Alonso, integrante de ese espacio, cuenta que el partido que están jugando ahora se propone cambiar el Libertadores, de la denominación oficial que lleva la versión femenina del máximo torneo continental de clubes, por el mucho más acorde Libertadoras. “Esto surge de manera colectiva, como todo lo que tratamos en la Coordinadora. Y lo propuso un compañero, lo que me parece más valorable aún, y habla muy bien del trabajo colectivo”, señala la representante de Argentinos Juniors, y argumenta: “Siguiendo la línea de ampliación de derechos y de visibilización de las mujeres que venimos trabajando en la Coordinadora, decidimos llevar adelante esta campaña. Y tiene que ver con que si las jugadoras son mujeres y la copa es de fútbol femenino, nos parece interesante reivindicar y homenajear a las mujeres que lucharon por la independencia de latinoamérica, de la misma manera que el fútbol masculino reivindica a los libertadores”.
Tras destacar que esta iniciativa la llevan adelante conjuntamente con la Coordinadora de Hinchas, Mariel confiesa que en un primer momento surgió la idea de bautizar a la copa como Juana Azurduy, “pero nos parecía que ponerle un sólo nombre desvirtuaba la idea. Por eso, en la nota que enviamos a la AFA pusimos varios ejemplos de mujeres para fundamentar nuestro pedido, pero también somos conscientes que hay un montón de heroínas anónimas, como ocurre con los hombres”, y detalla: “Conocemos a San Martín, O’Higgins, Bolívar, pero no quiere decir que no hubo otros. Nosotros, además de Juana, mencionamos a Manuela Sáenz, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza, pero sabemos que fueron muchísimas más las libertadoras”.
La cancha grande
Desde la casa madre del fútbol argentino les explicaron que “tienen que elevar esa propuesta a Conmebol, que es quien decide, así que ahora esperemos que siga su curso”, indica Alonso, y abre el juego: “Para impulsar la movida lanzamos una campaña en redes sociales para que quienes quieran apoyar el cambio de nombre de la Copa, nos manden una foto con el flyer que subimos, y que etiqueten y arroben a las Coordinadoras, así vamos sumando adhesiones. Y también queremos que se sumen las y los deportistas dentro de los clubes, sean del fútbol o no. La idea es llegar a jugadoras que estén jugando la Copa, y tenemos contacto también con algunas instituciones de Chile”.
En cuanto a otras banderas que se levantan desde la Coordinadora, en cuestiones de género, la fana de los Bichitos colorados remarca que “lo que laburamos, sobre todo, son la visibilización y ampliación de los derechos, el acceso al deporte y la no discriminación”, y añade: “Además, estamos trabajando para tener algunas reuniones para pensar un protocolo interno de tratamiento de situaciones de discriminación o violencia de género. Y después lo que cada uno de los integrantes hace en sus propios clubes, porque la idea no es que todo sea desde la Coordinadora hacia afuera, sino también hacia adentro”.
Le picó el Bichito
Respecto a su pasión por el más popular de los deportes, Mariel admite que le cuesta explicar cómo y cuándo nació, pero suelta algunas puntas. “Mi papá es hincha de Independiente y Tigre, y en mi casa siempre se vio mucho fútbol pero nunca fuimos a la cancha. Hasta que un buen día, un muchacho que actualmente es mi compañero, me llevó a ver Argentinos – Independiente y fue un viaje (o un partido) de ida”, relata emocionada, y aclara entre risas: “Yo tengo un problemita, una deformación profesional, y es que soy antropóloga. Así que fue un momento etnográfico. Fue como ver condensado, en 90 minutos y en un espacio reducido, un montón de cosas. Esa fue la primera vez, y desde ahí no pude parar”.
Antes de despedirse, esta joven que cada vez que se refiere al club de sus amores pronuncia orgullosa el nombre completo –“Asociación Atlética Argentinos Juniors”–, concluye: “La militancia en DDHH es de larga data, es algo que trabajo y trabajé en distintos espacios, en políticas de memoria, y es como parte de mi ADN. Y en mi casa también, siempre hubo mucho documental, muchas conversaciones sobre la dictadura, sobre desaparecidos y desaparecidas, y ese camino me fue llevando a hacerme preguntas, a problematizar, y por supuesto a meterme cada vez más en cuestiones de género”.
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