Resiliencia: la capacidad que tiene la persona para superar situaciones traumáticas. Cristina Boidi no fue solamente un claro y sorprendente ejemplo de este concepto. Desde su infancia y adolescencia, junto a su familia y grupos de pertenencia, tuvo una actuación destacada en la Argentina de los años 1960 y 1970, como estudiante, como docente, como dirigente gremial, como militante política.

En 1975, meses antes de la dictadura cívico militar (1976 a 1983), fue objeto de una arbitraria detención que le implicó torturas, estuvo desaparecida y sufrió apremios ilegales, fue “blanqueada” como presa política y puesta a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, extendiéndose su padecimiento durante varios años, en las cárceles de Santa Fe y Devoto.

Debió exiliarse en Austria, y a fines de 1979 comienza otro capítulo en aquel país, desconocido y nuevo para ella. Las estrategias de supervivencia, el aprendizaje del idioma, el establecimiento de nuevos contactos y su inserción en la nueva realidad muestran una firme voluntad de remar construyendo destinos.

Sus cualidades de líder, su lucidez política y capacidad de conducción, su formación en la línea de los Derechos Humanos y la Justicia Social, en la Argentina y Latinoamérica, abrieron en Austria nuevas áreas de investigación en los campos del feminismo, la migración y los derechos de las mujeres.

Su trabajo político incidió e incide en el destino de muchas de ellas, en prácticas institucionales, en ámbitos políticos nacionales e internacionales, con la creación de LËFO en 1985, junto a otras compañeras, una ONG destinada a la formación y asesoramiento para mujeres migrantes.

Su tarea fue muy reconocida y, entre otros homenajes, el 15 de junio de 2015 fue honrada con la Medalla de Honor al Mérito del Estado de Viena. Y en 2018 el gobierno de Santa Fe la distinguió por la labor realizada en Viena con las mujeres migrantes.

Su trayectoria fue una demostración de la pulsión de vida, de la superación de las dificultades y de la continuidad de los ideales del ser humano cuando éstos ya constituyen la estructura íntima del mismo.

Su culto a la amistad fue otra de sus grandes virtudes, por ello las que quienes la conocimos nunca podremos olvidarla, y continuará viviendo en nuestra memoria y nuestro afecto.

Se nos ha ido un ser humano excepcional.

 

*Cristina Boidi falleció el 20 de noviembre de 2022. Escriben este artículo en su homenaje: Silvia Dávila, Duly Vega, Pochi Varela, Mabel Busaniche, Mirtha Jordan y Charo Peña, entre otras compañeras.

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