Tomás Quintín Palma presenta por primera vez en Rosario La Violencia de la Ternura. Luego de casi diez años de funciones en todo el país y el exterior, la obra que creó y protagoniza, llegará al teatro El Círculo este viernes.

Tomás Quintín Palma estudió muchas carreras y no terminó ninguna. Hace radio, micros audiovisuales, escribe en distintos sitios, pone música, actúa y anima eventos públicos. Se define como un “hijo de Rosario” que sobrevive en Argentina “con muchos laburos distintos para llegar a fin de mes”. Algunas veces le va mejor que otras y puede darse “el lujo de ahorrar algo extra”.

El teatro se la agarró con él a poco de nacer. “Allá al comienzo de todo me dieron una nariz de payaso antes que la mamadera, después tuve que reelegir lo que hago, pero al comienzo fue una herencia que no decidí”, explica.

La Violencia de la Ternura es una historia profundamente rosarina, es la infancia de Quintín dentro de una familia de payasos, “donde la risa era trabajo, mandato y forma de vida”. En la escena se presenta un universo de pelucas, títeres gigantes de goma espuma y escenarios precarios, la misma escenografía de la vida del actor, donde hacer reír era prioridad y todo era una payasada permanente, sin lugar para hablar en serio.

La obra se define como un biodrama, un género teatral que pone en escena historias de vida reales de personas vivas explorando el límite entre realidad y ficción, utilizando el archivo personal y documentos. Tal como deja entrever la obra “un padre payaso puede cagarte la vida” porque no todo lo que provoca risa es liviano.

El humor siempre ocupó un lugar central en su familia, tanto que dejaba poco lugar para otros tonos de conversación. “Demasiado humor chorrrea por todos lados, a veces eso nos imposibilita decirnos las cosas más sencillas del mundo de manera honesta y sin vueltas”. La obra no es sólo una reflexión sobre sus propias vivencias sino que al producirla fue dando cuenta de cómo un artista puede construir un relato orgulloso de su propio entorno, compartir algo de la extrañeza que para él fue lo natural. “Si yo soy pibe y veo algo así en un escenario me sentiría feliz y sensible y emocionado de que exista algo así”, comenta.

Hace varios años que Tomás Quintín Palma vive entre Rosario y Buenos Aires. Se fue a vivir de lo que le gustaba. En 2016 escribió, dirigió y protagonizó Hasta Hacernos Fama, la historia de dos hermanos rosarinos obsesionados con pegarla en Capital que en parte responde a la pregunta sobre esa búsqueda artística y laboral. Sin embargo en todos los espacios en los que ha participado lleva a Rosario.

“Quintín es ese nombre artístico. Tomás es la persona, y mi persona es Rosario, extraña Rosario”. Por ahora labura en “Capital” y se siente “dividido en dos” y es algo que hace algo de ruido.

Hay una sensación de hito en el traer la obra que lo enorgullece y que es algo de su historia de vida a Rosario “Tiene que ir decantando todo pero claramente haya algo circular que está pasando, algo redondo”, ensaya.

La obra teatral comenzó “con una caja de fotos viejas, de recuerdos”. “Luego busqué adultos más talentosos que yo para que me ayudaran a plasmarla”. Así se rodeó de Toto Castiñeiras y diez amigos y amigas más. Su hermano y su padre participaron y su propia perspectiva se amplió. Para poder realizar una creación tan propia y de raíz íntima recibió gran ayuda de “amigos rosarinos que viven en Capital y entienden el corazón de las cosas”. “También amigos porteños que parecen rosarinos porque tienen barrio, calle, minimarket y les gusta el ketchup caliente”.

Pol Medina, amigo de toda la vida de Andy Chango es el responsable de hacer la música en vivo que la obra precisa, toca en vivo el piano y conjuntamente con Tomás ensayaron piezas para cada momento del show.

En esta presentación, la obra suma un momento incómodo y profundamente dramático: la presencia en escena de su padre, Marcelo Quintín Palma, atravesando junto a su hijo la misma historia. “Un cruce real donde, sobre el escenario, se expone todo lo que durante años se sostuvo en silencio”.

La Violencia de la Ternura nombra personajes emblemáticos de la cultura rosarina como Piripincho o Tito y Pelusa, “que forman parte de la historia familiar y del imaginario rosarino, y que emergen en el relato como símbolos de una herencia tan afectiva como compleja”.

Tomás Quintín Palma tiene humildes pretensiones, busca “tener plata” para sus “pequeños lujos cotidianos: sodas, vinos, yoga, alguna pilcha, taxis (que no le duelan en el bolsillo), las expensas y regalos para amigos”. “Apunto a que no me vean tan pelotudo, y si es pelotudo lo que hago que dé al menos la sensación de que allá en el fondo hay un pibe con una sensibilidad lúdica que no quiere cagarte la vida con lo que está haciendo”.

La función de La Violencia de la Ternura es este viernes 15 de mayo a las 21, en el Teatro El Círculo.

Más notas relacionadas
  • Siembra de tempestades

    Mala Semilla milita el hip hop y la música urbana desde mediados de los 90 pero su propues
  • La libertad colectiva

    Planeta X festeja 30 años con la tercera edición de un festival que celebra el amor y la a
  • El under era otra cosa

    Los sábados de noviembre se presenta Cenizas y diamantes en el cine público El Cairo (Sant
Más por Diego Roth
  • Se pone la 9

    La obra 9, dirigida por Tadeo Pettinari y protagonizada por Silvina Santandrea, estrenará
  • Un altar al músico peregrino

    Este domingo 26, desde las 19.30, Agustín Priotto volverá a la Lengua del juglar (Corrient
  • ¡¿Qué cobrás, payaso?!

    Ping Pong Clown estrena su espectáculo Fútbol. Un superclásico con relatores y publicidade
Más en Cultura

Dejá un comentario

Sugerencia

Elogios de Trump a Xi Jinping y advertencia china sobre Taiwan

El magnate está desde el miércoles en Pekín en la primera visita de un presidente estadoun