En el marco de 7 de julio, Día del Abogado Laboralista, Jorge Elizondo reflexiona sobre el desastroso efecto de la llamada reforma de modernización laboral y un tema del fondo de la historia: las horas de trabajo.
Este 7 de Julio se conmemora el día del abogado laboralista en homenaje a Norberto Centeno, letrado desaparecido en la trágicamente recordada como “La noche de las corbatas”. En ese marco, el abogado y docente de la UNR, Jorge Elizondo, analiza lo que dejó la reforma laboral y la situación de los trabajadores.
“Esto (por la Reforma Laboral) lo fueron preparando muy bien los escribas y los intelectuales para llamarlos de alguna manera, no sé si intelectuales o juristas, pero todos los que trabajan para las grandes corporaciones. No lo preparó el gobierno. A mí me hacen reír cuando me hablan de esas cosas. Si vos leés la ley 27.802, o sea, la llamada ley de modernización, eso lo prepararon en los grandes estudios de Buenos Aires, algunos de los cuales conozco, que responden a los grandes grupos económicos. Particularmente a uno, el grupo Techint, que por otra parte tiene el control de la Secretaría de Trabajo y contrariamente a lo que se piensa, como que eso implicaba que bueno, ya el Ministerio de Trabajo no iba a tener mucho que ver con estas cosas, que se liberalizaba todo, es todo lo contrario: se endurece más. Es decir, la autoridad del Ministerio de Trabajo es central, o de la actual Secretaría de Trabajo a cargo de Julio Cordero, hombre de Paolo Rocca, tiene más importancia. Este es el mismo tipo que decía «¿por qué vamos a reducir las jornadas de trabajo? ¿Qué van a hacer los trabajadores si dejan de trabajar?». Lo dijo sin ningún problema”, recordó Elizondo, entrevistado en Ahora más que nunca, por radio Aire Libre.
La jornada disponible
Elizondo subrayó de manera especial, el tema del tiempo de trabajo. “Hablamos mucho de lo salarial y obviamente que los salarios están por el piso, pero algún aumento salarial, algún sindicato consigue algo y se ponen contentos porque consiguen algo, un porcentaje determinado. Ahora, el tema de la jornada de trabajo es fundamental, pero se ha descuidado en el transcurso del tiempo. El problema es cuando se hace disponible lo que tiene que ser indisponible, cuando se hace disponible la jornada de trabajo. La limitación de la jornada de trabajo existió o se produjo como consecuencia de una lucha tremenda, sangrienta que duró desde el siglo pasado, desde el siglo XIX, porque empezó un poquito antes, pongamos desde 1880 en adelante. Y costó sangre, mucha sangre. No solo los mártires de Chicago, hubo muchos muertos en las movilizaciones y todavía hoy estamos con esa lucha. La Semana Trágica, lo de la Patagonia Rebelde, lo que tuvimos aquí en el norte de Santa Fe, no olvidemos también. Bueno, las peores derrotas se producen cuando las organizaciones obreras aceptan esta propuesta de la burguesía: hacer disponible lo que es indisponible. El derecho del trabajo surgió a través de normas imperativas que se imponen desde el Estado a las patronales limitando su poder y a los propios trabajadores también, no a través de la negociación entre trabajadores y empresarios”, señaló el letrado.
“En nuestro país, durante los 90, se firmaron convenios en los que se disponen del tiempo de trabajo siempre en un sentido favorable a los intereses de las patronales. Por eso digo, todo esto no es nuevo, ya existía esto en lugar de reducirse la jornada de trabajo como corresponde, dado el avance técnico, dado lo que pasa en otros países aún bajo regímenes capitalistas donde se ha reducido la jornada a 40 horas. En Alemania, por ejemplo, 32 horas en los metalúrgicos, 35 horas en Francia. Bueno, hay muchas formas de resolver para la burguesía este tema que es aumentar los ritmos de producción, ¿no?, aunque esa es otra cuestión. Acá ni siquiera se redujo la jornada de trabajo desde 1929”, destacó Elizondo.
“En el gobierno anterior tampoco le dieron demasiada importancia al tema. Hubo dos o tres proyectos, bueno, uno de (Hugo) Yaski, otro de una compañera de la bancaria, muy buen proyecto, y hubo otro más que no recuerdo, pero ninguno se trató”, resaltó.
Sobre la situación actual del movimiento obrero se mostró preocupado. “Yo creo que acá registramos con claridad lo que está ocurriendo, y diría que hay conciencia de la gravedad de la situación, pero no todos lo analizan de la misma forma, ni analizan sus verdaderas causas. Más allá del reagrupamiento de los sectores más combativos, de la CGT y ambas CTA, aún no observamos la existencia de un programa mínimo y un plan de acción contra la política oficial”.
El Día del Abogado Laboralista recuerda a Norberto Centeno, quien en 1973, dirigió al grupo de abogados que redactó la Ley de Contrato de Trabajo, que reconoce una concepción humanista del trabajo. El 7 de julio de 1977, Centeno fue secuestrado en Mar del Plata, casi en simultáneo con varios abogados más, en lo que se recordará como “La Noche de las Corbatas”. Su cuerpo apareció días después, cruelmente torturado, en unos acantilados.
Utraactividad
“Fijaron un plazo, un plazo de dos años a los fines de que las partes lleguen a algún acuerdo para reemplazar esos viejos convenios ultraactivos. Porque la mayor parte de los convenios favorables a los trabajadores, algunos son del 75, hay muchos de la década del 80, hay algunos del 90 que son más, digamos, que se atienen más al criterio este de hacer disponible lo indisponible. Bueno, esto tiene que ver con la época justamente con el menemismo. Pero el golpe final a la ultraactividad lo dan con la ley 27.802 llamada Ley de Modernización Laboral que establece un plazo de un año, un plazo de un año, para que los convenios que están en vigencia por la ultraactividad sean reemplazados por nuevos convenios. Para Elizondo esto es “absolutamente inconstitucional”. “La inconstitucionalidad está en la ley misma”, sintetizó.


