

Si algo faltaba para que los piratas somalíes despierten la adhesión de los espíritus piratas como ellos que aún pululan por el mundo es que un general yanqui los vincule con Al Qaeda y los sume definitivamente a las filas del eje del mal. Otro aliciente para encariñarse con los personajes fue un título de La Capital de hace unos días: “Los piratas somalíes viven como reyes con las pingües ganancias de sus pillajes”.
Pero lo de la vinculación con las huestes del bueno de Osama Bin Laden –según afirmó el comandante militar estadounidense para África, general William Ward– es el corolario de la hermosa fama adquirida por los hermanos somalíes.
Ward reconoció que no tiene forma de comprobarlo, pero no importa: que nunca la verdad se interponga entre la prensa y una historia tan buena como esta.
Además, no es que Ward no dijo nada: “Podemos especular y yo creo en ello (que los piratas somalíes son socios de Osama), aunque personalmente no tengo ninguna prueba", dijo.
En tanto, indica un cable de Telam, los modernos corsarios africanos secuestraron este martes otro buque de carga pese a la presencia de fuerzas navales internacionales.
En la era de los radares y los satélites, los quías se las arreglan para piratear a lo bestia, y uno se imagina la carcajada infernal de Morgan.
El comandante Ward dijo que no sólo él, sino el gobierno de Estados Unidos mismo, está preocupado por un posible vínculo entre los piratas somalíes secuestradores de barcos y "grupos terroristas como Al Qaeda".
En una rueda de prensa ofrecida este martes en Kenia, Ward afirmó que la comunidad internacional sigue "muy seriamente" el problema de la piratería, y que se trata de una cuestión compleja que requiere "una acción amplia y colectiva". ¿El nuevo narcotráfico?
"Los océanos son muy grandes y no sé si habrá nunca barcos suficientes para tener cobertura de todo un océano", añadió don Ward.
Y siguió con que el deterioro de la situación en Somalia forma parte del problema y dijo que contempla el papel de las fuerzas estadounidenses en el marco de una respuesta internacional coordinada para abordar la piratería. O sea: los norteamericanos encontraron en lo de los piratas otra buena excusa para justificar sus aventuras por el mundo.
En cuanto a la pirateada de este martes, la nave capturada es un barco yemenita llamado MV Amani del que no se tenían noticias desde hace cuatro días, por lo que no se sabe a ciencia cierta cuándo fue apresado, dijo Andrew Mwangura, director del East African Seafarers Assistance Programme. Así que a esta altura, los piratas ya deben estar en el sauna, tomando champán con el capo de Osama.