
El afamado conductor radial Raúl Bigote Acosta manifestó este martes su desprecio rotundo hacia las mujeres al decir que “sólo sirven para fifar, tener hijos, amamantar y lavar los platos”, en su programa La mañana rosarina que se transmite por la emisora cerealista LT3.
Cual si fuera una charla de bar, cita a la que acaso faltaran Gerardo Sofovich y Chiche Gelblung como paradigmas del troglodismo mediático argento, el misógino conductor rosarino Raúl Bigote Acosta se despachó en su programa matutino diciendo a sus anchas que “las mujeres no sirven para nada”, salvo “para fifar, tener hijos y cocinar, todos verbos, para qué más”.
El desafortunado comentario surgió a raíz de que una de sus compañeras de piso, la locutora María Fernanda Reyes lo interpelara preguntándole si por ser mujeres eran menos. A esto, el conductor de prominentes bigotes y escaso sentido común le respondió con el tristemente célebre apotegma del machismo más elemental y primitivo: “Las mujeres sólo sirven para cocinar, planchar”, etc.
Tras denigrar no sólo a sus compañeras mujeres, sino a la audiencia toda (incluyendo a los hombres que la componen) el señor de pocas ideas cambió rápidamente de tema: “Bueno, volvamos a lo importante, hablemos de fútbol”.
Desbaratar la mala costumbre de considerar a la mujer como blanco natural de la agresión fisica y simbólica es un ejercicio ético que debería empezar por los sujetos que se desempeñan en medios masivos de comunicación, o al menos éstos deberían ser los primeros en ser repudiados, cuando con total impunidad y haciendo abuso del poder que ejercen, exclaman barbaridades sexistas como en el caso de Acosta.
A pocas horas de celebrarse el Día Internacional por la No Violencia contra la Mujer, vale considerar que la responsabilidad que les cabe a los comunicadores como sujetos que construyen sentido, es muy grande a la hora de desandar los caminos de la desigualdad y la discriminación.
Foto: Juan Mascardi