El hueco de la carencia de obras destinadas a proveer soluciones de largo plazo a las crecidas de las lagunas del sur santafesino se rellenó esta semana con pirotecnia verbal entre funcionarios de Nación y provincia, cuyas olas sólo agitan los temores de quienes sufren las subidas de las lagunas de Melincué y La Picasa. La primera se encuentra por encima del nivel del pueblo que dependía de la reconstrucción de un terraplén que, por ahora, impide el ingreso masivo del agua a la comuna ubicada sobre la ruta provincial 90. Sobre la ruta nacional 7 había, el viernes 28 cuando se realizó esta nota, más de 30 centímetros de agua de La Picasa, cuya alternativa de drenaje mediante un canal aliviador hacia la zona de Junín fue rechazada por el gobierno bonaerense.

El presidente comunal de Melincué, Gabriel Rébora, consideró que la situación es “crítica y desesperante” para los 2.500 habitantes de ese pueblo del sur santafesino, ubicado a un lago del ojo de agua que habitualmente se utiliza con fines turísticos y creativos.

El presidente del comité de cuenta de La Picasa, Juan Carlos Duhalde, dio a el eslabón que la laguna creció “en los últimos quince días unos 25 centímetros” y que esperan, si sigue el buen tiempo, que en cuatro o cinco días comience a “mermar el ingreso” de agua. “Pero estamos siempre a las expectativas de si llega otra lluvia”, señaló.

No hagan olas

En medio de ambas crecidas, funcionarios de los gobiernos nacional y provincial agitaron las aguas. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo durante su informe periódico al Senado de la Nación que la carencia de obras hidráulicas en Santa Fe es consecuencia de la falta de proyectos presentados por la provincia.

Peña sostuvo ante una consulta del senador justicialista Omar Perotti, sobre la marcha de las obras para prevenir inundaciones, que “después de muchos años de gestión del mismo sector político” en Santa Fe “las obras estructurales no han sido ni hechas ni diseñadas y es una provincia muy rica en recursos”. En su exposición agregó que en muchos casos las provincias solicitan recursos para obras hídricas pero “cuando les pedimos el proyecto para esos trabajos, no está”. “En particular –redondeó Peña en el Senado- es una objeción que le hicimos al gobernador de Santa Fe”.

La réplica provincial llegó ese mismo día, el martes 25, y continuó al siguiente. El gobernador Miguel Lifschitz dijo que su gestión invierte tres mil millones de pesos en obras hídricas, la mayor cantidad de recursos destinada al asunto “en cuarenta años”. Detalló que en 16 meses de gestión lleva puestas en marcha “más de 100 obras de hidráulica en distintos puntos de la provincia” y redujo las palabras del jefe de Gabinete al señalar que “en años electorales siempre se agudizan los cuestionamientos de un lado y de otro”. Pero minimizó la cuestión: “Es parte del folclore de las campañas electorales”. Un día después, el subsecretario de Asuntos Hídricos de la Nación, Pablo Bereciartúa, precisó que de Santa Fe “hemos recibido ideas de proyectos muy sintéticas, es decir, bosquejos”.

“Hace tres semanas hemos recibido la documentación técnica para un proyecto que es una defensa para inundaciones del Barrio Los Ciruelos y un puente sobre el arroyo Constitución y la ruta provincial 21, que es una obra de unos 100 millones de pesos y que Nación ha decidido financiar”, señaló Bereciartúa.

En ese sentido, el subsecretario reclamó que el Gobierno provincial presente la documentación de otros cinco proyectos que en su momento había acercado a la Nación y recalcó que “la prioridad que ha fijado el presidente Mauricio Macri es trabajar de manera conjunta para sacar adelante estas iniciativas”. Bosquejos o proyectos terminados, lo cierto es que las obras no se realizan.

Como reveló el eslabón en su edición del 19 de enero pasado –tras las inundaciones que afectaron a 70 localidades del sur provincial- durante 2016 la Unidad de Coordinación de Fideicomisos de Infraestructura (Ucofin) –que maneja el Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica– no ejecutó una sola obra en Santa Fe.

La planilla correspondiente a “Obras hídricas financiadas” muestra las tres últimas realizadas, en 2015. De acuerdo a las planillas de “ingresos” del Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica, en 2016 la cuenta recibió 3.258 millones de pesos, provenientes de impuestos que se pagan en la compra de combustible. De esos recursos, el gobierno invirtió en obras hídricas el año pasado 1.110 millones, distribuidos en 607 millones correspondientes a “Monto abonado a provincias y municipios” y otros 502 millones al ítem “Obras” del Plan Federal de Control de Inundaciones.

Un dato llamativo que se desprende de las planillas –no sólo achacable al gobierno de Cambiemos, puesto que el Fondo existe desde 2002– es que los dineros depositados en la cuenta del Banco de la Nación Argentina y no invertidos en obras, rindieron intereses en colocaciones financieras. De ese modo, el Fondo obtuvo “Intereses ganados” en 2016 por 161 millones de pesos aproximadamente. Aunque no se aclara si se trató de plazos fijos o de otro tipo de inversión financiera.

Sin acuerdo

La laguna La Picasa, ubicada en el sudoeste de Santa Fe cerca de las localidades de Aarón Castellanos y Diego de Alvear –pero que también ocupa territorio bonaerense y su cuenca abarca un extremo de Córdoba- había crecido, hasta el viernes, unos 35 centímetros sobre la ruta nacional 7, que la cruza. Desde unos 45 días el tránsito está cortado por esa vía, que llega hasta Mendoza y de allí permite el paso a Chile. Lo mismo ocurre con el ferrocarril, cuyo nivel está unos centímetros más elevado que el de la ruta, pero igualmente bajo el agua.

“Está creciendo un centímetro por día, y va a seguir creciendo porque está toda la cuenca (conformada por infinidad de lagunas y bañados) llena”, dijo a el eslabón, Duhalde, presidente del comité de cuenta de ese ojo de agua. Según Duhalde, la laguna creció 25 centímetros en los últimos quince días y recién en unas cinco jornadas podría mermar su subida, si el sol le gana a las nubes en el cielo.

La empresa concesionaria de la ruta 7 y Vialidad nacional descargaron unos mil camiones con 35 toneladas de piedra sobre el terraplén de la ruta, para apuntalarla.“Esto le dio base a la ruta, le dio sustento, a pesar de estar abajo del agua la ruta todavía está sana, existen posibilidades de recuperarla”, añadió el productor agropecuario. Sin embargo, dijo que el mayor riesgo consiste en que la laguna “rebalse”. Para eso, precisó, debería crecer unos 45 centímetros más, medida que podría alcanzarse con nuevas lluvias en las dos próximas semanas.

La solución definitiva al recurrente crecimiento de La Picasa no es fácil de alcanzar. No por cuestiones técnicas, sino porque implica el aval de tres provincias reunidas en un mismo comité de cuenca, del que también participa el gobierno nacional.

La semana pasada trascendió que Buenos Aires había dado su acuerdo para la construcción de un canal aliviador por gravedad desde Santa Fe hacia la zona de Junín, en el norte bonaerense. Se trata de un proyecto avalado por nuestra provincia, el Instituto Nacional del Agua (INA) y Asuntos Hídricos de la Nación, según dijo Duhalde.

Sin embargo, el subsecretario de infraestructura hidráulica bonaerense, Rodrigo Silvosa, lo desmintió el miércoles. “Hoy la provincia de Buenos Aires no tiene capacidad para almacenar más agua, eso es algo que ya hemos planteado y expuesto con claridad al comité interprovincial el viernes pasado. Con lo cual, hoy Buenos Aires no está en condiciones de recibir más agua de otras provincias en estos momentos y mucho menos desde la provincia de Santa Fe”, afirmó. Una reunión del comité de cuenca del río Salado (Buenos Aires) presidida por el intendente de Junín rechazó la propuesta.

Para Duhalde, el canal que propone Santa Fe “protege más a Buenos Aires que a Santa Fe, porque si se hace la obra el agua sale lenta y ordenada”. En cambio, “si no se hace nada y rebalsa, va a salir la misma cantidad que entra y van a tener un desastre”, agregó, ya que el agua escurre hacia Junín.

Se trata de un canal de 6.500 metros, de los cuales se llevan construidos mil. El proyecto prevé “dos o tres puentes limitadores, y por el otro lado tiene una compuerta”, precisó el presidente del comité de cuenca de La Picasa. Y completó: “Que la llave de la compuerta la tenga Buenos Aires, para que la abra cuando necesita agua y la cierre cuando sea necesario”.

Despoblado

La otra laguna que inquieta al sur de Santa Fe, por su crecimiento, es la de Melincué.

Desde hace semanas permanece interrumpida al tránsito la ruta provincial 90 por el desborde. Hubo seis evacuados en el casco urbano de la localidad, que se protege con un terraplén, que está siendo reconstruido porque una gestión anterior tiró abajo el que se había levantado como contención para posibles crecidas de la laguna.

El presidente comunal, Rébora, recordó estos días que, en los años 60, Melincué tenía unos seis mil habitantes, que ahora se redujeron a dos mil quinientos.  “Porque la laguna se llevó más de medio pueblo”, dijo. El proyecto que la comuna considera como solución definitiva, o al menos a largo plazo, consiste en la construcción de un canal que drene el agua por desnivel. Según Rébora, no es una obra costosa. Sin embargo, no se hizo “en 50 años”.

“Estamos en un punto donde no hay más tiempo para esperar, hacer diagnósticos, recorrer las vías burocráticas. El pueblo se está por inundar”, planteó el presidente comunal.

“Venimos reclamando administrativamente y en los medios desde hace cinco años el canal por nivel, la ampliación de las bombas; un terraplén que garantizara la seguridad del pueblo”, enumeró acerca de las posibles soluciones. Sin embargo, dijo decepcionado, “nunca nos escucharon. Y fuimos respetuosos de los pasos que la provincia nos planteó. Ya no hay más tiempo. El pueblo se inunda”.

Fuente: El Eslabón

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