Cuando salga esta nota las mujeres de nuestro movimiento se estarán encontrando en una “Asamblea de Mujeres”, muchxs se preguntarán ¿qué significa? ¿Qué hacen ahí? Nosotras podemos responder e invitar a encontrarnos con otras y porqué no con otrxs. Este 2018 nos ha encontrado sin descanso en nuestros barrios, en nuestros territorios tratando de sobrevivir y contener el hambre de los nuestrxs, nos ha encontrado defendiendo conquistas y exigiendo la ampliación de nuestros derechos. Hemos aprendido en este recorrido que la unidad no puede ser una consigna vacía, y junto con otras nos hemos forjado en la construcción de un nuevo Paro Internacional de Mujeres.

¿Qué quiere decir que las mujeres paren? En la realidad cotidiana de las mujeres el solo hecho de acudir a una asamblea o a una marcha significa frenar la producción y reproducción de las tareas cotidianas que recaen sistemáticamente en nosotras, “las tareas de cuidado”. También significa dejar de buscar el mango para bancar la subsistencia de nuestras familias.

Frente a una realidad que golpea todos los días de las maneras más crueles, el movimiento de mujeres no para de crecer, de sumar nuevas actrices sindicales, barriales, sociales y políticas, y de permear generaciones y clases como si estas no existieran o mejor dicho como si los reclamos específicos que cada una aporta pudieran ser englobados en una gran consigna: “Si nuestras vidas no valen, nosotras paramos”. Por su puesto que esta heterogeneidad por demás positiva, no está libre de tensiones, sobre todo en una coyuntura atravesada por la necesidad de erosionar al macrismo en el terreno político, social y cultural.

Este 8 de marzo vamos a denunciar la violencia contra las mujeres que se traduce en una situación económica desigual, porque el ajuste también “tiene perspectiva de género” por la negativa y se llama “feminización de la pobreza”. En nuestros barrios se suman la falta de acceso a la justicia, la ausencia de educación sexual integral, los abortos clandestinos. Pero también este 8 de marzo significa un paso más en la gigante historia del movimiento de mujeres y feminista. Un paso con los pies firmes sobre la tierra que caminamos todos los días juntas.

Es necesario y urgente que sigamos ese camino, que lo construyamos con nuestras “nuevas” demandas y que podamos impregnarlo todo y a todos; porque en el terreno de las luchas y las reivindicaciones no hay necesidades urgentes y secundarias, porque la unidad debe ser forjada al calor de la luchas, porque la unidad es con nosotras. Para nosotras debatir nuestras demandas, necesidades y deseos es construir otra forma de hacer política y con ella poder pensar mejor nuestro movimiento y lxs sujetxs que conviven en él. Porque construir feminismo popular no está escindido de poder mejorar nuestras condiciones de vida; todo lo contrario, pensar en poder llevar adelante las grandes luchas que tenemos por delante en el terreno laboral, educativo, cultural necesita indispensablemente del movimiento de mujeres empoderado y aportando allí donde se encuentre.

 

* Integrante del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE-Ctep).

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