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En una jornada histórica, los ex directivos de la empresa Ford, Pedro Muller y Héctor Sibila, fueron condenados a penas de diez y doce años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos en la planta de la localidad de Pacheco, durante la dictadura cívico militar. El ex militar Santiago Riveros recibió una condena de 15 años por los mismos hechos.

La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín. La audiencia estuvo desbordada de sobrevivientes, familiares de víctimas y organizaciones de derechos humanos, quienes celebraron que hayan sido condenados representantes de la «pata civil» del terrorismo de Estado.

Müller (85 años) recibió una sentencia por privaciones ilegales de la libertad cometidos por abuso funcional agravado por el empleo de violencia y amenazas, y por los mismos cargos resultó condenado Sibila (90 años) a doce años.

Por su parte, el ex general del Ejército Riveros fue condenado a 15 años de prisión e inhabilitación absoluta por “allanamientos ilegales, privaciones ilegales de la libertad cometidos por abuso funcional, agravadas por el empleo de violencia y amenazas y tormentos agravados”.

El Tribunal, integrado por los magistrados Osvaldo Facciano, Mario Gambacorta y Eugenio Martínez Ferraro, dispuso que los condenados cumplan sus penas en institutos del Servicio Penitenciario Federal cuando las condenas queden firmes en las instancias de apelación.

Los dos directivos de la empresa seguirán en libertad pero Riveros, quien al momento de los hechos era director de Institutos Militares y de quien dependía la guarnición Campo de Mayo, permanecerá detenido en función de otras condenas que tiene por otros delitos de lesa humanidad.

En su sentencia, los jueces reafirmaron el carácter imprescriptible de los delitos que se juzgaron y rechazaron a lo largo del proceso todos los planteos de nulidad presentados por la defensa de los acusados.

Durante este juicio se investigó el secuestro de 24 obreros de la planta Ford de General Pacheco, donde se constató en la instrucción que funcionó un centro de torturas durante la última dictadura.

Los sobrevivientes Carlos Propato, Pedro Troiani y otros obreros, querellantes a su vez en la causa, estuvieron presentes durante la lectura de la sentencia en los tribunales federales de la localidad bonaerense de San Martín. Fueron acompañados por Nora Cortiñas, referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y la nieta restituida María Victoria Moyano, entre otras personalidades de los organismos de derechos humanos.

Según se informó en la web de la Radio La Imposible, que realizó una pormenorizada cobertura de la causa, el caso de la empresa Ford «es un ejemplo del accionar cívico-militar del terrorismo de Estado de la última dictadura genocida». «Con el Golpe del 24 de marzo de 1976, fue militarizada la Planta de Pacheco, Provincia de Buenos Aires. La automotriz quedó al mando de militares y civiles, quienes instalaron el terror en un lugar en el que había más de 7.000 trabajadores», consignó la crónica de La Imposible.

«Uno de los principales objetivos de la represión en la empresa fue el disciplinamiento de los trabajadores organizados», señaló la nota del medio porteño que funciona en la Casa de Hijos ubicada en la ex Esma. Y agregó: «Por eso, los principales perseguidos fueron los delegados de la Comisión Interna de SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor de la República Argentina). Así, los trabajadores de Ford pasaron a ser las víctimas de la propia empresa».

De acuerdo a la reconstrucción del caso, a un grupo de trabajadores lo secuestraron dentro de la planta de Pacheco y lo torturaron en el quincho del campo de deportes de la automotriz, mientras que a otro grupo lo secuestraron en sus casas. «Las víctimas fueron trasladadas a las comisarías de Tigre e Ingeniero Maschwitz, donde permanecieron en cautiverio como detenidos-desaparecidos por más de 40 días. Luego fueron puestas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en diferentes unidades penitenciarias, como las de Devoto, La Plata y Sierra Chica», reseña La Imposible. “Pasamos a ser una lista de desaparecidos. Aparecimos en una comisaría tomada por el Ejército. Ahí iba gente de todo el cordón industrial de la zona norte”, contó en La Imposible Pedro Troiani, ex delegado y sobreviviente.

Tras cuatro décadas y luego de 15 años de instrucción de la causa y dos postergaciones del juicio, en diciembre de 2017 comenzó el debate oral y público para juzgar a dos civiles de la empresa y a un ex militar por su responsabilidad en la zona. Finalmente este martes se conoció la sentencia.

Fuentes: La Imposible/Télam

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