En 2018, el modelo económico hizo que alrededor de 40 mil rosarinos dejen de lado la cobertura de medicina prepaga o perdieran su obra social tras haber quedado desocupados, siendo recibidos por el sistema público de salud.

El encargado de revelar el dato fue el propio secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, quien explicó los alcances de la crisis económica y cómo ésta afectó durante el año que acaba de concluir en la vida cotidiana de miles de rosarinas y rosarinos que dejaron la medicina privada por no poder seguir pagando la cuota mensual o bien por haber perdido sus empleos.

El funcionario confirmó que “al menos 40.000 rosarinos abrieron historias clínicas en centro de salud y hospitales públicos provenientes de empresas de medicina prepaga, a las que abandonaron por no poder seguir pagando la cuota mensual o por haber perdido sus empleos”.

Caruana agregó: “Fue un incremento que se mantuvo en forma sostenida. Se trata de la incorporación de familias o individuos al sector público, por diferentes motivos, pero particularmente por la pérdida del trabajo y el reacomodamiento de la economía familiar que obliga la crisis”.

El secretario explicó que esta situación se revela en “un mayor retiro de medicación crónica, para la diabetes, la hipertensión y las cardiopatías crónicas”.

En diálogo con la emisora La Ocho, el funcionario planteó un escenario preocupante respecto de la atención médica en la ciudad: “Un importante porcentaje de historias clínicas abiertas son de personas que antes tenían obra social pero por perder el trabajo pierden la cobertura y se incorporan totalmente al sistema”.

En esa línea, un estudio del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso) difundido en noviembre indica que la tasa de desocupación en Rosario aumentó de 9,77 por ciento a 13,89 por ciento en el tercer trimestre del año, mientras que la tasa de subocupación llegó al 13,27 por ciento.

En concreto, esa estadística indica que de junio a setiembre de 2018 había en Rosario casi 70 mil personas sin trabajo y en su búsqueda, es decir, 23.187 personas más que en el mismo período del año anterior.

«Esto no se explica solo por la destrucción de puestos de trabajo, sino también por hogares donde no alcanzan los ingresos y otros miembros de ese hogar salen a buscar empleo», indicó el informe del Ceso.

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