«Roger Federer VS. Juan Martín Del Potro» (CC BY 2.0) | Imagen: Tigre Municipio

Fin a la temporada en la tierra batida, comienzo de la de hierba. El tenista de Tandil se ha mostrado optimista con el cambio de superficie en la presente temporada. Tenista de saque potente y de gran envergadura y movilidad en la red, el perfil de la pista verde potencia estas virtudes. El argentino es, además, un admirador confeso de esta superficie y está deseando entrar en contacto con la misma para poner de manifiesto la mejoría que ha experimentado en los últimos tiempos, al haber dejado en el olvido la rotura de rótula que sufrió en 2018.

Llegó la hora de la verdad para Juan Martín del Potro en 2019. Después de ausentarse del Open de Australia para culminar el proceso de recuperación de una última lesión y asomar la cabeza por la tierra batida, Del Potro encara con mucha motivación el paso del polvo al césped. Hablamos de una transición que le resulta favorecedora por las características de la pista, una construida a la medida de los tenistas grandes, sacadores y con juego de red como él. Durante el contacto con el tapete marrón, el argentino no levantó ningún trofeo, pero sí el ánimo de sus fans con actuaciones muy destacables. Sin ir más lejos, en el Masters de Roma alcanzó los cuartos de final y puso contra las cuerdas a Novak Djokovic, aunque el serbio terminó por apuntarse el triunfo. En recientes declaraciones, Del Potro dijo convencido que se ve de nuevo capacitado para inclinar la balanza de su lado en choques contra oponentes de la talla de Nole, al que en el pasado ha superado en cuatro ocasiones según datos oficiales de la ATP.

Queen’s, primera parada en hierba

«Juan Martin Del Potro» (CC BY-SA 2.0) | Imagen: Carine06

El contacto con el verde comenzará para Del Potro en el torneo de Queen’s, el mismo del que su compatriota David Nalvandian figura como subcampeón de la edición de 2012. Con Marin Cilic como máximo rival por el título en las cuotas de tenis de Betfair, tendrá una buena oportunidad para coger más sensaciones antes de trasladarse hasta las instalaciones del All England Tennis Club, en donde desemboca el sendero verde del tenis anualmente. En el grande de los grandes por excelencia, el que fuera número tres y ahora 12 del mundo, ofreció más de una batalla para el recuerdo. Cierto que ninguna equiparable a la de 2013 en semifinales. Aquel año, Del Potro avanzó hasta la penúltima ronda y también entonces se topó con Djokovic, quien le privó de su primera final londinense por un set. Y es que aquel partido se definió en el quinto y último por un 6-3 favorable para el actual líder de la ATP, después de una oda conjunta al tenis. Desde entonces, los contratiempos le han impedido acudir a dos ediciones (2014 y 2015), para después empalmar tres presencias seguidas con unos cuartos, en 2018, como resultado más destacable en la función de Wimbledon.

En resumen, Del Potro encontró sensaciones en los torneos de tierra batida y ahora quiere plasmar esa mejoría en los campeonatos de hierba, especialmente en Wimbledon. Su juego se adapta como anillo al dedo al verde.

 

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