Pasan cosas raras en los cielos de la llanura pampeana. Al menos eso es lo que indica José, el personaje principal de Platillos Volantes, el nuevo texto de la colección Tarumba de la editorial Libros Silvestres y Taller Capitana. Por ejemplo, a veces, José ve manchones en el firmamento, bandadas de pájaros que flotan, o luces brillantes sobre las copas de los árboles. Sin embargo nadie a su alrededor parece advertir el fenómeno, y para no pasar por loco, José no dice nada. Pero se pone a investigar más de cerca el asunto, y para eso cuenta con la ayuda desinteresada (o desprejuiciada) de sus pequeñas hijas. ¿Cuántas veces vimos cosas allá arriba que no  pudimos explicar? Eso que se escapa más rápido que un pestañeo. ¿Cuántas veces comentamos esas visiones ante la mirada incrédula de los que estaban distraídos? ¿Qué cosas hay que ver para creer? ¿Es necesario ver?

Son un montón las preguntas que nos hacemos cuando miramos el cielo, o después de leer este cuento, que es más o menos lo mismo, aunque desde esta columna recomendamos hacer las dos cosas. “Cuando escribí Platillos volantes seguí desarrollando la idea y terminé una novela corta sobre ovnis que estoy presentando a los concursos. La idea de los ovnis me interesó desde chico. En San Nicolás fui a ver a Fabio Zerpa al Teatro Municipal, con un compañero de la escuela”, explicó Diego Colomba (San Nicolás, 1972), sobre el cuento que escribió para la colección.

Sobre la historia, el poeta y escritor, añade: “Se mezcla con mis problemas de estrabismo y los ejercicios para los que me tapaban un ojo durante el día, y con mi viejo, que era tuerto desde niño. Me operaron de los ojos a los cuatro años. Todo eso influyó seguramente en mi fascinación por lo visible y lo invisible, que reverbera seguramente en el relato, más allá de los resultados”.

Colomba tiene muchos libros publicados de poesía y de ensayos, pero libros para el público juvenil solo dos: Chispero, que son poemas acompañados por las ilustraciones de Laura Oriato (Libros Silvestres, 2017) y ahora, Platillos, en una gran dupla con Melisa Lovera, a cargo de los dibujos. “Son ilustraciones digitales, y elegí el negro y rojo para representar una especie de realidad descolorida que se tiñe y mezcla con el relato fantástico de un padre con dudosas percepciones”, comentó Lovera, sobre el modo en que acompaña y refuerza la atmósfera del cuento.

“El relato me resultó muy divertido, cuestionador sobre la figura tradicional del padre como portador de verdad” reflexionó. Lovera, que es animadora, fondista y diseñadora de color para animaciones en el estudio Sr. Manduví, valoró que la serie Tarumba apueste a la técnica de la risografía, y a relatos “para infancias libres y desprejuiciadas, con temáticas actuales y tintes locales, en las que los lectores puedan sentirse representados”.

Junto a Gato enojado no caza ratones, Gerarda, la mutante y MALDELMEIL, Platillos Volantes integra la serie Tarumba de relatos escritos e ilustrados por artistas locales y del mundo, destinados a niñas y niños de cero a noventa y nueve mil años. Todos se pueden adquirir con compra opcional  junto a el eslabón en los kioscos de diarios y revistas de la ciudad. También se pueden solicitar escribiendo a eleslabón@eleslabon.com.ar.

 

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