Día Mundial de la Paz

 

1) El 21 de Septiembre como Día Internacional para la Paz fue establecido en 1981 por la ONU (resolución 36/67 de la Asamblea General) y se conmemora a partir de 1982.

En 2001, la Asamblea General (por resolución 55/282) establece el 21 de septiembre como Día de Cesación del Fuego y la No Violencia.

El 19 de diciembre de 2016, la Asamblea General de la Naciones Unidas aprobó reconocer el Derecho Humano a la Paz, como parte de la tercera generación: los denominados “derechos de solidaridad”.

En el Artículo 1ro. se declara: “Toda persona tiene derecho a disfrutar de la paz de tal manera que se promuevan y protejan todos los derechos humanos y se alcance plenamente el desarrollo”.

Coincide en su espíritu con el concepto de paz, como lo dice la Unesco: “…Es incompatible con la desnutrición, con la miseria o con la negación del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos… Sólo puede ser duradera una paz justa que se funde en el respeto de los derechos humanos”.

2) Muchas regiones del planeta viven hoy circunstancias traumáticas para cientos de millones de seres humanos.

A la guerra en Siria, Irak, Yemen, Palestina y otras regiones del Cercano Oriente se ha agregado la nueva situación generada en Afganistán, con motivo de la retirada de las tropas militares de EEUU y el regreso al poder de los Talibanes.

Difícilmente se podrá concretar un desarrollo que posibilite para el pueblo afgano una vida que permita el respeto pleno de los Derechos Humanos Fundamentales.

La comunidad internacional, con las Naciones Unidas y sus instituciones a la cabeza, deberá actuar con mesura, amplitud e importantes recursos, para alentar un proceso que será difícil, pero impostergable, de transformaciones.

Seguimos viendo la trágica marcha de niños, mujeres y hombres huyendo de la guerra y el hambre, muchos de ellos dejando su vida por el camino. La extrema pobreza y la violencia en África son los síntomas más notables del tremendo momento que se vive. La tragedia del Mediterráneo, con miles de ahogados, tratando de llegar a las costas europeas. Las durísimas circunstancias de la migración de centroamericanos a los Estados Unidos, y la migración entre países del continente americano, son las expresiones más cercanas de nuestra región.

Por otra parte, 160 millones de menores de 18 años trabajan en el planeta, algunos en condiciones parecidas a la esclavitud, que impiden un desarrollo y educación normal. La información sobre 821 millones de personas que pasan hambre en el mundo, cifra que viene creciendo desde hace tres años, es vergonzosa.

3) Mientras tanto las grandes potencias mundiales siguen impulsando una creciente carrera armamentista, que supera cada año y que lleva a todas partes del mundo las armas con que se impulsan guerras, conflictos violentos.

El costo de la carrera armamentista, en 2018, llegó a la cifra de 1,82 billones de dólares, y continúa creciendo. En 2019 alcanzó 1,9 billones, y a pesar de la pandemia se acercó a los 2 billones el año pasado 2020.

Los cinco países con mayor gasto tienen el siguiente porcentaje sobre el total mundial: EEUU 35%, China 14%, India  3,7%, Rusia  3,4%, Arabia Saudita  3,2%. EEUU y Rusia son poseedores de casi el 90 % del arsenal nuclear en el mundo.

En lugar de armas hay que invertir en las necesidades de la gente. Por otra parte, continúa el creciente deterioro de nuestro planeta. Más allá de acuerdos y promesas en Río en 2012 y en París en 2015 de la comunidad mundial, sigue sin desarrollarse una acción real en favor del desarrollo sostenible, que es esencial para la vida de los más pobres y de toda la humanidad.

La actual situación de pandemia nos obliga a señalar que esos recursos de la carrera armamentista deben utilizarse en procurar abatirla, mediante la investigación y la creación de medicamentos y vacunas, que salven millones de vidas y eviten el aumento de la pobreza en el mundo.

4) Finalmente, alentamos un cambio de postura fundamental en el concepto de seguridad.

Las grandes potencias, poseedoras de las armas, desarrollan un concepto de Seguridad Nacional que intenta justificar su postura armamentista, para defenderse de las agresiones de otros países, y prever que otros golpeen primero. Debemos cambiarlo por el de Seguridad Humana, que se aplica a todas las naciones y pueblos del mundo.

Como lo expresan el Global Security Institute y otras organizaciones que luchan por la Paz, el concepto de seguridad se basa en un enfoque sostenible, más realista, la Seguridad Humana, que prioriza la educación, la salud, el empleo, la sostenibilidad, el desarrollo, protegiendo el medio ambiente y el clima, y ayudando a las culturas y comunidades a prosperar.

*Maestro uruguayo, del Movimiento de Educadores por la Paz

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