Más allá de cómo se defina la cuestión de las candidaturas, la decisión de Alberto Fernández de no postularse para la reelección repercutió claramente en el debate sobre el perfil político del Frente de Todos de cara a las próximas elecciones. La “bajada” de Alberto consolidó definitivamente el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner y su línea más confrontativa con los grandes grupos económicos que combaten y condicionan sistemáticamente cualquier intento de gestionar el Estado en favor de los sectores nacionales y populares, cuya dispersión se acentuaba mientras se sostenía la indefinición del actual Presidente, que finalmente resolvió dejar de hamacarse y bandearse en amagues en medio de una situación más que complicada por la inflación, las corridas devaluatorias y las demandas más que justificadas de la mayoría de la población, que sufre cotidianamente las consecuencias.

El corrimiento a la izquierda del Frente de Todos, claro, no obedece sólo ni principalmente al “renunciamiento” de Alberto: se profundiza a la vez al son de la derechización continua de Juntos por el Cambio y Javier Milei, las principales fuerzas de la oposición, azuzadas por sus impulsores, los “dueños de la Argentina” como Cristiano Ratazzi, histórico capo de Fiat y todo un ícono del mentado “círculo rojo”, que volvió a los sets televisivos para remarcar la cancha y recordar a todos y todas que “los dólares están”, que los tienen ellos encanutados para no pagar impuestos y que no los van a desencanutar mientras siga este “cambalache”, pero sí si en las próximas elecciones gana alguno de los defensores de “la libertad” que necesitan los dueños del capital para continuar con el saqueo y la especulación sin freno, amparados por y al servicio de los prestamistas sueltos o agrupados en organismos como el Fondo Monetario Internacional.

Más o menos por ahí fue la clase magistral del último jueves con la que se produjo la esperada reaparición” de Cristina en el escenario ya sin amagues albertistas. La ex Presidenta volvió a aprovechar el “operativo clamor” para volver a evitar pronunciamientos en ese sentido y centrarse en bajar línea tipo “maestra ciruela” y al mismo tiempo confirmando su talla de estadista, actitud que no calma las ansiedades de las dirigencias enfrascadas en la puja electoral pero nutre el entusiasmo de las militancias para salir a enfrentar la amenaza electoral de la derecha enseguida, sin esperar la definición de candidaturas, haciendo real eso que tanto se dice: primero la Patria.

Nota publicada en la edición impresa del semanario El Eslabón del 29/04/23

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