Hace una semana el candidato presidencial de La Libertad Avanza, Javier Milei, se despachaba contra el valor de la moneda nacional y desataba una corrida bancaria que abonaba más al proceso inflacionario. La insensatez y el peligro de sus afirmaciones, como las de la otra candidata de la derecha, Patricia Bullrich, también se dan en el campo de la educación. O, dicho en palabras del pedagogo Gabriel Brener, “hay una corrida inflacionaria en términos educativos”.

“¿Por qué las palabras son tan importantes?”, se pregunta en voz alta el educador, y de inmediato trae a la charla al sociólogo Pierre Bourdieu: “Quien nomina, domina”. Repasa con ejemplos cotidianos cómo el lenguaje puede servir para estigmatizar o emancipar. O bien cuando en tiempos de la campaña electoral de manera permanente “se bombardea con que se va a terminar con los paros docentes y el adoctrinamiento”, como lo hace Bullrich, o con anuncios de avanzar contra la educación pública y la ciencia, como lo hace el candidato libertario. “Milei es Bolsonaro”, avisa Brener.

Estas corridas inflacionarias de la educación también se trasladan a las discusiones sobre las políticas públicas y al lugar del Estado como garante del derecho a educarse.

El docente Gabriel Brener integra el Consejo Nacional de Calidad de la Educación, que a mitad de la semana anterior se reunió para discutir el nuevo proyecto de ley de financiamiento educativo, presentado -en septiembre pasado- por el candidato oficialista Sergio Massa y el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk. La iniciativa propone elevar del 6% al 8% del PBI lo que se destina para la educación.

Apunta que el debate dado al interior de ese consejo -integrado por una representación variopinta de distintos sectores- es otro ámbito donde se refleja la tensión de intereses sobre la educación pública y los recursos que se destinan para sostenerla. “Es fundamental entender este proyecto de financiamiento como un punto clave, como un piso sobre el que hay que sostener la relación entre inclusión y calidad, porque las propuestas de la derecha, y algunas más extremas que otras, lo que intentan es separar la inclusión de la calidad, y de ese modo darle preeminencia, vía libre, al mercado”, alerta quien también es profesor universitario.

Brener subraya que “no existe ninguna democracia, incluso las escandinavas que tanto amamos y sobre las que tanta perorata hacemos, que no se sostengan con políticas activas del Estado, con un Estado consolidado”. “Es decir -continúa- no hay forma de sostener el derecho a la educación si no es con un Estado presente”.

El Consejo Nacional de Calidad de la Educación se expedirá en los próximos días con un documento sobre el proyecto de la nueva ley de financiamiento educativo, en el que seguramente se expresarán los apoyos y objeciones a la iniciativa.  “Apoyo claramente la importancia de que el consejo se expida con un documento. Lo que está en riesgo de vida es la educación pública, con la posibilidad de que este lunático de Milei sea gobierno”, expresa Brener, y destaca la urgencia de que el proyecto que contempla más plata para la educación pública se convierta en ley.

Para el pedagogo se trata de dar estas discusiones en todos los ámbitos, lo que incluye también el propio de la enseñanza. Es una cuestión de “responsabilidad ética”, asume. “En esa reunión de la Comisión de la Calidad -agrega- expresé que la educación pública no es patrimonio de ningún partido político sino de toda la sociedad argentina y eso es lo que está en juego. El costo a pagar puede ser muy alto”.

El Consejo Nacional de Calidad de la Educación fue creado en 2006 en el marco de la ley nacional de educación (26.206). Es definido (artículo 98) como un órgano de asesoramiento especializado, integrado por miembros de la comunidad académica y científica, representantes del Ministerio de Educación de la Nación, del Consejo Federal de Educación, del Congreso Nacional, de las organizaciones del trabajo y la producción, y de las organizaciones gremiales docentes.

Profundizar la democracia

El educador Gabriel Brener participa activamente -desde lo académico- cada año en la preparación de los Congresos Internacionales de Educación e Inclusión desde el Sur que organizan el Ministerio de Educación de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y la Universidad Salesiana. La última fue la sexta edición y se realizó en Río Grande, con el lema de los 40 años de democracia y el desafío de cómo hacer más democrática la democracia.

“Es importante recuperar los logros que se han conseguido en democracia”, dice, y repasa que cuando empezó la vida democrática, tras los años de dictadura, había siete años de educación obligatoria, hoy son catorce. “Es fundamental recordarlo porque se trata de la ampliación de derechos”, marca.

Recuerda que la escolaridad primaria se logró universalizar en la década del 70, y que hoy la secundaria alcanza al 90 por ciento de la matrícula. “Claro que el desafío a atender es que egresen todos los que ingresan. Es grave que no lo hagan todos. El desafío también es que aprendan quienes no están aprendiendo. Pero nada de eso es posible si no están en la escuela”, señala.

En un recorrido de prioridades para que lo anterior se concrete, Brener asegura que el primer paso a atender es que “haya condiciones posibles, infraestructura, salarios docentes” dignos, entre otras medidas. Y por esa razón “la ley de financiamiento es como la madre de todo esto, y una señal clara de profundización de la democracia, de la ampliación de derechos”.

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