El presidente ruso Vladimir Putin fue recibido, Xi Jinping, en el Gran Palacio del Pueblo, el mismo lugar que hace una semana pisó Donald Trump. La alianza de Moscú con el gigante asiatico que ya es el gran eje mundial.
El presidente chino, Xi Jinping, recibió este miércoles a su par ruso, Vladimir Putin, en una cumbre marcada por la guerra en Medio Oriente, los vaivenes del precio del petróleo y la voluntad de ambos líderes de reforzar una alianza que se volvió cada vez más estrecha desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Ambos mandatarios reafirmaron la fortaleza de su alianza política y económica en medio de un escenario internacional atravesado por guerras, tensiones energéticas y disputas estratégicas entre las principales potencias del mundo.
El encuentro tuvo además una fuerte carga simbólica ya que se produjo apenas una semana después de que Xi recibiera a Donald Trump, en una visita de Estado seguida con atención por las principales capitales del mundo. Pero, aunque la puesta en escena fue similar —ceremonias militares, guardia de honor y niños con banderas—, el tono hacia Putin fue mucho más cálido.

El líder ruso llegó a China el martes, tras un vuelo directo desde Moscú, y fue recibido por el canciller chino, Wang Yi, una guardia de honor y jóvenes con camisas celestes que agitaban banderas chinas y rusas. Este miércoles, a primera hora, Xi y Putin encabezaron el encuentro central en el Gran Palacio del Pueblo, en el centro de Pekín, donde ingresaron después de escuchar los himnos nacionales de ambos países.
“Si las relaciones entre China y Rusia alcanzaron un nivel tan alto, paso a paso, es porque hemos sabido profundizar sin cesar la confianza política mutua y la coordinación estratégica con una perseverancia que ha resistido mil pruebas”, dijo Xi al inicio de las conversaciones, según medios estatales chinos.
Putin respondió en el mismo tono. Citando un proverbio chino, afirmó que “un día separados se siente como tres otoños” y sostuvo que los vínculos bilaterales alcanzaron un “nivel sin precedentes” pese a “factores externos desfavorables”, según imágenes difundidas por medios rusos. El líder del Kremlin también calificó a Xi como su “querido amigo”, mientras que el mandatario chino describió la relación entre ambos países como “inquebrantable”.
La reunión estuvo marcada por las principales crisis internacionales que afectan tanto a China como a Rusia. Entre los temas centrales aparecieron la guerra en Ucrania, la tensión en Oriente Medio y el comercio energético internacional.
Xi advirtió que una reanudación de los combates en Oriente Medio sería “inoportuna”, en un contexto donde China depende fuertemente del tránsito energético por el estrecho de Ormuz.
El líder de China se refirió directamente a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, afirmando que su “pronta finalización” ayudará a reducir las interrupciones en el suministro de energía, las cadenas de suministro y el comercio. “El cese total de la guerra no admite demoras, la reanudación de las hostilidades es aún menos deseable, y persistir en las negociaciones es particularmente importante”, dijo Xi
Además, ambos líderes analizaron el futuro del proyecto “Fuerza de Siberia 2”, un gasoducto considerado estratégico para Moscú porque permitiría ampliar las exportaciones rusas de gas hacia China tras la reducción de compras europeas por la invasión a Ucrania.
Para el Kremlin, el avance de esa obra representa una salida clave para sus hidrocarburos en medio de sanciones y restricciones occidentales.


