La aclamada directora Lucrecia Martel proyectó su reciente película documental y conversó con el público rosarino de la importancia de filmar “sobre nosotros mismos”.
Nacida en Salta, Lucrecia Martel es considerada una de las directoras más importantes que vio la Argentina, con su película debut La Ciénaga siendo considerada por algunos críticos como una de las mejores películas del país, y teniendo lugar en los festivales de cine más prestigiosos a nivel mundial. Pero, a pesar de todo este reconocimiento, la salteña permaneció fiel a la Argentina, y nada demuestra esto más que su última película.
Estrenada el 5 de marzo, Nuestra Tierra es un documental de la vida de los chuschagasta, una comunidad indígena de Tucumán, la cual ha atravesado muchas disputas sobre la propiedad de la tierra que habitan a lo largo de su historia. Enfocándose como hilo central narrativo en el asesinato de Javier Chocobar —miembro de la comunidad— en 2009, y los juicios que le siguieron, Martel documenta las vidas, experiencias e historias de los chuschagasta, dándoles el espacio y las herramientas para que su versión de los hechos esté presente.
Las últimas semanas estuvieron marcadas por discusiones sobre la soberanía de la tierra, con el proyecto de reforma de la ley 26.737 y el rechazo que este generó en la población. Parece que no había mejor momento para que la directora venga, proyecte una película sobre la disputa de tierras en una función gratuita de un cine público como lo es El Cairo, e interactúe con su audiencia.
Luego de proyectar la película, la directora tomó el micrófono y comentó cómo llegó al documental: “A todos nos pasó lo mismo, empezamos con un trabajo de cine, y terminamos entendiendo qué era participar seriamente en la historia de nuestro país. Hicimos una base de datos de qué vecinos y qué funcionarios complotaron cada año para avanzar sobre las tierras de los chuschagasta, sacarlos, desacreditarlos o decir que no existen. Nos podemos haber equivocado en la película, pero una cosa por la que todos nos tenemos que atrever a hacer películas es para generar un archivo”.
“Sentía que había alguien que estaba esperando que se cuente la historia y que confiaba que iba a pasar. Para nosotros eso era un motor increíble. Todas las comunidades del norte tienen este problema bastante parecido históricamente”, expresó Martel, y continuó: “Las comunidades tienen una desconfianza con todos los que venimos de la ciudad porque el nivel de decepción con la promesa de los de afuera es tremendo”.
Al ser preguntada sobre el impacto del documental en la juventud, la directora respondió: “Yo nunca hablé bien de mis películas, me da vergüenza, pero esta película es tan de mucha gente que me es mucho más fácil hablar. Había una sola cosa que yo tenía claro desde el principio: lo máximo que podía durar es 2 horas, porque es posible pasarla dentro de una escuela.”
“Cuando el país entra en crisis, uno empieza a sentir que se diluyó el país, o que hay peligro que desaparezca. Está bueno ver archivos, porque ahí te acordás que somos un país”, agregó Martel. “No hemos hecho suficientes películas sobre nosotros mismos, sobre nuestras épocas. Tenemos que inventar urgente el cine pobre que nos permita ser expresivos sin la millonada de pesos”, consideró la cineasta.
Martel también reveló que, tras terminar su película La Mujer Sin Cabeza, se encontraba decepcionada con el cine: “Estaba presentando en un museo en Londres la película, y pensé «yo no quería esto». No filmé para otro país, filmé para Salta, para mis co-ciudadanos, porque es la gente con la que necesito conversar para ver que salgamos adelante. Tenemos que salir a la calle, conocer gente, conversar, las mejores ideas salen ahí”.
Además de la proyección gratuita de Nuestra Tierra, Martel recibió un doctorado honoris causa en la Universidad Nacional de Rosario, hizo una presentación de su nuevo libro Un Destino Común en el Centro Cultural Fontanarrosa, y realizó una jornada educativa con los estudiantes de la Escuela Provincial de Cine y Televisión, nuevamente en El Cairo.
(*) Estudiante de Sexto Año de la Tecnicatura de Diseño y Comunicación Multimedial de la Escuela de Educación Secundaria Nº394 Dr. Francisco de Gurruchaga


