“La Argentina está sólida para enfrentar las dificultades actuales”, dijo este martes Cristina, completando la serie de expresiones que arrancó con Néstor la noche del lunes, dando cuenta de la confianza del kirchnerismo en que la economía argentina resistirá los efectos de la crisis financiera internacional. Por el lado de los desconfiados en este sentido, se cuentan los dos candidatos derrotados por amplio margen en las elecciones del año pasado: Elisa Carrió y Roberto Lavagna.

“Si este cimbronazo nos hubiera tocado hace cinco o seis años atrás la situación iba a ser más que difícil", dijo la presidenta durante el agasajo al príncipe Felipe de Bélgica que se realizó en la Cancillería. "La solidez de nuestro modelo económico nos permite poder enfrentar las dificultades, observando y siguiendo con prudencia todos los detalles", evaluó luego.
 

Además, insistió con que "la problemática actual obliga a todos los países del mundo a requerir una nueva regulación de los mercados financieros en el futuro". "Hoy la Argentina tiene asegurado financiamiento para el año 2009, tiene superávit fiscal y comercial y además tiene sus cuentas corrientes superavitarias", recitó Cristina los argumentos que expone el gobierno para mostrarse confiado ante la crisis.
 

En la misma línea se habían pronunciado ya Kirchner y el presidente del Banco Central Martín Redrado, negando que la cotización del dólar vaya a modificarse. A la vez, varios altos funcionarios nacionales se reunieron encabezados por el jefe de Gabinete Sergio Massa para analizar la situación nacional en medio de la crisis.
 

Ante las expresiones de confianza del gobierno, la oposición mostró una vez más sus dientes. Elisa Carrió reincidió en el tono dramático al ser entrevistada por radio Continental: “Acá la fiesta se terminó y de manera drástica”, sostuvo. Y añadió: “la presidenta tiene que enfrentar esto y no tiene legitimidad".
 

Lavagna, también por radio Continental, pegó desde su perfil de economista y criticó que el Banco Central “gaste sus reservas” en sostener el tipo de cambio mientras en Brasil se está dando una devaluación del real, aunque agregó que "sólo tiene sentido una mejora en el nivel del dólar, si al mismo tiempo viene conectado con políticas para frenar la inflación y aumentar la productividad".
 

"Llegó claramente el momento, en medio de la situación creciente difícil, de convocar en serio al pacto social, con compromisos en materia de salarios y productividad", dijo también Lavagna, agregando que "antes de la crisis (internacional), ya teníamos una situación que se iba deteriorando, por aumento de la inflación, caída de la inversión, y menor ritmo de la creación de empleo". Es que para Lavagna, todo empezó a andar mal cuando él dejó de ser ministro de Economía.
 

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