“Es todo trucho”, afirmó contundente. “La foto parece trucada”, relativizó más tarde. “Es real”, terminó aceptando. Las variaciones que el juez de instrucción Nº 4, Juan Carlos Felipe Vienna, ofreció en menos de 24 horas a modo de explicación sobre una fotografía que lo muestra en una velada boxística en Texas junto a Luis Alberto Paz, padre del asesinado narco Martín “Fantasma” Paz cuyo homicidio investiga el magistrado, lo puso a un tris de tirar la toalla en la causa que tiene 36 procesados entre integrantes de la narcobanda Los Monos y policías santafesinos. Cuando advirtió que era imposible seguir negando lo evidente, el juez admitió la veracidad de la foto difundida por policías exonerados de la fuerza pero brindó una coartada pueril: dijo que no lo vio esa noche a Paz en el estadio, a pesar de que sólo lo separaban dos butacas, ocupadas por las mujeres de ambos. La difusión de la imagen, sumada a un viaje que Vienna realizó en el mismo avión que el mánager pugilístico Paz –embarcados con pocos minutos de diferencia- ameritó una nueva recusación del juez que obtuvo varios ascensos durante el gobierno de Hermes Binner (ver recuadro) por parte de los defensores de los acusados en la causa de Los Monos, en la que cada vez se hace más difícil distinguir buenos de malos.

Panorámica
Los integrantes del gremio policial no reconocido Apropol difundieron el martes 23, a través del periodista Miguel “Pato” Villanueva, una foto en la que se ve al juez Vienna junto a una mujer y, tres butacas a su izquierda, a Luis Alberto Paz.
Paz es mánager pugilístico y el magistrado un amante de ese deporte. Si no fuera porque en su juzgado tramita la causa por el homicidio de Martín “Fantasma” Paz –en la que juez procesó a buena parte de la familia Cantero, que lidera la banda de zona sur conocida como Los Monos- la afable velada en la que ambos disfrutaron de la pelea entre Marcos Maidana y Aaron Broner no tendría mayor relevancia.
Pero al hacerse pública la foto en la que un juez y el padre de una víctima, que declaró al menos en dos ocasiones en el juzgado y que el propio magistrado confesó en su momento que recibió en su propio domicilio, los abogados que defienden a algunos de los acusados en la causa de Los Monos se refregaron las manos y comenzaron a preparar la recusación contra Vienna.
Así lo manifestó José Nanni, abogado del comisario Sergio Blanche, procesado por presunta complicidad con la narcobanda, quien adelantó que objetará “la parcialidad del juez” y consideró que “mintió” al señalar que no lo había visto a Paz.
La defensa de la familia Cantero también aprovechó la oportunidad. Según pudo saber el eslabón, los abogados de Los Monos no interpusieron una nueva recusación contra Vienna, sino que hicieron una presentación en la Corte Suprema de Justicia ampliando con los nuevos elementos –la foto del juez y Paz- la recusación que habían planteado hace cuatro meses cuando se conocieron las planillas de Migraciones que daban cuentas de viajes a México y Estados Unidos de Vienna y Paz, en un caso con pocos días de diferencia y en otro el mismo día y con escasos minutos de distancia entre los embarques de ambos.
Además, pidieron la nulidad de la resolución del camarista Otto Cripa García en la que había rechazado la recusación anterior, al entender que se hizo sobre datos falsos. ¿Por qué? Porque el juez dijo entonces: “No lo vi jamás en el aeropuerto ni en el avión ni en el hotel ni en el estadio”.
La fotografía que los exhibe a tres butacas de distancia, luego de que Luis Paz declarara ante su juzgado y de que lo recibiera en su casa, vuelve inverosímil esa coartada, según los defensores.
Al hacerse pública la fotografía, Vienna dijo: “Es todo trucho”. Cuando en un programa del canal de cable América 24 le exhibieron la página web del sistema Giga Pan que capturó la imagen (en rigor, decenas de fotos que conforman una panorámica que permite acercarse o alejarse mediante un zoom) reconoció que era “real”.

Pintado de azul
Entonces Vienna dijo que es víctima de “una operación” montada por ex policías exonerados de la fuerza de seguridad, en referencia a los integrantes de Apropol, el sindicato de azules no reconocido. Adjudicó la difusión de la fotografía a los intereses que tocó durante la investigación a Los Monos, particularmente de los 13 uniformados que procesó.
“Acá hay una montaña de jefes policiales que están detenidos porque se dedicaban a recolectar la plata de bandas que se dedicaban, entre otros delitos, al comercio de drogas y que sembraban terror y muerte en diversos sectores de la ciudad. Eso se terminó. Esa gente no va volver a la actividad”, sostuvo ofuscado en declaraciones a LT8.
Antes, en una entrevista con la AM 1330, afirmó que los integrantes de Apropol no dijeron nada cuando detuvo a los primeros policías en la causa Los Monos, pero “cuando tocamos alguno que estaban adentro de esa reunión de gente (sic) buscaron la manera de desprestigiarme”.
El planteo del juez no es descabellado. En ambas ocasiones, cuando se conocieron las planillas de Migraciones y ahora con la difusión de la fotografía que lo muestra junto a Luis Paz, la fuente de divulgación fue la misma: el tándem Apropol-Villanueva.
La identificación de sus adversarios y la hipótesis sobre los intereses que los mueven no alcanzan, sin embargo, para negar la autenticidad de los datos que difunden los policías alzados en diciembre y su habitual propalador mediático, obsesionado con anteponer el prefijo narco a la mayoría de los sustantivos que emplea.
Tanto es así que la Corte Suprema de Justicia santafesina decidió abrir una investigación ante la difusión de la fotografía y el escándalo posterior. Cuando se hicieron públicas las planillas de Migraciones de los viajeros boxísticos el máximo tribunal provincial hizo los mismo, aunque no fue muy exhaustivo en su indagación ni abrió un sumario al juez; se contentó con su descargo.

Era en abril
Otra sospecha no dicha, apenas susurrada, sobre la actuación del juez de instrucción Nº4 de Rosario en relación a la causa de Los Monos, es que su impulso se extiende allende los muros de Tribunales. Que, en definitiva, investigó al temible e intocable clan Cantero por presión política.
El propio juez lo dijo esta semana, en la que además de fastidiado por el acoso de los ex policías acusados de sedición, se mostró también hastiado de los sinsabores que su labor le trae.
“En abril (de 2013) fue mi primer viaje a Estados Unidos a ver una pelea con mi novia”, dijo en la entrevista con el periodista Ariel Bulsico en AM 1330.
“Cuando vuelvo de esa pelea –prosiguió- yo me encuentro con un descontrol muy grande en el cual el ministro de Seguridad (Raúl Lamberto) con varios jefes de policía vienen a verme porque determinaban que a partir de la agenda de este muchacho (el Fantasma Paz), que había sido secuestrada, se tejía una telaraña que determinaba que había una banda muy grande que estaba dedicada, entre otras cosas, a la comercialización de estupefacientes”.
Ese hallazgo podría haber derivado el caso al fuero federal, el que posee jurisdicción sobre cuestiones de narcotráfico. Pero Vienna continuó la investigación, había urgencias.
Recordó que se producen en esos días los asesinatos de Claudio “Pájaro” Cantero (el 26 de mayo de ese año), uno de los líderes de Los Monos, a los que le siguieron el 27 el crimen por venganza de Diego “Tarta” Demarre –dueño del boliche a cuya salida balean al Pájaro- y a los dos días los de personas vinculadas a Milton César, a quienes los Cantero vincularon por error con la muerte de Claudio.

“Estaban desesperados”
“En esa reunión donde el Poder Ejecutivo estaban desesperados y vienen a ver qué podíamos hacer (…) ¿Por qué me vienen a ver? Porque era la única causa en la cual estaban todos los nexos de esa agenda telefónica que podía llevar a algo”, detalló el magistrado, dando cuenta del interés-desesperación del gobierno de Antonio Bonfatti por detonar la bomba del narcotráfico –que ya estallaba en los medios- en los tribunales ordinarios, allí donde podía tener alguna injerencia.
La Casa Gris convirtió a la causa contra Los Monos en su estandarte de lucha contra el narcotráfico. No es poco, claro está. Pero presumir que esa añeja organización violenta de aceitados vínculos con la policía totaliza el Mal que se padece a diario en las calles de Rosario no sólo es inexacto, sino que es un boomerang peligroso para el que lo echa a volar.
Mientras en el edificio de Balcarce y Pellegrini se avanzaba sobre los Canteros, sus tranzas y sicarios, con menos estridencia la Justicia Federal desbarató grandes abastecedores de drogas como las bandas lideradas por Leonardo Popea; Delfín Zacarías; Reina Isabel Quevedo y los consortes de causa del ex jefe de Policía Hugo Damián Tognoli, Carlos Andrés Ascaíni y Totola Orozco.
Los dichos de Vienna acerca del momento en que toma impulso la investigación contra Los Monos revela también el interés oficial. Un sicario mató de tres tiros a Martín Paz –que era cuñado del Pájaro Cantero- el 8 de septiembre de 2012. Pero “el descontrol” que lleva a Lamberto hasta el despacho del juez se produce ocho meses después, cuando asesinan al Pájaro y ese crimen desencadena tres homicidios violentos en pocos días.
Apenas unos días antes Vienna había ordenado intervenir los teléfonos de Los Monos, cuyas escuchas resultantes constituyen el corazón de la investigación que concluyó en el procesamiento de los Canteros, sus adláteres y los policías serviles a la organización.
Otro dato que puede vincularse al interés oficial por terminar con Los Monos es que en la investigación el juez descubrió un sinnúmero de presuntos delitos, pero no pudo determinar quién mató al Fantasma, que es el motivo por el cual se originó el expediente.
Vienna reconoció que desde el gobierno provincial le dieron “todo el apoyo necesario para llegar hasta las últimas consecuencias”. Pero, en referencia al diputado del PJ Héctor Acuña, presidente de la comisión de Seguridad de la Cámara baja santafesina, dijo que “siempre salió alguien de la oposición” a criticar su actuación. Y concluyó, como si los poderes Judicial y Ejecutivo fueran una misma cosa, que a los que lo señalan “les interesa que le vaya mal al gobierno, y si le va mal a Vienna le va mal al gobierno”.

Meteoro judicial

El juez Juan Carlos Vienna desmintió también esta semana haber tenido “una carrera meteórica” en el Poder Judicial con el auspicio de los gobiernos del Partido Socialista. Señaló que el periodista Miguel “Pato” Villanueva fue “el primero que insistió en llamarme narco juez y me atribuyó una meteórica carrera de juez”.
Admitió que durante la investigación a Los Monos tuvo “un gran apoyo de este gobierno, más allá de que yo no soy socialista”. Para desligarse de la gestión que lo apuntaló, aclaró: “A mí me hizo funcionario el gobierno del doctor (Jorge) Obeid”.
Vienna explicó además que lleva 25 años en el Poder Judicial de Santa Fe, muchos más que los siete de gobiernos del Frente Progresista. Sin embargo, su foja de servicio muestra que los principales ascensos en el escalafón judicial se produjeron durante la gestión de Hermes Binner.
El 1º de diciembre de 2008 el doctor Vienna fue designado secretario del juzgado de Instrucción de la 4ª nominación de Rosario. Un año después asumió como subrogante de ese mismo juzgado, cuya titularidad estaba vacante.
El decreto 2662 de noviembre de 2011, firmado por Binner unos días antes de dejar su cargo de gobernador, designó finalmente a Vienna como titular del juzgado penal de instrucción de la 4ª nominación, el que actualmente ocupa.
Fue el resultado de un concurso múltiple para designar a 17 jueces de los Tribunales rosarinos, en el que Vienna obtuvo el noveno lugar en el orden de mérito.
El puntaje mínimo de Oposición para avanzar a la próxima etapa del concurso era de 60 puntos y el postulante obtuvo 73. El piso para continuar en carrera en Antecedentes se estableció en 50 puntos: Vienna consiguió 65.

“Jurídicamente está todo perfecto”

El nuevo traspié del juez Vienna –o la interesada zancadilla, según su interpretación- abre una duda sobre la investigación de la banda de Los Monos: ¿Puede caer la causa si se comprueba que existió parcialidad del magistrado al mantener una relación amistosa con el padre de la víctima cuyo crimen investigó?
Mientras los abogados defensores de algunos de los procesados –en total son unos 36- preparan la recusación del juez, el propio Vienna descartó esa hipótesis.
“Hoy hablo porque la investigación está terminada, esto va ahora a manos de los fiscales para elevarla a juicio”, explicó el juez en una de las entrevistas que otorgó esta semana para aclarar su situación.
“Jurídicamente está todo perfecto, entonces matemos al investigador para matar la investigación”, dijo en relación a los presuntos intereses de quienes difundieron la fotografía que lo muestra junto a Luis Alberto Paz en una velada pugilística en San Antonio, Texas, en diciembre pasado.
Recordó que antes de este episodio, cuando se filtraron las planillas de Migraciones que revelaban viajes al exterior en fechas coincidentes con las de Paz, también se lo “intentó recusar con una patraña”. Pero, agregó, “la Cámara (de Apelaciones, que es su superior jerárquico) dijo que todo lo que estaba haciendo estaba perfecto”.
En esa línea, añadió que “si lo hubiera visto a Paz, nunca hubiera dejado de saludarlo, porque no es parte del sumario” en el que investigó el asesinato de su hijo.
Por último, sostuvo en su defensa que “las partes en un expediente son la acusadora o la defensora. El señor Paz no fue parte del sumario, nunca tuvo actuación como querellante y nunca tuvo que ver con el expediente”.

Artículo publicado en la edición de este sábado del semanrio El Eslabón.

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