Agustín Lucas es uruguayo, jugó en clubes de su país, de Guatemala, Venezuela y del ascenso argentino. Además tiene un marcado compromiso social y escribe. Antes de presentar su libro Tapones de fierro en Rosario –el próximo 8 y 9– charló con el eslabón.

Hincha de Nacional y oriundo del tanguero barrio montevideano la Unión, tras iniciarse en las inferiores de Miramar Misiones, Agustín se dio el gusto de defender las camisetas de Wanderers, Cerro Largo, Liverpool, en su Uruguay natal, del Deportivo Jalapa de Guatemala, del Deportivo Anzoátegui de Venezuela, y de Comunicaciones, en el ascenso argentino. Actualmente milita en el Albion Football Club, de la tercera división del paisito vecino, y en el medio escribe, escribe y escribe.

“El libro nace a partir de una idea de Pedro Cribari, director de la revista uruguaya El Túnel (y responsable de la editorial homónima), que me invitó a recopilar textos que yo venía publicando, en ese y otros medios, y que tienen como eje al fútbol”, dice desde el otro lado del charco Agustín, y agrega: “Todo ese material, de crónicas y entrevistas, que había aparecido en las revistas El Túnel, Paco (de Buenos Aires) y The Clinic y De cabeza (de Chile), más el periódico La Diaria, de Uruguay, se trasladó al libro que trae, porque soy poeta y escribo poesías, un poemario que viene anexado al final del libro. Pero lo que une a todo, la línea, es el fútbol. Es un libro que es puro fútbol, desde donde empieza, hasta donde termina”.

Unidos triunfaremos

Tal como ocurre en la Argentina, las empresas de cable del país que nos disputa la cuna de Gardel, respaldadas por los grandes empresarios, y con el guiño de lo que aquí sería la AFA, se reparten la torta. “Hubo mucho agite acá (en Uruguay) con el Movimiento Más Unidos Que Nunca, que es una movida que nació para pelear por los derechos de los jugadores y en contra de los dirigentes de nuestro propio gremio, que defienden los intereses de la empresa de televisión, empobreciendo al fútbol uruguayo y enriqueciendo a unos pocos”, dice el aguerrido zaguero, y añade: “Las crónicas hablan un poco de eso, critican al sistema del fútbol como tal, y con ejemplos claros porque surgen desde adentro de la cancha. Y también hay relatos más estrictamente futbolísticos, de partidos en canchas inhóspitas en las que me ha tocado jugar, por ejemplo”.

En las páginas de Tapones de fierro, libro que se presentará en sociedad en Rosario el jueves 7 de diciembre en El Riel, de Pueyrredón esquina Rivadavia; y el viernes 8 en librería Paradoxa, de Mendoza 923, el lector podrá encontrar, entre muchas otras crónicas, las historias de Álvaro Palito Pereira, Sebastián Papelito Fernández y Damián Frascarelli, portero uruguayo que ahora está en Ecuador,  “que son para mí muy importantes porque son gente amiga, tipos con quienes jugamos juntos en Miramar Misiones y debutamos casi al mismo tiempo”, según se encarga de justificar el autor, y detalla: “Son charlas de amigos, con los que hablamos siempre de fútbol, puestas en papel. Esas son como las más representativas, pero después también hay otros futbolistas y también personalidades de la cultura hablando sobre fútbol. Es un libro bastante político”.

Juega de visitante

El fin de semana largo de diciembre Agustín Lucas se cruza el charco para debutar con su primer libro futbolero, en Rosario, una de las capitales mundiales del deporte de la redonda, y donde nació y se crió uno de sus máximos referentes, Roberto Fontanarrosa. “Me gusta ir a Rosario porque hay algunos personajes ahí con los que estamos como en el mismo rollo”, explica el defensor –que este mismo sábado se juega con Albión el ascenso a la B y los menciona: Kurt Lutman, Sebastián Domínguez y Mariano Soso; y también el Patón Guzmán, “a quien no conozco personalmente pero, al igual que con los otros tres, nos une el hecho de haber trascendido el estar vinculados por el fútbol y nos hemos hecho amigos”. Y sigue: “Sabemos como es el otro y lo que piensa, y nos encontramos como en la misma sintonía a muchos kilómetros de distancia. Eso es un privilegio, por la amistad misma y por el crecimiento que te brinda el admirar a personas que encima son amigos tuyos. Esa es la explicación de porqué elijo Rosario para difundir el libro”.

En la presentación de Tapones de Fierro –que antes de pasar al papel nació como un blog en el que Agustín, habitual narrador de poesía, despuntaba el vicio de escribir sobre el más popular de los deportes– tirará paredes, entre otros, con los ex Newell’s Lutman y Domínguez, todos acompañados por la guitarra de Juan Francisco Bo. “Vamos a hablar del laburo, del contexto de encierro, habrá viola, poesía, invitados”, anuncia el autor de No todos los dedos son prensiles (2007), Club (2011), e Insectario (2014), y quien fue también uno de los impulsores del proyecto hecho libro Pelota de Papel, escrito por ex y actuales futbolistas.

Lucas se despide relatando la formación de sus máximos referentes en esto de mezclar la pluma con la pelota: “El Negro Fontanarrosa, Eduardo Sacheri, Osvaldo Soriano, Eduardo Galeano, Mario Benedetti. Si no lo conociera como amigo a Kurt diría que es una de las referencias de la literatura futbolera de estas latitudes”.

El gesto de la cuenta

Por Agustín Lucas

Ruido y movimientos de pizzería,

el partido en la tele que se enfría,

el arquero que se cambia los botines,

el fanático y sus ojos de adoquines.

En el espejo el panorama de las mesas,

entre las mesas de seguro alguien que reza,

es que en el área hay un hombre que tropieza,

una protesta, dos empujones, una gresca.

Sacan del área lo que era la tercera guerra,

entre las mesas una cuenta que se cierra.

En la propina están los goles que se erran,

en el replay algo de amor y algo de yeta.

Si la camiseta es la misma de otras eras,

es música que no cansa en las orejas.

Hay un color que se acentúa en las ojeras,

en el costado la bandera y la vieja,

en las pupilas sabe hablarse de miseria,

en las encías más que hambre,

glorias muertas.

 

La hora de los pájaros

Por A. L.

Abrió la ferretería y el almacén.

La verdulera está fuerte.

Vos seguís girando alrededor

de vos. De ella.

Paseas por el barrio hediendo a dolor.

Tu boca se pianta en tono burlón.

No importa que del balcón

solo cuelgue una sensación.

La dejas colgada.

Una pozo una botella un perro un amor.

Todo lo pateas y lo eludís sin discreción.

Sos el Ronaldinho del rocanrol.

Tenés el dribling justo del mostrador.

La marca hombre a hombre está sobre vos.

Disparo certero al borde del super yo.

Toque corto de whisky sin hielo.

Saque largo del amor.

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