Por Marisa Nera, cooperativa La Prensa. Cobertura colaborativa para la Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina (FADICCRA)

La militancia territorial feminista como herramienta de lucha supo forjar conquistas en diversos ámbitos. Durante el Foro Feminista Popular y Latinoamericano realizado en Santiago del Estero, casos testigos como la creación de una Subsecretaría de Género en el club Estudiantes de La Plata; el primer censo de población trans de Latinoamérica, forjado por las Damas de Hierro en Jujuy; y la batucada “Tatucada” de Aireana, activismo lésbico que en Paraguay le puso música al patriarcado, son algunas experiencias de territorialidad, de lucha y de conquistas.

Sobre el calor del mediodía del viernes, luego de la apertura del Foro Feminista Popular Latinoamericano en Santiago del Estero, tuvo lugar la Mesa Feminismos y Territorios. Del espacio, participaron Paula Aberastegui, responsable de la Subsecretaría de Género y Diversidad del club Estudiantes de La Plata; Lourdes Ibarra, presidenta de Damas de Hierro e impulsora del primer censo de población trans de Latinoamérica. Y, desde Paraguay, Ayrim Monroy, feminista y activista por los derechos humanos, además de referente de la organización Aireana que a partir de la producción audiovisual y la conformación de una batucadas, cada vez más grande, logró canalizar el activismo lésbico “saliendo del reclamo y mostrando la alegría de la diversidad”.

“Lo vamos a tirar a pelotazos”

“Antes, cuando íbamos a la cancha nos salía $5 la entrada de mujeres y una pensaba, ‘¿para qué voy a hacerme socia si tengo que pagar $30 el mes y entrar a la cancha me sale $5?’. Y, en realidad, si no somos socias de los clubes no cumplimos un rol político. Y como hinchas del club, no queremos romperlo, pero sí transformarlo”.

Paula Aberastegui es subsecretaria de Género y Diversidad del club de Estudiantes de La Plata, abogada e impulsora de la creación de ese espacio institucional, aunque no estatutario.
El Pincha inauguró hace unos meses un banco rojo en su estadio, en memoria de las víctimas de femicidio; desarrolla talleres sobre masculinidades, abuso infantil, violencia y sostiene un trabajo interdisciplinario en relación al género y al abordaje de violencias. Sin embargo, no hay mujeres en sus comisiones directivas ni en sus cargos estatutarios; esa es sin dudas otra lucha que dar.

La primera inquietud que surge de este grupo de mujeres es cómo habitar el territorio en instituciones deportivas, discusión que abarcó a varios clubes no solo al Pincha, y cómo visibilizar a la población diversa que sostiene la institución, pero que no son visibles. Esta primera reacción es la que las lleva a “empezar un trabajo de deconstrucción” y esa primera política feminista en el club “aparece como una política para varones”. “Nosotras, después de ocho meses, tuvimos redes propias y tenían miedo de que tengamos voz propia”, reconoce y si bien plantea la necesidad de consolidar la Subsecretaría destaca la apertura en otros sentidos, como el haber abierto las puertas del Estadio para el 34° Encuentro Plurinacional, de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Bisexuales y No Binaries, “para alojar y habitar el espacio con compañeres de todas las camisetas”.

“Construimos colectivamente con las compañeras, construimos un fútbol feminista, disidente. Nuestras mayores aliadas hoy son las compañeras del área de género de Gimnasia. Nuestro clásico. Marchamos juntas. Construimos con sororidad”, expresó.

“Empezar a pensarnos”

Lourdes Ibarra es presidenta de la organización Damas de Hierro, que en Jujuy impulsó el primer censo sobre población trans de Latinoamérica. Reconoce que la primera necesidad para construir sobre el territorio, o herramienta, es el financiamiento, los recursos que se necesitan para poder llegar a todas las localidades de la provincia norteña.

Años atrás, una de esas herramientas fue el Fondo de Mujeres del Sur con el que pudieron generar puestos de trabajo genuino en poco tiempo. Y fue el puntapié inicial “para pensar qué necesitábamos, para poder empezar a pensarnos”.

“Con expectativa de 35 años íbamos a reclamar el acceso a la salud y nos ponían en dudas los datos. Así que el censo de población trans salió así, y se pensó primero como una encuesta”, cuenta.
El proyecto para censar a la población trans jujeña fue presentado hace unos años y aprobado y conjuntamente con la Dirección de Censos y Estadísticas. Se realizó durante 2017 y 2018 y logró abarcar a ocho localidades y a un total de 163 personas trans femeninas. “El propio Estado certificó que esa era la realidad de las mujeres trans”.

El censo abarcó siete indicadores entre trabajo, salud, educación, y determinó el rumbo a seguir “una vez identificados los grupos y las necesidades específicas”

“Nosotras vimos cómo viven las compañeras”, dijo y la primera tarea fue responder a la demanda de trabajo a través de impulsar fuertemente un proyecto de cupo trans inspirado en cada localidad, para resolver a través de los municipios. Hasta el momento, sólo la localidad de San Pedro incorporó el cupo laboral trans, convirtiéndose en el primer municipio del NOA en reconocer ese porcentaje.

El censo sirvió para gestionar beneficios del Estado, acceso a cuatro consultorios de hormonización, la creación del Primer Centro de Niñas, Niños y Adolescentes en el hospital materno infantil; un refugio. En relación a esa franja etaria contó que el año próximo las metas están puestas en trabajar conjuntamente con las Oficinas de Protección de Derechos y de la Niñez, “para poder alojarlos, trabajar en el núcleo familiar desde ahí, no cuando aun existe violencia”, dijo y añadió que “niñas, niños y adolescentes necesitan identificarse para que dejen de estigmatizarlos”, en las mismas escuelas.

Con una frase de Lohana Berkins, Lourdes cerró: “Sigue siendo necesario sostener la insolencia de nuestros cuerpos para mostrárselos a una sociedad que no logra entender la fragilidad de nuestras vidas”.

Música contra el patriarcado

Ayrim Monroy, feminista paraguaya, activista por los derechos humanos, completó la Mesa para hablar del arte en el territorio como herramienta combativa. Es miembra de Aireana, organización por el derecho de lesbianas de más de 15 años, que cuenta con un espacio cultural abierto y gratuito, además de trabajar en la producción audiovisual y ser organizadorxs de un festival de Cine LGTBI. En medio de su lucha por la memoria histórica, la objeción de consciencia, el feminismo, definieron que lo central, al igual que todo el trabajo que venían desrrollando, también era estar en la calle así que a partir de esa primera idea conformaron la batucada, “no para mostrarnos como víctimas, porque realmente no tenemos derechos, sino con la alegría de la diversidad”.

Se llama “Tatucada”, juego de palabras conformada por tatú, que en guaraní significa vagina, y catú que significa “sí se puede”.

Habló del conservadurismo en Paraguay, de retrocesos concretos en los últimos años en relación a las cuestiones de género. De manera puntual mencionó la Resolución del Ministerio de Educación que prohíbe de manera expresa hablar de género en las escuelas, “presionado por las iglesias evangélicas y los grupos fundamentalistas”. Además, la Cámara de Diputados se declaró provida.
Comentó que si bien se venía advirtiendo sobre la creciente ola de violencia hacia las personas LGTBI, “esa alerta dada a las organizaciones de que esto estaba pasando fue real y se manifestó como violencia expresa este septiembre contra una marcha”. Ocurrió en Hernandarias, en el marco del 30 de septiembre cuando conmemoran el Día de los Derechos LGBTI.

“En ese ambiente de censura a la protesta, nuestra herramienta es ir con nuestra batucada”, cerró.

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